Columnas ¿Un documento fotocopiado es válido para una pericial?

Necropsia urbana

Una copia fotostática es la reproducción exacta de un documento o imagen gráfica a través de métodos conocidos como foto ópticos; suele ser conocida comúnmente como fotocopia, y puede hacerse a través de la toma de una fotografía y la posterior reproducción de esta a través de la impresión. Diversas son las opiniones respecto de si un documento fotocopiado es válido para realizar un cotejo pericial. La finalidad de un cotejo de documentos manuscritos no es otra que dilucidar si dos o más escritos han sido realizados por la misma persona, y en especial resolver si lo ha efectuado la persona a la que están referidos. La idoneidad de una muestra proclive de ser cotejada viene dada por su calidad (que la muestra sea adecuada) y por su cantidad (que sea suficiente). Qué duda cabe que para considerar dos muestras como adecuadas para ser cotejadas entre sí, éstas deben ser de la misma naturaleza y composición, por lo tanto, no sería apropiado cotejar una muestra dubitada fotocopiada con una muestra indubitada original, por ejemplo, un cuerpo de escritura. Sin entrar a enumerar todos los requisitos formales, una de las condiciones sine qua non para otorgar carácter de autenticidad a una firma es que ésta sea autógrafa, es decir, que esté escrita de mano de un mismo autor. Este requisito pone de manifiesto que en un cotejo pericial los aspectos puramente morfológicos, siendo altamente importantes, no son la parte esencial del análisis, puesto que un falsificador lo primero que va a intentar copiar es la forma del grafismo, ya que esta parte es la que “más se ve”. En un análisis profundo para un correcto cotejo, además de la forma, examinaremos otros componentes de la escritura considerados como elementos individualizantes, siendo la presión ejercida sobre el papel uno de ellos. Obviamente, este aspecto, que como sabemos resulta fundamental, se nos escapa cuando estamos ante un documento fotocopiado. Los cambios de presión que ejerce el autor al escribir son imposibles de valorar en una fotocopia. Hoy en día, en plena era digital, existe una inmensa cantidad de aparatos de digitalización e impresión que cuentan cada vez con mayor calidad en sus procesos ofreciendo unos resultados óptimos. Una gran parte de la población, en mayor o menor medida, se encuentra familiarizada con las nuevas tecnologías, y por tanto, tenemos un gran número de personas capacitadas para realizar composiciones y montajes por medios informáticos, que si se utilizan de forma fraudulenta pueden dar lugar a magníficas falsificaciones muy difíciles de detectar en un documento fotocopiado, a no ser que se haya hecho de forma muy burda. Si contamos con el original podremos examinar los sistemas de impresión intervinientes en su confección, y si por ejemplo el falsificador ha añadido un párrafo a su favor en un contrato muy difícilmente lo puede hacer utilizando la misma impresora que se empleó para imprimir el documento inicialmente. No realizar una pericial en copia es como negar que exista. * El autor es presidente de la Comisión de Difusión del Instituto de Investigación Jurídica de la Universidad de la Californias Internacional.

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