Columnas Gimamos, gimamos, gimamos

Necropsia urbana

Por Marco Antonio Hermosillo

Gemir es expresar el dolor con voces quejumbrosas. Sabemos que la muerte es un problema de los vivos, que nos quedamos huérfanos de nuestros seres queridos, a los que tanto necesitamos. La muerte es algo que siempre nos intriga e inclusive nos asusta un poco, no entendemos cuándo podrá llegar, ni los sentimientos que desatará en nosotros al tener que dejar de visualizar a un ser apreciado; es un tema complicado de tratar, sin embargo, cuando este lamentable hecho toca nuestras puertas, debemos hacerle frente y asumir que la vida tiene algunas maneras de enseñar. José Bogarín Barajas: Es difícil aceptar tu partida y que nos hayas dejado, sin embargo, es instante de recordar lo bien que me trataste y algunas de las muchas cosas que aprendí de ti; estoy seguro que ahora nos cuidarás desde tu columna en el eterno Oriente, solo quiero recordarte como el gran hombre que siempre fuiste, que con tus defectos y virtudes, supiste darnos lo mejor ti. A Pepe le llegó la hora de descansar y solo nos queda orar por él y recordarlo fraternalmente. Para la mayoría de las religiones, la muerte es un proceso inevitable y natural que forma parte de la vida. Para los esenios en particular, el cuerpo es corruptible mientras que el alma es inmortal e imperecedera. De este modo, la muerte libera el alma de la prisión material; judíos, cristianos y musulmanes comparten la creencia en una supervivencia del alma después de la muerte. Creía Pepe Bogarín que la palabra muerte debía ser entendida en su sentido más general, como un cambio de estado, cualquiera que sea; es a la vez una muerte y un nacimiento, según qué se considere por un lado o por el otro: muerte en relación al estado antecedente, nacimiento en relación al estado consecuente. En la muerte iniciática, se describe como un segundo nacimiento, lo que es en efecto; pero este segundo nacimiento implica necesariamente la muerte en el mundo profano. Esta muerte simbólica es como una suerte de recapitulación de los estados antecedentes, por la que las posibilidades que se refieren al estado profano serán definitivamente agotadas, a fin de que el ser pueda desarrollar desde entonces libremente las posibilidades de orden superior que lleva en él, y cuya realización pertenece propiamente al hombre. Muerte y nacimiento permiten el paso del orden profano al orden iniciático. Pepe siempre luchó por aportar su granito de arena a esa gran obra inacabada siempre y que correspondía a su fin: el progreso de la humanidad, una humanidad en la que deben reinar la libertad, la igualdad y la fraternidad. Pepe Bogarín: Te mando un resistente abrazo a la distancia y la promesa de volvernos a ver y mientras ese momento llega quiero desde este espacio desearle a tu familia y hermanos y amigos una pronta resignación que ayude a mitigar tu pérdida irreparable y si por alguna razón te enteras de este espacio que sepas que no es un adiós sino un hasta pronto. * El autor es presidente de la Comisión de Difusión del Instituto de Investigación Jurídica de la Universidad de la Californias Internacional.

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