Columnas ¿Por qué no?

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Por Alfredo Alvarez

Desde el triunfo consolidado de Morena a nivel nacional, incluido Baja California, ha revivido el debate político sobre la duración de la próxima gubernatura. La pasada Legislatura local determinó que el próximo gobernador tendrá un periodo en su gestión de poco más de dos años, bajo el pretexto de empatar las elecciones locales con las federales y evitar dispendio, sin embargo se habla últimamente de extender este periodo a cinco años. ¿Por qué no? Antes que nada, es necesario recordar el contexto en el que se aprobó la ocurrencia de los anteriores diputados para recortar la próxima gubernatura a dos años y es que en aquel entonces se habló mucho de la dedicatoria que tenía esa reforma. En aquel entonces el coordinador de la bancada del PRI, René Mendívil, y su sucesor David Ruvalcaba, impulsaron la reforma para dejar en dos años las gestiones de alcaldes, gobernador y diputados para los ganadores de las elecciones del 2019, muchos desde ese entonces aseguraron que la acción tenía dedicatoria de Mendívil para quien fuese su protector, el hoy embajador Fernando Castro Trenti, y con ello descartar el interés del "Diablo" de volver a contender por la gubernatura. Realmente es necesario que las elecciones federales y locales se empaten, y no estemos hablando año tras año de ellas y sus candidatos, sin embargo, este aparente capricho hizo que se tomarán decisiones impulsadas más con las entrañas que buscando el bien común y es que un periodo para gobernar de dos años no permite para nada asegurar resultados ante esta enorme posibilidad. Más allá de las buenas intenciones, históricamente hemos visto que las decisiones importantes para la vida de la entidad se comienzan a tomar a partir de la segunda mitad del sexenio. Al principio, durante el primer año, vemos cómo los gobernantes, su gabinete y el resto de funcionarios comienzan a acomodarse, incluso a entender por completo sus funciones, aquí es donde vemos principalmente algunos desatinos. Durante el segundo año, por lo general vemos que los programas y algunos proyectos comienzan a caminar o a implementarse, además de que es cuando se perfilan los primeros cambios importantes en el gabinete ante los funcionarios que dieron el ancho y ninguna de estas cosas va a cambiar llegue otro partido diferente al que hoy se encuentra gobernando. Y es que ¿cómo podríamos evaluar el buen desempeño de un funcionario, de su gabinete o del mismo mandatario en un periodo tan corto?, realmente la mayor parte de las evaluaciones e impactos de esta gestión, si es que los tiene, serán perceptibles hasta que haya concluido su periodo, los errores o aciertos los absorberá aquel que pueda ganar en las siguientes elecciones. No sólo es necesario tener una gubernatura de cinco años que desarrolle un programa de gobierno de mayor impacto, también con ello evitaríamos darle la excusa perfecta a quien resulte ganador en el 2019, de que se hayan perdido dos años porque nunca logró acomodarse bien en la oficina del tercer piso de centro de gobierno. Actualmente en el Congreso del Estado y distintos actores políticos se han pronunciado a favor o en contra de que se reformen las leyes y pueda ajustarse el periodo de gobierno del próximo año, hay muchos que dicen que es imposible, pero si la misma sociedad se manifiesta, no hay poder mayor que la propia soberanía de un pueblo que decida el rumbo de su propio destino. *El autor es periodista con 25 años de carrera, ha encabezado noticieros en la televisión internacional; ganó el premio Nacional de Periodismo y ha sido académico.

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