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Columnas Lo del IVA está como en chino

El mundo me da vueltas

Por Pepe Avelar

Estuve pensando en la próxima creación de una nueva zona libre al entrar en acción gobierno el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, pero sobre todo en la reducción del Impuesto Sobre la Renta del 32 al 20%, del IVA del 16 al 8% y la homologación de los precios de las gasolinas, a quienes vivimos en la franja fronteriza de México con Estados Unidos. Las implicaciones de este conjunto de medidas son muchas, pero las más obvia es (o debería ser) la baja generalizada de precios. Así como se escucha: todos los precios de bienes y productos debe costarnos menos a partir del mes de enero del 2019. ¿Qué empresario de la región se está preparando para cambiar su lista de precios? Porque todos, absolutamente todos los servicios deben ser mas económicos que los actuales. Y no me refiero a cobrar el 8% menos de IVA, sino también trasladar al consumidor final los beneficios extras que los empresarios obtendremos por no pagar tanto impuesto y comprar más barato. De entrada, todas nuestras rentas de locales y bodegas serán más baratas. El pago de hipotecas, préstamos, pagos de tarjetas de crédito, servicios públicos y la compra de cualquier bien mueble e inmueble, será –mínimo– 10-12% más bajo que los precios actuales. ¿Cómo va a controlar esto el gobierno? Porque lo tiene que controlar. No veo una mejor forma de hacerlo que estableciendo, desde ahora, parámetros específicos para que la medida surta efectos en el poder adquisitivo de la ciudadanía y no resulte en abusos de los comerciantes, porque más de uno, estoy seguro, querrá mantener su precios y ganar "extra". Mi recomendación al público sería que empecemos a tomar foto en nuestros dispositivos electrónicos para registrar lo que pagamos en restaurantes, o en compra de mercancías, o en servicios y que a partir del 1 de enero, se tiene que notar una disminución en nuestro gasto. Esta es una oportunidad única de relanzar la economía fronteriza y hacerla aún más competitiva porque viene aparejada de una baja en el precio de los combustibles, iniciando con la gasolina, pero que permitirá liberar recursos de las empresas para nuevos proyectos de inversión y un mejor poder adquisitivo de todos. Aquí el único "pero" que le pongo a esto es el tema de los que no son contribuyentes cautivos como los negocios establecidos. ¿Qué pasará con todos esos evasores fiscales que no pagan impuestos y que todos consumimos? Ahí están los miles de puestos de tacos, los "sobre ruedas", el transporte público, que, se supone según la ley actual, que cobran el IVA del 16% ya integrado a sus precios. O ¿nos saldrán con que sus precios son sin IVA? Se me ocurre que el transporte público bajará unos dos o tres pesos su tarifa por las nuevas medidas fiscales. Que consumir tacos volverán a costar unos $15 pesos cada uno (o menos) y así. La oportunidad, única en su tipo, servirá de parteaguas en algo que hemos buscado por mucho tiempo, porque nos reposicionará en materia turística al disminuir los precios de renta de habitaciones, en renta de autos, en servicios en restaurantes y tours, además de otros sectores que se verán beneficiados, por supuesto. La pienso y no está fácil. No sé si estaremos preparados para implementarla rápidamente y si el Gobierno Federal tendrá la capacidad de introducir todos estos cambios a la vez. De nada servirá este incentivo si los empresarios se quieren quedar con los beneficios extras que indudablemente se tendrán. La iniciativa de AMLO es muy interesante pero tiene muchos recovecos por definir, "está en chino!, pues. Hay que estar vigilantes. * El autor es empresario, turistólogo y un enamorado de su ciudad.

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