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Columnas MIRADOR

Mirador

Por Armando Fuentes Aguirre

Leí un cuento que, como todos los buenos cuentos, me puso a reflexionar. El relato tiene todos los visos de ser apócrifo, pero lo pongo aquí porque pienso que mis lectoras y lectores lo deben conocer. Sobre todo mis lectores. Había un sujeto que se ganaba la vida vendiendo partes del cuerpo humano: cabezas, brazos, piernas; todo lo demás. Cierto día llegó a su tienda un hombre que le preguntó si por casualidad tenía un cerebro. –Me acaban de llegar dos –respondió el comerciante–. Uno de hombre y otro de mujer. Preguntó el comprador: –¿Qué precio tienen? Le informó el otro: –El cerebro de hombre cuesta un millón de pesos. El de mujer 500 mil. Quiso saber el cliente: –¿Por qué el cerebro de hombre cuesta más que el de mujer? Explicó el vendedor: –Porque el de mujer ha sido muy usado, y el de hombre todavía está sin estrenar. ¡Hasta mañana!...

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