Columnas Es la ruta del dinero

El arte de la guerra

“Cuando se trata de dinero todos somos de la misma religión” Voltaire Desde hace más de una década, los homicidios, el secuestro, la extorsión y los robos han causado un gran daño y sufrimiento a la sociedad mexicana. La forma en que el gobierno entiende y actúa ante este fenómeno es parte medular del problema. El crimen organizado, antes un poder paralelo y oculto, ha emancipado su radio de acción en una descarnada lucha de poder entre ellos, lanzándose al mismo tiempo contra sociedad y gobierno. Ante la retórica de que Mexico sea considerado como un Estado de Derecho fallido, es indudable las estructuras de seguridad, inteligencia y justicia están sobrepasadas y corrompidas, siendo imperativo su reformación para resolver el problema. Con la creciente participación de las fuerzas armadas en este periodo, la estrategia predominante ha sido la “mano dura”. Sin embargo, esta estrategia de “descabezar” carteles solo ha provocado su atomización, generando una guerra que ha colapsado las capacidades policiacas, dando pauta a los carteles para ampliar sus actividades a otros delitos. Con más de 1,600 corporaciones policías activas en el país, su reestructuración pareciera requerir un esfuerzo titánico que rendiría resultados a largo plazo, donde los mexicanos claramente ya no podemos esperar. Consecuentemente, y sin prescindir de la tan necesaria reestructuración policiaca, la mejor manera de vulnerar los carteles es impactándolos en su capacidad económica a través de dos posibles vías: la legalización de las drogas o el combate al lavado de dinero. En el tema de legalizar las drogas, si bien es su prohibición la que las hace un gran negocio, su legalización requeriría un diagnóstico previo en materia de adicciones, acompañado de verdaderos programas de prevención y rehabilitación, temas en los cuales Mexico no está preparado y se requeriría un esfuerzo más grande y de más tiempo que la estrategia de reestructuración policial. En ese contexto, la mejor alternativa pareciera ser el combate al lavado de dinero, donde debilitar económicamente a las mafias mermaría su capacidad de delinquir y corromper. EL Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) es un ente internacional perteneciente a la OECD, que desarrolla y promueve políticas públicas para proteger el sistema financiero mundial contra el lavado de dinero, y el financiamiento al terrorismo y las armas de destrucción masiva. Sus cuarenta recomendaciones son consideradas como el estándar mundial anti lavado, a través del compromiso de mejora continua de los países participantes, y mecanismos de mutua cooperación. Según su último informe, el sistema anti lavado en Mexico tiene huecos tan profundos que durante 2016 las autoridades incautaron solo el 0.1% de los más de $56 mil millones de dólares provenientes de operaciones ilícitas, donde el 98% de los delitos vinculados a lavado de dinero donde se inició investigación quedaron impunes. En su evaluación, GAFI identifica al gobierno federal como el responsable del fracaso de esta actividad, equivalente el 6.6% del PIB del país, donde según su opinión, la “ruta del dinero” debería ser la actividad preponderante para el debilitamiento y desaparición de los carteles. En resumen, la acción más viable y a corto plazo para solucionar la violencia en el país es siguiendo la ruta del dinero. * El autor es Presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública del Estado.

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