Columnas Yo no vi la derrota de México en el Mundial

Radiactiva*

Por Jousín Palafox*

Un aficionado mexicano que decía lleno de encono y desilusión que el Tri no se merecía a la afición que tenía. Luego, con la voz entrecortada se quitó la playera de la Selección Nacional y la arrojó al suelo frente a las cámaras. En cuanto vi esta imagen sólo pude pensar: “Pobre diablo, qué bueno que México pierde a uno de esos pseudo aficionados”. Cierto, México perdió frente a los suecos y la caída ante Brasil no fue menos dolorosa. Es cierto que “nos quedaron a deber” y que hubo muchos errores dentro y fuera de la cancha. Pero a pesar de todo eso, vi a un México diferente. Muy diferente al del primer Mundial que recuerdo en el 86 o al que ni siquiera pudo llegar, a Italia 90, no fue el equipo que perdió de manera aplastante en todas las otras justas mundialista. Aquellas selecciones nacionales jugaban a la retención, no al ataque. Los jugadores de antaño se derrumbaban en cuanto les metían el primer gol y los muchachos que nos representaron en Rusia, jamás bajaron la guardia. Los vi perder, pero jamás derrotados. Ahora los aficionados de corta memoria los culpamos por la derrota de Estados Unidos 94, por los goles de último minuto en Francia o Sudáfrica y por recibir un penal fantasma contra Holanda. Pero no eran estos jóvenes los que nos fallaron en aquellos años y aun así los seguimos culpando por jamás ganar un Mundial. ¿Le reclamaríamos al "Canelo" que su padre jamás fue campeón o le echaríamos en cara a Ana Gabriela Guevara que ninguno de sus antepasados llegó a una Olimpiada? ¡Claro que no! El HH estuvo en los cuatro rincones de la cancha, dando cuero y alma; el "Chucky" Lozano nos regaló un golazo y le entró a todas sin miedo; el "Chicharito" imaginó cosas chingonas y ante Alemania se hicieron realidad; Paco Memo hizo paradones que nunca habíamos visto en esta generación. ¿Qué les podemos reclamar, si jugaron con los pies y el corazón? Sólo nos falta un cambio: Dejar de pensar en el maldito “quinto partido”. Si no vamos con la mentalidad de ganar la final, simplemente no debemos participar. Seguir soñando con el quinto partido nos tiene frenados. Es como escuchar a un boxeador decir que su sueño es llegar al quinto round. Si no cree poder ganar, que no se suba a pelear, ¡porque lo van a matar! Estamos en ese proceso de cambio, por eso ahora muchos mexicanos creemos que falta muy poco para que nuestro equipo figure entre los campeones mundiales y eso se lo debemos a los actuales seleccionados nacionales. ¡Gracias muchachos! No dejen de luchar y cuenten con todo mi apoyo en Qatar. * El autor es graduado de la licenciatura en Derecho de la UABC, escritor y conductor de radio.

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