Columnas México se transformó a patadas

Radiactiva*

Por Jousín Palafox*

Muchos dirán que es sólo un juego... Sin embargo, esta vez se trata también de una transformación social. Y no lo digo a grito de pasión, sino que el triunfo de México sobre Alemania en el Mundial de Rusia 2018 ha provocado un cambio que habrá de rendir frutos en 20 años. Recuerdo haber visto llorar a muchos hombres y mujeres, cuando tenía apenas 5 años de edad. No entendía el porqué un simple juego de futbol había puesto triste a tantas personas. Era el año de 1986 y en un puesto de pollos rostizados todos nos arremolinábamos junto a una vieja televisión para ver cómo era que la poderosa escuadra teutona eliminaba al Tri, literalmente a patadas. Ese día hubo luto nacional. Y desde entonces se sembró en mi cabeza y en la de millones de mexicanos la idea de que a los alemanes no se les podía vencer. Luego en 1998, cuando ya tenía 18 años, esa idea se vio reforzada en el Mundial de Francia, cuando una vez más los alemanes nos arrebataron la esperanza y esta vez no fue en penales. Dos simples juegos marcaron a mi generación y nos infundieron un profundo sentimiento de inferioridad. Crecimos con la idea de que México es débil, mediocre e incapaz de ganar contra naciones a las que ridículamente llamamos de “primer mundo”. Pero no sólo en materia futbolística nos marcó la amarga experiencia, sino también en política, economía y ciencia. Todo lo mexicano fue durante tres décadas “apestado” y calificado de corriente o barato. Hoy veo a un México diferente. Desde que Donald Trump nos usó como estandarte y mejor ejemplo de todo lo negativo que habría de combatir, poco a poco revivió el orgullo nacional y los productos mexicanos comenzaron a cotizarse entre nosotros mismos. Ahora portar ropa huichol o tejidos oaxaqueños con el rostro de Frida Khalo es muy valorado y hasta caro. Sin embargo, el sentimiento de inferioridad aún vivía bajo la piel. Pero, oh, sorpresa, con este “insignificante triunfo” del Tri ante Alemania todo cambia. Los niños de esta generación crecerán con una nueva visión del mundo. Para ellos, ya no existe rival imbatible, han visto caer al campeón mundial bajo los pies de nuestro equipo nacional. Esta experiencia es en verdad transformadora y no la estamos dimensionando en su justa medida, porque los adultos seguimos creyendo que es sólo un juego, cuando en realidad fue un bautizo de fuego que revolucionó profundamente nuestra identidad. No fue sólo un juego de futbol, fue el día en que México transformó la mente de toda una generación. * El autor es graduado de la licenciatura en Derecho de la UABC, escritor y conductor de radio.

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