Columnas Da miedo pensar diferente

Radiactiva*

Por Jousín Palafox*

“Traidor a la patria, vendepatrias, cometortas, ya pasa por tu frutsi y tu despensa”, son sólo algunos de los calificativos que se lleva más de la mitad de la población mexicana, sólo por no pensar como el otro porcentaje de los electores. Quienes piensan diferente a la “tendencia social” ya no pueden ni hablar. Incluso cuando no emiten opiniones y publicar simples hechos constatables en imágenes o video, se ven amenazados con palabras, mientras son señalados por miles de dedos. Si un usurario de redes sociales publica una foto en donde miles de personas aplauden a cualquier candidato, que no sea “ya sabes quién”, se convierte en un infame, pero si publica la misma escena cuando la multitud aplaude al otro gallo, entonces es un iluminado. Esto ya había pasado y muy cerca de nosotros, al Norte de la frontera de Tijuana, cuando la Casa Blanca despedía al gran Obama. Durante la campaña de 2016 entre Hillary y Trump, el pueblo estadounidense estaba igualmente dividido y nos dejó una lección que no podemos dejar en el olvido… En aquel entonces la moda era ser aficionado de la señora Clinton, pues encarnaba el rostro de la tolerancia, prudencia, unidad social y respeto a la libertad de las mujeres. Por otra parte, aquellos que coincidían con las posturas de Donald Trump se escondían a la vista de todos, pues si se atrevían a apoyarlo de manera pública, inmediatamente eran calificados como “los despreciables”. En aquel entonces el candidato republicano se asociaba directamente con la xenofobia, intolerancia y misoginia, entre muchas otras posturas vergonzosas. Por eso fue que luego de las elecciones y la aplastante victoria de Trump, se explicó que la razón por la cual las encuestas siempre estuvieron a favor de la demócrata, no era otra más que el miedo social de aceptar que se votaría por el polémico millonario. Apenas hace dos años, cualquier gringo que dijera en redes sociales o en su ambiente laboral que su voto sería para Trump, lo convertía en el blanco de las más inclementes críticas y comentarios violentos, pues era juzgado como al ciudadano más retrógrada de todos los tiempos. Hoy en México se vive lo mismo y muchos que “piensan diferente” a los seguidores del candidato que ya se ostenta con la banda presidencial, prefieren observar en silencio y ocultar su preferencia electoral. Precisamente por esto, yo no creo en las encuestas ni en las tendencias que vemos en redes. Esta historia ya la vimos con nuestros vecinos los gringos y, por ello, aún no podemos asegurar quién llegará a Los Pinos. * El autor es graduado de la licenciatura en Derecho de la UABC, escritor y conductor de radio.

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