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Columnas Concluir el Naicm, fundamental para el país

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Por José Luis Contreras

Un tema que en los últimos días ha acaparado gran parte de los comentarios de analistas, periodistas y medios de información, escritos o digitales, es la encuesta para definir el futuro del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (Naicm). Tema de una gran importancia en cuanto las disposiciones de política pública por su impacto en el futuro desempeño de la economía y la orientación de las acciones del Gobierno que en 35 días asumirá el poder. Considero que la decisión de suspender o continuar este proyecto debe tomarse en apego a criterios y juicios técnicos, y no en consultas a un universo de población que carece de la información técnica para tomar una decisión seria. No es menospreciar la opinión de la población, pero este tema requiere de un mayor criterio técnico y la consulta obedece más a temas políticos, ya que la cancelación del proyecto en Texcoco fue promesa de campaña. Esto es evidencia del enfrentamiento político entre grupos, donde si se escarba se encontrarán grandes temas de corrupción y favoritismos al núcleo más afín a la administración saliente. Una inversión de más de 400 mil millones de pesos en infraestructura no es un asunto menor, que debamos dejar a juicio de los intereses políticos más que a decisiones de carácter técnico y a criterios de análisis económicos y financieros que determinen su factibilidad y permanencia en el largo plazo. Estoy de acuerdo en que para asuntos de gobierno debe tomarse en cuenta la opinión de la población, sin que esto sea considerado necesariamente una posición populista; estoy de acuerdo en el referéndum, la revocación de mandato y la consulta pública, pero debemos tener claro que en asuntos que tengan que evaluarse con dictámenes técnicos y financieros, debe consultarse a especialistas en el tema, a instituciones académicas y no a un grupo abierto que carece de la información, el conocimiento para dar una opinión adecuada y profesional. De que en el tema del aeropuerto de la Ciudad de México deben revisarse muchos aspectos, estamos totalmente de acuerdo, que se analice los que se ha hecho, si hay prácticas desleales o deshonestas que se castiguen y corrijan, y que lo continuación del proyecto se haga bajo una estricta transparencia que garantice calidad de la obra, eficiencia en el uso de recursos y que no se comprometan recursos públicos de manera discrecional sin que haya una verdadera justificación. La alternativa de construir las pistas en Santa Lucía, actualmente solo es una idea, en cambio Texcoco, además de haber sido ya estudiada, se mantiene como la mejor opción para el nuevo aeropuerto, por el solo hecho de que actualmente tiene un avance de más del 30% y se han invertido más de 130 mil millones de pesos, aunado a la inexistencia de un proyecto alternativo, porque lo de Santa Lucía, como se menciona, solo es una idea. La capacidad del aeropuerto actual ya está saturada y se ha convertido en una limitante para el crecimiento eficiente de la conectividad. El error de Texcoco, como bien lo señala Raymundo Rivapalacio, ya se consumó. No caigamos en una nueva equivocación cancelándolo. Además, la cancelación del proyecto, tendría efectos negativos en los niveles de confianza de los mercados e inversionistas, lo que pudiera convertirse en un verdadero problema para la próxima administración, que pretende promover el crecimiento de nuestra economía, mediante el fortalecimiento del mercado interno. Ambas aspectos, crecimiento y fortalecimiento del mercado interno, requieren de una mayor competitividad y la conectividad y vías de comunicación, son condición fundamental para poder ser eficientes y competitivos. Diferentes grupos de inversión y organismos internacionales, como Jose Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, se han manifestado porque se continúe la obra. Esperemos que la consulta se manifieste en favor del desarrollo económico; la estabilidad de la economía mexicana está prendida de alfileres, no provoquemos que estos se debiliten y la inestabilidad macroeconómica vuelva a ser la constante en nuestro país. * El autor es economista de profesión, fue presidente del Colegio Estatal de Economistas y vicepresidente del Colegio Nacional de Economistas.

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