Columnas Justicia ad hoc bis

Educación

Por

"Por el derecho a la libertad de expresión" El día de hoy se decidirá la suerte de juez Brett Kavanaugh, quien fue nominado por Donald Trump para que se integrara a la Corte Suprema de los Estados Unidos. Desde que la opinión pública se enteró de este asunto, surgieron voces de inconformidad y se hicieron manifestaciones en su contra. Posteriormente surgió la doctora Christine Blasey Ford, profesora de Psicología, quien acusó al juez de haber intentado violarla cuando ambos eran alumnos de la secundaria. Aunque las acusaciones no hablan de hechos recientes, sino sucedidos en los años 80, el delito no ha prescrito. En los tristes hechos, dice la acusadora, el ahora juez bajo los efectos del alcohol, intentó violarla, mientras uno de sus amigos observaba y participaba, con risas y burlas, de la situación. Bajo la presión de los medos de comunicación y de los ciudadanos, ambos comparecieron ante los senadores, ella acusándolo y él defendiéndose. Mientras, ya surgieron otras mujeres que también alegan haber sido atacadas, así como ex compañeros del juez que afirman que era muy borracho y violento. Ello ocasionó que Trump ordenara al FBI una investigación que ayudara a esclarecer este enredo. La investigación va torcida desde el principio y hay consigna, de Trump, para que no se llegue hasta el fondo. El FBI no interrogó al acusado ni a la acusadora, por lo cual el resultado ya está viciado. Mientras tanto, el Presidente está obsesionado con su nominado y se ha convertido en su tenaz defensor. Ha llegado al grado de, ridículamente, burlarse en público de Christine Ford asegurando que Kavanaugh es honesto y muy buen juez. El país del Norte se ha dividido en dos y esto pesará en la votación, pues hay senadores que no está de acuerdo con que llegue a la Corte Suprema. Lo interesante de este nuevo episodio trágico de la vida estadounidense, es que todo mundo está enterado de los sucesos; tienen la posibilidad de ver con claridad qué está sucediendo y pueden con toda tranquilidad formarse una opinión y tomar partido. Hay mucha corrupción en todo este proceso y se nota la protección que tiene el juez de parte del Partido Republicano. Los senadores van con todo y no les importa darse cuenta de que el tipo es un farsante y un mentiroso, que se ha negado frente a toda la nación a aceptar que se le investigue. No obstante, los senadores republicanos tienen probabilidades de ganar y meterlo a la Suprema Corte. Aquí en nuestro país ser juez no es un asunto de carácter público. No tenemos los mexicanos una experiencia real del proceso de nominación, aprobación y selección de los jueces y magistrados. No sabemos la trayectoria, ni los asuntos negros que conforman el historial de quienes se encargan de administrar la justicia. Sin embargo, la experiencia nos dice que nadie en nuestro país les tiene confianza. Tanto en el Poder Ejecutivo, como en el Legislativo y el Judicial, los poderosos tienen mejores oportunidades que los desposeídos. La medida para resolver problemas legales es el dinero y muchos no lo tenemos. Los mexicanos estamos indefensos ante los funcionarios de elección popular o los de designación. La ley es tan flexible como sea el poder económico de quien la quiere violar. Temis, la diosa de la justicia, armada con una espada y una balanza, es un mito. Vale. * El autor es licenciado en Economía con Maestría en Asuntos Internacionales por la UABC.

Comentarios