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Columnas Las madres son “la esperanza de México”

Radiactiva*

Por Jousín Palafox*

Querida mamá: La esperanza de México eres tú y el cambio está en la educación que desde casa le das a tus hijos. Esto debe quedarnos muy claro, pues ningún candidato cambiará nuestra realidad nacional, si la materia prima del tejido social sigue siendo de mala calidad. ¿Por qué esperamos que un hombre o mujer cambien a México, cuando en este país lo primero que sucede cuando perdemos nuestro celular, es que el tipo que lo encuentra se lo embolsa y lo apaga para podérselo robar? Las promesas de campaña son sólo palabras bonitas que sirven para enamorar a un pueblo harto de la realidad… Son sólo palabras esperanzadoras imposibles de cumplir, pero algunos las abrazan como quinceañeras ilusionadas, soñando en su primer vals. Las playas están atascadas de basura al terminar cada fin de semana y eso no es culpa del Alcalde, el Gobernador o el Presidente de la República. Y aunque a través de infinidad de programas se pretende imponer justicia, orden social y promover hábitos saludables para mejorar la calidad de vida de los mexicanos, la realidad, aunque nos duela, es que el delincuente es educado en casa; el que no respeta las señales de tránsito recibió el ejemplo de sus padres o hermanos, y quienes fumamos, tomamos y comemos chatarra, lo hacemos por amor a la “cochinada”. Pero cuando nos enfermamos por exceso de grasa, azúcar o colesterol, y no recibimos atención médica al instante, tenemos que hacer largas filas o no se tienen las medicinas que necesitamos luego de nuestra consulta, entonces el de la culpa es el gobierno y “la víctima” es el pueblo, ¿verdad? Habrá gente que padezca alguna enfermedad crónica u hormonal, eso lo respeto y entiendo, pero al menos yo soy gordo porque quiero. La educación verdadera se mama en casa, no se imparte en las escuelas. Las madres son la base real de la transformación y los maestros son sólo un refuerzo, pero no son ellos los responsables de sembrar los valores que tanto necesitamos para cambiar a México, como el respeto a lo ajeno, la consideración hacia los ancianos, el cuidado al medio ambiente, honestidad, limpieza, puntualidad o responsabilidad. Esa pesada carga le toca a los padres y principalmente a la mamá, pues es ella el primer amor y ejemplo de cada nuevo ciudadano. Una mala madre echa a perder muchas generaciones. Por ello, no busquemos a nuestros salvadores entre los candidatos presidenciables: La verdadera esperanza de México son nuestras madres. * El autor es graduado de la licenciatura en Derecho de la UABC, escritor y conductor de radio.

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