Columnas 'Fair play' deportivo vs directivos del 'fair play'

Necropsia urbana

Juego limpio, en inglés “fair play”, es una expresión muy utilizada para denominar el comportamiento leal y sincero, además de correcto en el deporte; en especial, el trato fraterno hacia el contrincante u oponente, respetuoso ante el árbitro y adecuado con los asistentes; también es jugar sin hacer trampas y manteniendo una buena convivencia con compañeros y rivales, sin groserías ni actos similares, no generando discusiones ni peleas. Se dice que la preocupación por el juego limpio ha ido en aumento en todo el mundo, ante la reiteración de conductas cuestionables (antideportivas), no sólo por parte de los jugadores, sino también de patrocinadores, padres y familiares, árbitros, etc., y digo se dice por lo que platicaré más adelante; mientras tanto creo que el juego limpio tiene una especial importancia para los niños y adolescentes, en una época en la que la profesionalización comienza a incidir sobre los deportistas a edades cada vez más tempranas. La promoción del juego limpio tiene como objetivo primordial recuperar el sentimiento de "jugar" como una actividad naturalmente satisfactoria y generalmente agradable, honesta y divertida; un aspecto esencial del juego limpio está relacionado con la superación de las nociones sociales de "competir", "ganar" y "perder", que implican la denigración del perdedor o derrotado, estimando únicamente al ganador o vencedor. Juego limpio no es jugar únicamente para ganar, sino saber perder y saber ganar; respetar al adversario: en caso de perder, aceptarlo sin recriminaciones al vencedor, y en caso de ganar no burlarse del perdedor. Es por estos conceptos que llamó mi atención que el día martes al escuchar en la radio un programa deportivo dirigido por dos populares hermanos, en el que analizaban al ex futbolista, hoy entrenador profesional, Matías Jesús Almeyda, nacido en Azul, Argentina, quien destacó en nuestro país por haber sido el entrenador del Club Deportivo Guadalajara, al cual llevó a cortar rachas históricas sin títulos, lo hizo campeón de la Liga MX tras once años y en 2018 levantaron la Concachampions luego de 56 años; Matías Almeyda fue destituido de la dirección técnica de ese equipo en medio de una decisión polémica por parte de la directiva del equipo y los conductores de radio analizaban en ese programa que uno de los motivos fue el ser empático con los jugadores y sus causas más deportivas que administrativas; “El Pelado”, como le apodan, demostró en Chivas ser un técnico ganador y alzó cinco títulos pese a contar con un plantel limitado; anhela dirigir al Tri sin ponerse límites, pero los límites se los está poniendo la Federación de Futbol, ya que los directivos creen y desconfían que quizá el entrenador argentino pudiera tomar decisiones “morales” y así afectar los intereses de los empresarios del deporte; qué triste que hoy la ética y la moral sean enemigos del deporte profesional. Afortunadamente, en el deporte amateur se siguen conservando valores deportivos con ética y moral por parte de sus practicantes, pero aun así también con los directivos se cuecen habas. * El autor es presidente de la Comisión de Difusión del Instituto de Investigación Jurídica de la Universidad de la Californias Internacional.

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