Columnas Despenalizar las drogas

El arte de la guerra

“El antídoto siempre está al lado del veneno” El gobierno federal entrante, en voz de la próxima Secretaria de Gobernación, ha manifestado su intención de legalizar ciertas drogas para fines recreativos y medicinales. Paralelamente, recientemente la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) avaló la resolución del gobierno de la Ciudad de Mexico de legalizar el uso medicinal de la mariguana. La decisión de la SCJN fue reconocida por el gobierno capitalino, calificándola como un documento jurídico de vanguardia que refleja el sentir, aspiración y necesidad de un gran porcentaje de la sociedad, previendo su expansión en otras zonas del país. Ante estos anuncios, la despenalización de ciertas drogas en Mexico parece ser eminente. Previendo su implementación, es sumamente importante la construcción de políticas públicas que permitan abandonar la estrategia actual de guerra en aras de la paz en nuestro país, poniendo fin a la guerra al narcotráfico. Legalizar las drogas regularía el mercado, generaría empleos formales, utilidades e impuestos, minimizando al mismo tiempo la afectación a consumidores, dándoles acceso a sustancias de calidad, certificadas y seguras. Como cualquier producto prohibido y demandado, la violencia en torno a las drogas sube con la prohibición y baja con la regulación. Actualmente, Mexico importa todos los derivados de la amapola como la codeína y la morfina, cuando paradójicamente somos un país productor. Un ejemplo de la industrialización de la amapola es Turquía, donde el ejército protege los cultivos para venderla a la industria farmacéutica. En relación a la mariguana, Mexico necesita normatividad para regular su producción, distribución, venta, consumo y posible exportación, incluyendo reformas al Código Penal para minimizar el contacto policiaco. Un 43% de personas recluidas en cárceles mexicanas están por delitos menores contra la salud. Pero antes de pensar en la despenalización de las drogas, se deben abordar dos problemas coyunturales que acompañan a las mismas: el combate a las adicciones y el fortalecimiento de las policías. Las adicciones se han convertido en un problema de salud pública en Mexico y en crecimiento constante. La falta de oportunidades para los jóvenes, el debilitamiento del tejido familiar y la influencia del crimen organizado ha generado que nuestros jóvenes se “enganchen” en las mismas, donde el Estado ha hecho muy poco por detenerlo. A la fecha no existe un diagnostico real en el tema, como tampoco una estructura gubernamental sólida y sustentable para prevenirlas y tratarlas. Acompañando la posible despenalización se debe crear una estructura del tamaño suficiente para tratar las adicciones como un problema de salud pública y de seguridad nacional. No queremos una sociedad consumidora de drogas. Adicionalmente, es muy probable que al perder la delincuencia un negocio tan lucrativo como el narcotráfico, amplíen sus actividades a otros rubros que afectan directamente a la sociedad civil, como son el robo, secuestro y extorsión. Consecuentemente, es importante el fortalecimiento de las estructuras policiacas previo a la despenalización, como estrategia de contención ante el casi seguro incremento de estos delitos. Es importante exista una policía capaz y preparada para contener el impacto de criminalidad que seguramente se generará en una primera fase de despenalización. ¿Y tú lector, qué opinas, estamos listos para legalizar las drogas?

Comentarios