Columnas La caravana desconocida

Necropsia urbana

Por Marco Antonio Hermosillo

En una clase, mis alumnos Alexis Torres, Wendy Solís y Cinthia Tovar, del quinto cuatrimestre de la carrera de Derecho, debatían sobre la Caravana de Migrantes. Siempre he creído que los migrantes están dispuestos a aprovechar las oportunidades que les permitan y estén a su alcance. Mis alumnos referían que la caravana surge el 12 de octubre del 2018, cuando migrantes de El Salvador, Honduras y Guatemala se reunieron en San Pedro Sula; la caravana como tal inició un día después; los migrantes buscan escapar de la pobreza, la represión del gobierno y la violencia que existe en sus países o ese es el justificante; comenzó con 160 personas, pero al llegar a México se contabilizaron 4 mil migrantes. Estos ciudadanos centroamericanos tienen que salir en caravana porque de esta manera evitan pagar muchos dólares a los traficantes de personas y pueden protegerse entre sí de la violencia que sufren los migrantes cuando están por llegar a México y a su paso por nuestro país. De antemano sabemos que para ingresar a cualquier país es necesario contar con cierta documentación que acredita nuestra identificación, ya que puede ser necesaria en diversas circunstancias, pero es el caso de que han ingresado a nuestro país a pesar de que muchos de estos migrantes no cuentan con documentación que los pueda identificar. En México existe la Ley de Migración que en su artículo 37 señala los requisitos que deben cumplir los extranjeros para ingresar al país, tales como presentar pasaporte o documentación de identidad, visa vigente, tarjeta de residencia o autorización en la condición de estancia de visitante regional o visitante por razones humanitarias; estos requisitos son necesarios a fin de brindar una mejor seguridad al país, pues de lo contario no sabríamos la razón de la persona en caso de fallecimiento o cualquier otra razón por la que requiera ser identificado, por lo cual con estos requisitos además de brindar apoyo a los migrantes se puede llevar un control por razones de seguridad en nuestro país. Alexis, Wendy y Cinthia creen que por cuestiones de seguridad nacional, la propia seguridad de los migrantes y la certidumbre de los ciudadanos mexicanos, las personas que ingresaron ilegalmente a nuestro suelo debieron ser identificados por diversos medios como lo son: filiación completa que comprende la media filiación con todas sus particularidades como: fotografías, tatuajes, lunares, cicatrices, etc., así como datos generales y familiares; también debieron ser identificados lofoscopicamente (huellas de las yemas de los dedos, palmas de las manos y plantas de los pies), incluso tener su huella genética como sistema de identificación. Esto tendría tres beneficios: uno, para establecer que fue de él, si salió o se quedó en el país legal o ilegalmente; dos, para tener un registro que permita establecer alguna participación delictiva, y tres, en caso de muerte para poder identificarlo y dar aviso a sus familiares en el extranjero. Pero como en muchos casos se privilegió el derecho de quienes quebrantaron las leyes al ingresar sin documentos al país, en perjuicio de los mexicanos que sí cumplimos con ellas. * El autor es presidente de la Comisión de Difusión del Instituto de Investigación Jurídica de la Universidad de la Californias Internacional.

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