Columnas Una buena noticia en este México borrascoso

Juegos de poder

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Como un bálsamo llega la noticia del final de la huelga estudiantil en el Instituto Politécnico Nacional (IPN). Es una tabla de salvación en el mar de malas historias que nos tiene ahogados. El gobierno tuvo la voluntad y paciencia para negociar con estudiantes moderados en un foro público. Acordaron y nombraron a un nuevo director. Pronto reanudarán las clases. De esta forma se desactiva un conflicto que llevaba ya muchas semanas y que tenía movilizados a los estudiantes en las calles. Bien por ellos y bien por el gobierno. Se trata de un desenlace muy diferente al que estábamos acostumbrados en conflictos universitarios. Recordemos que la huelga estudiantil de la UNAM en 1999-2000 terminó con una terrible polarización donde los grupos más radicales se apoderaron del movimiento apertrechándose en el campus universitario. Un año después de la huelga, la policía federal tuvo que entrar a recuperar las instalaciones que estaban en manos de los ultra. Una de las dudas que teníamos del movimiento politécnico de este año es si ocurriría lo mismo, es decir, que los grupos radicales se apoderaran de la huelga como medio para avanzar sus agendas políticas. Por fortuna, no sucedió. Ganaron los moderados. Los representantes de los estudiantes, elegidos en asambleas, plantearon un pliego petitorio, se sentaron a negociar con el gobierno, frente a las cámaras del Canal 11 de televisión, y al final acordaron. El gobierno, que en un principio había canalizado este conflicto a la secretaría de Gobernación, lo regresó a la institución que le correspondía resolver el problema: la secretaría de Educación Pública. Y la SEP, en particular el subsecretario de Educación Superior, Fernando Serrano Migallón, tuvo la paciencia, voluntad y tino para llegar a un acuerdo con los jóvenes. El Diario Oficial de la Federación publicó el 9 de diciembre el acta notarial con el pacto firmado por las dos partes. Prácticamente se atendieron todas las demandas que habían planteado los estudiantes a principios de noviembre. Fueron ocho los puntos acordados: “1) Que las autoridades federales garanticen que no habrá represalias contra los estudiantes que han participado en el movimiento, lo que incluye crear una defensoría de la comunidad dentro del IPN. 2) Que el IPN no se integre al Sistema Nacional de Bachillerato ni a la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS). 3) La realización de un Congreso Nacional Politécnico que defina la nueva normatividad interna del Poli y comience a organizarse 80 días después del regreso a clases. 4) Garantizar la no injerencia del Tecnológico Nacional de México en el IPN. 5) Que el instituto cree un nuevo órgano que sustituya a la Policía Bancaria –dependiente del gobierno del Distrito Federal– en las labores de vigilancia de instalaciones. 6) Cancelar las remuneraciones a ex directores. 7) Que las autoridades investiguen a los llamados grupos porriles acusados de agredir a jóvenes, entre otras faltas. 8) Un aumento al gasto público en educación”. El detalle de estos puntos se encuentra en el acta publicada que contiene más de ochenta páginas. No hay duda que será un gran reto el implementar todo esto. Le corresponderá al nuevo director del IPN, Enrique Fernández Fassnacht, hacerlo, comenzando por definir cuándo se reanudarán las clases y cómo se salvará el semestre truncado por la huelga. No está nada fácil el reto para Fernández. Hay demandas de la Asamblea General Politécnica muy difíciles de procesar como la destitución de directivos de 29 escuelas. Los acusaciones de los estudiantes son graves: “van desde el nepotismo y la corrupción hasta el autoritarismo y la represión contra quienes han apoyado el movimiento estudiantil”. Yo espero que el nuevo director tenga éxito para implementar lo acordado, procesar las demandas pendientes y sacar adelante un Congreso que definirá el nuevo marco institucional del IPN. Por lo pronto, en este México borrascoso, es una excelente noticia que la huelga haya terminado. Enhorabuena para los estudiantes y el gobierno que demostraron mucha madurez política, un bien que se encuentra escaso estos días. Twitter: @leozuckermann

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