Columnas 'Ya no saben ni qué inventar'

Radiactiva*

Por Jousín Palafox*

Esa frase me provoca urticaria y me lastima los oídos… “Ya no saben ni qué inventar” –dicen quienes no intentan nada nuevo, ni abonan al ingenio o progreso de la sociedad. Este denuesto al talento ajeno lo he escuchado en repetidas ocasiones, cada vez que un emprendedor tijuanense busca destacar a través de la innovación gastronómica. La coqueta Tijuana se ha convertido en los últimos años en “la Meca gastronómica mexicana”, pues la oferta alimenticia es cada día más variada, excitante y elaborada. Ya hace algunos años, el recién fallecido chef y explorador culinario, Anthony Bourdain, fue cuestionado sobre su comida favorita en San Diego, a lo que el rockstar de la tv, sin empacho, contestó –palabras más, palabras menos–, que sí visitaba San Diego, pero prefería cruzar la frontera hacia Tijuana para comer rico. ¡Así de intensa brilla esta ciudad ya a nivel internacional! Pero para llegar a este punto hemos requerido de chefs, cocineros y empresarios que no le tengan miedo al fracaso, ni a ser señalados. Son personas que se han fajado los mandiles para hacer combinaciones descabelladas, fusionar sabores y texturas poco tradicionales o tal vez replicar recetas del otro lado del mundo, con ingredientes mexicanos. Gracias a ello, hoy tenemos en Tijuana mejores piernas de pavo de las que venden en Disney; costillitas de cerdo que hace algunos años sólo se encontraban en San Diego; tacos de birria con tuétano que saben a cielo; crepas de colores convertidas en pastel; esponjosos pay de queso japonés; e incluso podemos desayunar huevos estrellados en salsa verde con cabeza de res. Las escuelas de gastronomía han tenido un crecimiento nunca antes visto en esta frontera y el nivel de los estudiantes que egresan de ellas es de los más competitivos a nivel regional. Esto nos ha dado una nueva identidad nacional. Cada vez más personas visitan Tijuana, pero ya no por su vida nocturna, ni los excesos que quedaron como estigma o cicatriz en nuestra historia local, sino por su atrevida gastronomía y su extraordinaria cerveza artesanal. Por ello, si algún emprendedor prepara aguachiles dentro de un coco recién partido u otro le pone “cheetos flaming hot” con salsa de seis quesos a una pizza y uno más decide hacer “quesaburros” de maciza: ¡Qué bueno que se atrevan a experimentar sin miedo a la crítica! Y no es que “ya no sepan ni qué inventar”, sino que están luchando por seguir transformando la imagen de esta noble ciudad. * El autor es graduado de la licenciatura en Derecho de la UABC, escritor y conductor de radio.

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