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Columnas Las multas del SITT

El arte de la guerra

“Una ciudad es desarrollada cuando la gente deja su auto para usar el transporte público” Tijuana, la tercera ciudad más poblada del país, alberga el transporte público más caro e ineficiente de Mexico, siendo su modernización uno de los grandes pendientes. El de Tijuana es un transporte anárquico, donde distintos grupos de poder ejercen control total. El resultado es exceso de unidades circulando, con permisos clonados, vehículos vetustos y choferes con nula capacitación circulando a veces bajo el influjo de drogas o alcohol. En Tijuana se paga el doble del costo promedio de transporte comparado al resto de la república. Un trabajador promedio realiza 2.5 transbordos por traslado gastando el 25% de su sueldo. Lo usan alrededor de 800 mil personas diarias, mismas que reciben el servicio a través de taxis, calafias y camiones. Esa es la realidad que viven muchos tijuanenses. Ante estas dificultades, una gran parte de la población ha optado por comprar vehículos usados a muy bajo costo, mismos que circulan sin haber sido importados y por consecuencia sin documentos ni placas, estos vehículos son conocidos como autos “chocolate”. Del millón de autos que circulan en Tijuana, alrededor del 30% son “chocolates”. Estos factores aunados a calles en reparación o mal estado, son responsables del caos vial que hemos visto crecer los últimos años. Desde hace 20 años, distintas administraciones municipales han hecho varios intentos por modernizarlo sin éxito. El proyecto actual, llamado Sistema Integral de Transporte de Tijuana (SITT), fue iniciado hace tres administraciones municipales y a casi 5 años de su implementación el proyecto no ha sido completado. No son claras las cifras invertidas en el proyecto. Originalmente se hablaba de $1,600 mdp. El congreso estatal original autorizó una deuda de $1,040 mdp para el mismo, sin contar los autobuses que serían aportados por la concesionaria. El proyecto en su primera fase prometía 45 estaciones en 35 kilómetros de ruta, semáforos sincronizados, puentes peatonales, internet gratuito, aire acondicionado, cámaras de seguridad, acceso a discapacitados, y tarjetas monedero con tarifa reducida para los usuarios. Sucio, vandalizado, semidestruido, inconcluso y sin operar, el SITT que estaba planeado para atender hasta 300 mil pasajeros diarios, está si acaso cubriendo una demanda infinitamente menor. Sin embargo y sorprendentemente, por decisión del ayuntamiento, a partir del 1 de Septiembre aquellos tijuanense que invadan el carril confinado para uso exclusivo del SITT podrán ser multados hasta por el equivalente de $5 mil pesos. Aun entendiendo la importancia de una adecuada cultura vial y el respeto a los carriles confinados, como ya se mencionó, el SITT este lejos de una correcta implementación, y en lugar de una solución se ha convertido en un inhibidor más para el flujo vehicular de la ciudad. Por lógica, antes de emitir cualquier tipo de restricción o multa, el ayuntamiento debería informar a la población de la situación actual del SITT, el tiempo estimado para su operación total, y una vez operando en su totalidad entonces empezar a aplicar cualquier tipo de multa o restricción. * El autor es Presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Publica del Estado.

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