Columnas Canacintra entre la misoginia y el racismo

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"Por el derecho a la libertad de expresión" El viernes pasado, en la ciudad de Tecate, se llevó a cabo un evento con el cual celebraba la Canacintra un año más de actividades. La reunión convocaba a los industriales a exponer parte de sus actividades y productos elaborados, sin embargo, la respuesta al evento fue mínima y desairada. Este desprecio por una acción que debe mostrar la unidad de los empresarios, por medio de una festividad, abre la puerta a las especulaciones sobre qué es lo que está pasando en su interior. Cualquier persona ajena a este organismo puede, con justa razón, pensar que no hay liderazgo y por eso no se responde como se debe, o que a los miembros les importa muy poco participar. No obstante, esta situación de desorganización interna no es lo que resulta grave, sino lo que sucedió durante el evento. Para amenizar y darle un espacio a la alegría, se presentaron tres cómicos cuyos chistes fueron completamente misóginos, racistas y fuera de lugar. Los temas de los cómicos estuvieron centrados en denigrar a las mujeres, burlarse de ellas por ser tontas, dejadas, feas, gordas, fáciles de convencer para tener relaciones sexuales, y cualquiera cosa que sirviera para hacer reír a los presentes. La gordura y las féminas les dieron tema y no pararon de burlarse de ellas durante toda presentación. Fue un abuso emocional descarado. Mientras que esta barbarie sucedía, en las mesas las mujeres se miraban unas a otras, inquietas y molestas, porque se les estaba utilizando como objetos para promover las risas. Se les notaba que estaban incómodas, pero no tenían la forma de evidenciar su fastidio. Además de los embates que sufren a diario en sus hogares y en nuestra sociedad, ahora son abusadas emocionalmente y en público. No conforme con eso, uno de los cómicos dijo que se sabía un chiste muy racista y que a pesar de todo lo iba a decir, y así fue. Comenzó a emitir sonidos, a mover los brazos y el cuerpo como chango, mientras se identificaba como un afroamericano. El chiste fue insulso y poco ingenioso, pero sirvió para darle una tonalidad racista al evento. Me pregunto si la Canacintra sabía el tipo de espectáculo que se iba a presentar, y si aun así lo permitió. El tema de la obesidad está relacionado directamente con el consumo de artículos alimenticios chatarra, que se venden masivamente y perjudican a la salud de las personas. La tendencia hacia el sobrepeso es una constante en nuestra sociedad –y el mundo– y se han iniciado campañas agresivas para tratar de revertirla. Los productos enferman, no alimentan y promueven el consumo dañino de supuestos víveres. No es culpa de las personas obesas el tener sobrepeso, es el resultado de la venta indiscriminada de comida chatarra y bebidas gaseosas. De la misma manera, se nota un resurgimiento del racismo en nuestro país y en el resto del mundo. Los ciudadanos africanos emigran tratando de mejorar sus condiciones de vida y se enfrentan a conductas inhumanas de rechazo, golpes y asesinatos. Los feminicidios van en aumento. En nuestra ciudad ya hemos sufrido varios casos. Las amenazas, los golpes y los asesinatos de mujeres parece que no sorprenden a Canacintra, cuando promueve espectáculos misóginos y racistas. Vale. * El autor es licenciado en Economía con Maestría en Asuntos Internacionales por la UABC.

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