No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Columnas MIRADOR

Mirador

Por Armando Fuentes Aguirre

En el Potrero se habla todavía de Leonardo el bandido. Cuando era niño su padre no lo quería como a su hermano mayor. Decía que éste se parecía a él, y el otro no. Cuando se emborrachaba golpeaba a su mujer. El día que cumplió 16 años Leonardo se fue de su casa y se juntó con una banda de asaltantes. Robaban a los viajeros; les quitaban su carga a los arrieros y la vendían en el Saltillo o en Santiago. Los ladrones bebían; jugaban a las cartas; andaban con mujeres. Leonardo no. Guardaba -sólo él sabía dónde- la parte que le tocaba de los robos. Un día llegó al Potrero, buscó a su padre y le puso a los pies una talega llena de monedas de oro y plata. El viejo ni siquiera la vio. Le dijo al muchacho: "De ti no quiero nada". Al día siguiente unos leñadores encontraron a Leonardo muerto. Se había colgado de un encino. Toda la gente del rancho fue al entierro. Su padre no. Se quedó en su casa bebiendo. De esto han pasado muchos años. Y en el Potrero se habla todavía de Leonardo el bandido.

Comentarios