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Columnas El escenario electoral en BC

Mar de Fondo

Por Benedicto Ruíz Vargas

Las elecciones federales pasadas en Baja California significaron un golpe mortal para partidos políticos como el PRI y el PAN que actualmente mantiene la gubernatura y tres municipios. El candidato a la presidencia del tricolor obtuvo en todo el estado sólo 124 mil votos, 129 mil en las diputaciones y 148 mil en la de senadores, la votación más baja que haya obtenido en toda su historia local. Es una derrota que se suma a las que ha sufrido una tras otra desde 1989. El PAN por su parte sufrió un revés en la votación presidencial al obtener cerca del 20 por ciento de la votación, quedando a 43 puntos de distancia de López Obrador quien obtuvo el 63 por ciento. Mantuvo más o menos estable su votación en diputados y senadores con alrededor de 300 mil votos, pero muy lejos de los candidatos de Morena que ganó los 8 distritos del estado con votaciones que duplicaron los números del panismo. Estas cifras colocan a Morena en las puertas de la gubernatura, de los ayuntamientos y del Congreso local para 2019, cuando se renovarán por dos años y también para 2021 en el que se volverá a competir por los mismos cargos para un periodo de seis años. Ningún partido está en condiciones de competir con la fuerza recién adquirida de Morena. Las únicas fuerzas que seguramente se enfrentarán por estos cargos son Morena y el PAN, que lo hará a través de la estructura del gobierno y de sus programas sociales, que le han servido para sostenerse en el poder. El resto de los partidos no tendrán ningún peso significativo en la contienda política, y la mayoría de ellos corren el riesgo ya sea de perder el registro local o de sufrir una segunda humillación electoral, aunque algunos fueran coaligados para disputar la fuerza de Morena. Las razones para augurar este escenario tienen que ver con la profunda crisis que va a generar la debacle electoral tanto del PRI como del PAN, no sólo a nivel local sino a nivel nacional. Para salir de esa crisis, si es que salen, tendrán que pasar varios años para reestructurarse como partidos o como nuevas organizaciones políticas. La profundidad de esta crisis no se va a resolver cambiando dirigentes o contabilizando los errores que se cometieron, o diciendo que ahora sí ya entendieron el mensaje de los electores. O afirmando chabacanamente “pierdo ahora, pero me recupero en la otra”. Esta vez no será así. Esta vez el golpe de los electores a los partidos tiene otro alcance. En igual sentido, esta no es una elección como cualquier otra. Compararla con otras es erróneo porque no hay parámetros para hacerlo. Su magnitud política es parecida a la de 1989, pero ahora los electores buscan sacar al PAN del gobierno, no quieren que regrese el PRI u otro partido, sino darle lugar a una fuerza nueva liderada por López Obrador. Es decir, ya hay una corriente electoral que viene de regreso, que sabe que tanto el PRI como el PAN gobiernan mal. Una razón más de peso es que el 1 de julio se manifestó un voto “anti-elitista”, que está reprobando a la clase dirigente de los partidos y a aquellos que se entronizan en los puestos públicos. Y si algo hemos tenido en BC bajo las siglas del PAN son justamente gobiernos elitistas, empresarios políticos o políticos empresarios que ofrecieron gobernar mejor que el PRI, pero no han podido entregar mejores cuentas, como es el caso del actual gobernador Francisco Kiko Vega con sus alcaldes y diputados, que crearon este caldo de cultivo. La fuerza de Morena no va a disminuir de una elección a otra, como se arguye sin comprender la motivación de fondo de los votantes. Si bien AMLO fue el personaje que arrastró a la mayoría de los electores, muchos ciudadanos lo están haciendo también por el proyecto que encarna Morena, por las ideas que sembró López Obrador y muy en particular, aunque esta parte sea más difícil de entender, porque la base del poder político en México se está invirtiendo. Esta inercia electoral no sólo se va a mantener sino que va a amentar en las próximas semanas y en cuanto tome posesión de la presidencia AMLO, con muchas de las medidas concretas que está anunciando para las ciudades fronterizas del Norte del país, la reducción del IVA, el aumento de los salarios, etcétera. La efervescencia y el entusiasmo van para mucho rato. Hay que decir, por último, que Morena en BC no es una fuerza exenta de contradicciones y conflictos que pueden interferir en este proceso, pero por ahora y quizás en los siguientes dos años mantendrá intacta su fuerza electoral. Algo nuevo está por venir, por lo pronto se está cerrando el ciclo del panismo y del priismo que nunca se renovó, y también el de otros partidos que no pudieron crecer y desarrollarse. Hay que abrirle la puerta a los cambios. El autor es analista político

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