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Columnas El fracaso del PAN BC tiene nombre y apellido

El mundo me da vueltas

Por Pepe Avelar

Si bien el triunfo de AMLO era previsible así como el hecho de que arrastrara la votación a favor de los candidatos a senadores y diputados de la coalición Juntos Haremos Historia, la verdad es que hay diferencias regionales que explican los fracasos de partidos en el gobierno como el PAN en Baja California. La gente estamos hartos de nuestros políticos, sin duda, pero como en todo, los matices cuentan y cuentan mucho. El primer gran culpable es sin duda Ricardo Anaya, el abanderado presidencial. Anaya se empecinó en ser él mismo el candidato, con lo que no solo dividió al partido con sus múltiples traiciones internas, sino también desdeñó a sus gobernadores, minimizó a sus cuadros políticos y en general decepcionó a sus militantes y simpatizantes al imponerse como candidato. En los hechos, le fue tan mal que no obtuvo ni el porcentaje de votación de Josefina Vázquez Mota en la elección de hace seis años ni mucho menos el porcentaje de aceptación que tenía Margarita Zavala (ambas sin coalición) en el 2017. Fue un pésimo candidato ante un electorado que buscó una opción de cambio que el nunca supo representar. Los siguientes grandes culpables son "Kiko" Vega y "El Patas" Gastélum, gobernador y presidente municipal actuales, que han hecho el peor gobierno en la historia del panismo en B.C. Mis amigos y conocidos panistas piensan que exagero cuando lo digo, pero solo hay que preguntar un poco en la calle para saber que la gente no los quiere y ahora ya lo saben todos los que fueron candidatos del PAN: el electorado los rechazaba en sus recorridos cuando se identificaban como panistas. Con la complacencia de una dirigencia estatal y municipal "a modo", sin que nadie se atreva a cuestionarles su ineficacia y la soberbia con la que se manejan, los panistas, todos, agacharon la cabeza y los dejaron crecer y tomar a placer el partido, sus candidaturas y su futuro mismo. Tímidamente, Jorge Ramos como candidato, quiso criticarlos por el pésimo manejo de la seguridad pública en un acto de su campaña a senador y rápidamente lo hicieron desdecirse, símbolo de que todo lo controlan, para mal, en su partido. Por eso, el fracaso de no ganar nada para el PAN en Baja California tiene nombre y apellido: el del candidato a Presidente de la República, el del Gobernador del Estado y el del Presidente Municipal de Tijuana. Si los panistas en el Gobierno no lo quieren ver, como no vieron la avalancha que los aplastó el pasado domingo, ese es su problema. Los pésimos resultados del PAN en el Estado tienen mucho de fondo y no se explican solo por el huracán amloista. Mas allá de un candidato como Anaya que traicionó y eliminó a cuanta competencia interna se le apareció en el camino para lograr la nominación, en Baja California hay que agregar el hartazgo manifiesto de los ciudadanos por la falta de resultados y la cada vez más evidente corrupción de los gobernantes, que provocó que López Obrador y Morena los avasallara más fuerte que la media nacional. Mientras AMLO ganó con el 53% de la votación nacional, en B.C. lo hizo con casi el 63%. En el caso de diputados y senadores es aún mas dramática la derrota. En el país, la coalición Juntos Haremos Historia ganó con el 43.5%, en el Estado lo hizo con casi 58%. Un desastre electoral para Anaya, "Kiko" y "El Patas". Ojalá que pronto algunos militantes panistas que quisieran recuperar un partido idealista que fueron perdiendo con los años y con la ambición y el chambismo, tomen el camino obvio: desmarcarse de los tres y pedirles hasta su separación del cargo si algo quieren rescatar en las elecciones del 2019 y el 2021. Luego no digan que no se los dije. * El autor es empresario, turistólogo y un enamorado de su ciudad.

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