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Columnas TLC ¿acuerdo trilateral o bilateral?

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Por José Luis Contreras

Atendiendo a la información que se ha hecho pública respecto de los avances en las negociaciones del TLC, en México se ha esparcido una relativa confianza de que pronto se llegue a la renovación de este acuerdo. En efecto y lo he manifestado en diversas contribuciones en este espacio, se siente ya un ambiente de mayor confianza y se expresan condiciones para avanzar en la conclusión de este acuerdo. En lo particular, manifiesto mi reserva ante este optimismo, el cual no comparto del todo, y si bien es cierto que ese ambiente de que pronto se llegará a un acuerdo ha generado una relativa estabilidad en los mercados, que sumado a las presiones por la incertidumbre sobre el resultado electoral en nuestro país y de que podría conflictuarse, habían creado un ambiente donde la especulación llevó a que el dólar se revaluara respecto el peso por arriba de los 20 pesos e incluso en momentos llegó a rebasar los 21 pesos. Y menciono que no comparto ese optimismo, porque aunque se ha venido avanzando en las negociaciones, ha sido básicamente porque el equipo mexicano ha cedido en mucho a las condiciones de la parte negociadora de los Estados Unidos. Este optimismo se funda sobre todo por la proximidad de llegar a un acuerdo en el ramo automotriz, donde un tema del contenido nacional ha sido la gran controversia y donde la parte mexicana va cediendo en favor de los norteamericanos. La rama automotriz, aunada al tema de la vigencia o el llamado “Sunset” del Tratado, se han considerado los puntos más tóxicos de este acuerdo, pero también donde crece la confianza de poder resolverlos. En el ramo automotriz, un tema fuerte han sido las reglas de origen, donde los norteamericanos quieren elevar el contenido nacional de 62.5% vigente en el acuerdo actual al 85%, a lo que México ha cedido al elevarlo hasta el 70% y ahora la posición norteamericana es de llegar hasta el 75%. El otro tema también considerado tóxico es el relativo al término o vigencia del tratado, también llamada cláusula “Sunset”, donde los negociadores norteamericanos plantean la revisión del acuerdo cada año y la propuesta mexicana es de revisarlo cada 5 años. Pero al margen de todos estos avances que han generado optimismo en la parte mexicana de un inminente y cercano acuerdo, me preocupa que la parte norteamericana haya logrado estar en las mesa de negociaciones sólo con la parte mexicana y excluya a Canadá, propuesta que en un principio México rechazaba pero ahora sin mucho esfuerzo y si mucha habilidad de la parte norteamericana, ha logrado llegar a estas mesas solo con una parte lo que puede convertir al TLC en un acuerdo bilateral y dejar de ser trilateral. La ausencia de Canadá, que en este acuerdo ha sido nuestro gran aliado, ante la arrolladora posición de los norteamericanos encabezadas por el presidente Trump, es peligrosa para México, porque la posición norteamericana por experiencia de lo que hemos observado en los últimos meses puede cambiar de manera diametral y dejarnos solos sin acuerdos y enemistados con nuestro aliado natural en el TLC. Según se ha ventilado, Canadá ha sido rechazada de las recientes conversaciones sobre la modernización del TLC con el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, en medio de las charlas que sostienen EU y México. Si bien México y Canadá han enfatizado repetidamente la necesidad de mantener el acuerdo entre los tres países, negociar con México y luego con Canadá implica el triunfo de Trump de lograr acuerdos bilaterales, lo que dejaría en condiciones muy desfavorables a nuestro país. * El autor es economista de profesión, fue presidente del Colegio Estatal de Economistas y vicepresidente del Colegio Nacional de Economistas.

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