Columnas Las “perlas” de un valle aún en construcción

El mundo me da vueltas

Por Pepe Avelar

El otro día escuché decir a un buen amigo de visita en La Toscana, en Italia, que nuestro Valle de Guadalupe no está lejos de parecerse: No pude más que reír a carcajadas. En efecto, la región vinícola bajacaliforniana ha tenido un despunte impresionante en lugares para visitar, vinícolas con degustaciones y tours por instalaciones, restaurantes de todo tipo y para todos los gustos, lugares para eventos diversos, servicios de hospedaje en lujo, medio lujo y baratos, y por supuesto, la producción de vino como la gran protagonista. Sin embargo, estamos en pañales en un montón de temas, que hacen que, a pesar de que muchos vivimos y experimentamos el vino para visitar y ofrecer servicios, nos quede la sensación de que no todo funciona como quisiéramos. Aquí algunas “perlas”: 1. Hay una marcada tendencia a olvidar el uso de la tecnología para cobrar una reserva de hotel. Todavía en este mundo de agencias de reservaciones electrónicas, tenemos “hoteleros” (debería decirles renta cuartos) que se atreven a pedir un depósito en efectivo en un Oxxo como forma para garantizar una reserva o hasta pedirte que les envíes por “fax” la copia del depósito hecho en ventanilla. 2. El sistema de reservaciones de espacios en restaurantes y tours aún pasa por tener que hablar por teléfono y estar sujeto a que te contesten y no te salgan con el arcaico “es que aquí no trabajamos con reservación”, tan socorrido por algunos vende comidas (no restauranteros profesionales, quiero decir). 3. También es muy común el “aquí aceptamos solo efectivo” o “la terminal no sirve” o la “American Express no la aceptamos” sobre todo en salas de degustaciones y restaurantes que no se han enterado que si hay algo fácil en este momento, es adaptar un dispositivo a tu teléfono celular para realizar cualquier cobro. 4. Luego tenemos la sobrevaloración de los servicios. Conozco muchos hoteles que cobran más que el Four Seasons de la Ciudad de México o el Wynn Las Vegas y no les llegan ni a los talones en instalaciones y mucho menos en servicios y se indignan si se los dices. A todos estos temas se agrega una sobresaturación de señalización, con una marcada tendencia a que cada quien hace lo que se le pega la gana y pone su letrero o su plano de ubicación donde se le pega la gana. Nos olvidamos que Google Maps es para registrar ubicaciones exactas y la mejor manera, vía GPS, de llegar a cualquier lugar. Trabajando el otro día con un grupo de visitantes, me tocó ver el sufrimiento del tour operador porque no le respetaban las “reservas” telefónicas que había realizado simplemente porque a alguien de la vinícola no le avisó al de seguridad y no dejaban entrar al grupo. Historias de terror. Nos falta mucho en materia de servicio al cliente, en capacitación técnica, en limpieza y, en general, en una verdadera profesionalización. El Valle, lo sabe el Estado y la Secretaria de Turismo, el Ayuntamiento de Ensenada y las autoridades involucradas del Gobierno Federal, tiene un potencial enorme, que aun con todo y lo que pareciera un saturación, hay mucho por hacer aún. Solo que no podemos continuar así. El destino está de moda y le perdonas muchas cosas, pero lo que se necesita es consolidarlo y para ello hay que sentar a proveedores, prestadores de servicios y autoridades para llegar a acuerdos de todo tipo: promocionales, de infraestructura, de orden, de cultura de servicio. Podemos y debemos aprovechar el principal atractivo turístico que actualmente tenemos y la forma en que lo estamos haciendo no es la adecuada. Solo falta un llamado al orden. Producto turístico, tenemos, solo se necesita explotarlo correctamente. * El autor es empresario, turistólogo y un enamorado de su ciudad.

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