Columnas La psicosis de las 'desaparecidas'

En la red

Por Alfredo Alvarez

Las redes sociales han venido a abonar positivamente al entorno social como un canal de comunicación de dos vías, no solo puedes leer sino hacerte leer como parte de la telaraña de contactos, amigos y amigos de tus amigos. Y aunque a veces son muy útiles, también pueden servir para crear psicosis más allá de hechos reales si éstos son sacados de contexto. Un ejemplo claro es la desaparición de jovencitas en Tijuana. Antes ya hemos vivido otros casos de terror público, como el de la famosa “panel blanca” llena de niños sin órganos que se hizo famosa en varios estados del país. Recuerdo que lectores de redes sociales hasta me insultaban cuando les desmentía tal cosa. Sí, claro que hay desconfianza hacia la autoridad y la gente teme que se oculten cosas para minimizar la ineficiencia en la tarea de dotar de seguridad al pueblo; pero jamás los medios ocultarían un hecho semejante, al contrario, una camioneta llena de niños sería nota principal, pero la falsa versión creció y creció como teléfono descompuesto. Recuerdo incluso que personas conocidas se atrevieron a decir que la habían visto por la 5 y 10, y hasta describieron caravanas de unidades de Semefo llevándose los cuerpos. De vez en cuando, se reaviva la psicosis con el tema de las jovencitas desaparecidas, esta semana fue de miedo colectivo cuando en realidad se trata de problemas emocionales o familiares. La estadística es contundente, 9 de cada 10 casos tienen esas causas. Claro que la sociedad tiene el derecho de manifestarse como sucedió con alumnos de la Preparatoria Lázaro Cárdenas, no se debe dejar de exigir justicia y resultados. He notado el mismo efecto cuando hay racha de reportes de desapariciones: Primero, una profunda preocupación al ver los casos reportados crece hasta niveles de indignación contra la autoridad y cuando aparecen los “no localizados” la misma sociedad se molesta porque se siente burlada. Creo que no debemos esperar a que pase lo de Pedro y el Lobo, cada caso debe ser denunciado y tomarse en serio, debe investigarse y nosotros como usuarios de redes sociales tenemos que compartir, hacer que las redes sociales valgan por lo que son: una vía de comunicación masiva. No debemos enojarnos cuando algún caso termina en una huida con el novio o problemas de familia, ¿acaso nos daría gusto que fuera algo fatal? Esperemos que todos los casos terminen de la misma forma, con la localización de las personas y no sean víctimas de algún delito. La razón por la que decidí escribir sobre el tema obedece al caudal de mensajes recibidos de personas angustiadas porque temen una ola de robo de menores. Por fortuna, no hay indicios de tal cosa. *El autor es periodista con 25 años de carrera, ha encabezado noticieros en la televisión internacional; ganó el premio Nacional de Periodismo y ha sido académico.

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