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Columnas La burocracia en México Segunda parte

Casillero

Por Ignacio Calderón Tena

“El gobierno no se ha hecho para la comodidad y el placer de los que gobiernan.” Conde de Mirabeau En el numero anterior analizábamos los orígenes del término y de cómo fue evolucionando el concepto durante la historia. En México, hasta 1960 se elevó a rango constitucional la relación de los trabajadores y el Estado al crearse el apartado B del artículo 123 de la Constitución., aunque desde 1931 se regulaba algo en la vieja Ley Federal de Trabajo. Por ejemplo, podemos mencionar que la burocracia mexicana y la norteamericana en esencia son diferentes. Los americanos cuentan con un servicio civil de carrera más antiguo, lo que les ha permitido mejorarlo a través de su historia, además de que la cultura americana ha permeado a la burocracia con una filosofía de competencia, acorde a lo planteado por los teóricos de la elección pública. En nuestro país el servicio civil de carrera data apenas de la época de Fox. La burocracia ha crecido enormemente durante los últimos 20 años. Actualmente existen 777 mil 595 plazas en 17 secretarías de gobierno. Según datos consultados por el diario Reforma, según el presupuesto federal del 2018, comparado con el 2010, ha habido un incremento de 200 mil plazas, lo que equivale a contratar 2 mil personas nuevas mensualmente desde enero de 2010. Además, algunas secretarías no solo crecieron su plantilla, sino que la duplicaron en relación al tamaño que tenían en 2010. Por ejemplo, la Secretaría de Salud pasó de 23 mil 896 empleados a 68 mil 776; la Sedesol de 6 mil 801 a 15 mil 302; y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes pasó de 24 mil 664 a 51 mil 504 empleados en estos 18 años. Del total de trabajadores del gobierno (es decir, de esos casi 800 mil), dos terceras partes son trabajadores de base o sindicalizados, lo cual significa que una tercera parte de todos los trabajadores, son personal de confianza sujetos a cambios imprevistos de administración sin seguridad laboral En adición a lo anterior, el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), ha hecho un análisis del tema y estima que el crecimiento en la plantilla de trabajadores gubernamentales, así como el constante cambio y rotación de los mismos, corresponde a intereses electorales, pues al asignar diversas plazas se puede asegurar el apoyo de un grupo en específico. El CIDE menciona además que el crecimiento desproporcionado de la burocracia en los últimos años, obedece también a la creación de más dependencias de gobierno, como la Comisión Nacional para la Búsqueda de Personas, creada en noviembre del año pasado, que tiene 20 mil empleados para localizar a 37, 435 desaparecidos. Otro ejemplo es la nómina de la Presidencia de la República, que este año es de casi mil 800 millones de pesos, de los cuales el 60 por ciento es para sueldos y el 40 restante para gastos de operación. López Obrador intentará reducir el impacto económico de la burocracia dorada, sin afectar a los puestos más modestos, la tarea se antoja difícil, pero ya es tiempo de recortar el frondoso árbol de la burocracia y eliminar sobresueldos, gastos médicos privados, viáticos, etc. * El autor es asesor empresarial en cabildeo.

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