No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Columnas Estados Unidos contra China

Bacatete

Por José Luis Contreras

Desde el inicio de su administración, el presidente Donald Trump no ha dejado de sorprendernos. Primero con sus anuncios agresivos mediante el Twiter, su principal vehículo de comunicación, donde descalificaba a todos los que no estuvieran de acuerdo con él y enviaba mensajes de agresión, sobre todo a los migrantes hispanos, especialmente mexicanos, a quienes califico negativamente y denostó múltiples veces. Muchos creímos, primero que era parte de su campaña política y que esos mensajes se acabarían o matizarían una vez pasadas las elecciones. Pero la gran sorpresa es que esos comentarios y conceptualizaciones no han terminado y cada vez se hacen más frecuentes, llegando incluso a tener fuertes afectaciones en el estilo de vida de los residentes, documentados o no, en los Estados Unidos y ha despertado un sentimiento racista y de desprecio y rechazo a los hispanos. Pero desafortunadamente el tema no ha quedado ahí, la xenofobia, las actitudes de racismo han venido creciendo a grado tal, que ya empieza polarizarse la sociedad norteamericana. Ahora, en ese tenor de asumir fuertes medidas etnocentristas y de enemistarse con todo el mundo, las decisiones de política comercial del gobierno norteamericano están generando una gran inestabilidad en los mercados mundiales y obligando a muchos países a distanciarse de la economía norteamericana, ante la actitud beligerante y agresiva de su presidente. Durante los primeros meses de su mandato y a lo largo de su campaña electoral, México y los mexicanos fuimos el blanco de sus agresiones, ahora ya son otros también sus objetivos, no es que México haya dejado de ser un blanco de agresión para él, pero ahora ha dirigido sus misiles verbales hacia otras países sin medir el efecto y consecuencias que esto podría tener. Trump ha radicalizado su política comercial y, sintiéndose el centro hegemónico de la economía mundial, empezó a anunciar medidas de restricciones al intercambio comercial mediante la imposición de aranceles, primero al acero y aluminio, como una forma de forzar los acuerdos dentro del Nafta (Tratado de Libre Comercio, por sus siglas en inglés). Pero México y Canadá, inmediatamente respondieron en el mismo tenor, pero quizá con menos agresividad y las conversaciones en torno al Nafta se han empantanado. Cabe destacar que las posiciones de México y Canadá han sido honrosas y adecuadas, y ninguno de los dos países, o bien sus representantes, se amilanaron ante la agresividad del gobierno norteamericano, lo que ha valido el reconocimiento y felicitación de muchos mexicanos y canadienses que vimos que nuestros negociadores adoptaron una actitud digna. Ahora ante la poca efectividad de sus agresiones, Estados Unidos a orientado su ataque mediante políticas de comercio exterior, hacia Asia, específicamente contra China, imponiendo una serie de aranceles no únicamente al aluminio y acero, sino también a automóviles y otros bienes agropecuarios y manufactura ligera, Obviamente la respuesta de China no se hizo esperar y ahora tenemos a dos potencias económicas enfrascadas en una lucha comercial. Afortunadamente hasta ahorita ha sido solo eso una lucha comercial, que tiene que ver con la definición e imposición de aranceles a los productos y mercancías que forman parte de sus intercambios comerciales. Quizá, el enfrentamiento con uno o dos países, como Canadá y México, no hubiese tenido tanto impacto, y el presidente Trump, muy a su estilo, pretendió separar las negociaciones y disminuir el efecto que estas prácticas comerciales tendrían hacia Estados Unidos, queriendo negociar los acuerdos comerciales contenidos en el Nafta por separado y hacer de este acuerdo trilateral uno bilateral con cada uno de sus socios. Obvio, eso le daría mayores ventajas a Estados unidos y acordaría solo lo que a la economía norteamericana convendría y no lo que representa un mayor beneficio a la región económica que integra los tres países. En esa actitud, manifestó una de sus estrategias de negociación del presidente Trump, poco éticas sobre todo tratándose de políticas que tengan que ver con el desarrollo de mundo. “Divide y vencerás”. Pero la respuesta del Gobierno Chino no se hizo esperar y eso es ahora un tema de preocupación, no únicamente para Estados unidos, sino también debe de ser un tema de preocupación para el mundo. Se pueden construir varios posibles escenarios de lo que pueda hacer China y las probables consecuencias, El presidente de Estados Unidos, apuesta a que China ceda en el enfrentamiento por los aranceles. Esa posibilidad no es nada segura e incluso podría llevar mucho tiempo para que se definiera. Las medidas tomadas el pasado viernes el presidente Trump consistente en cobrar r derechos de importación a los productos chinos por valor de 50 mil millones de dólares. La primera ola de aranceles abarcará 34 mil millones de dólares en bienes y entrará en vigor el 6 de julio. Pero además amenazó con elevar aún más el total si China llegará a tomar represalias. El Gobierno dirigido por el Partido Comunista respondió con una lista de mercancías para las cuales se han previsto aranceles, como autos y productos agrícolas, lo cual podría causar perjuicios políticos a los republicanos. No obstante, Estados Unidos sigue mostrando interés en mantener negociaciones con Beijing. En una entrevista con Fox Business Network, luego del anuncio de los aranceles, el representante de Comercio estadounidense, Robert Lighthizer declaro: “Nuestra esperanza es que esto no traiga aparejada una reacción imprudente de China y Esperamos que esto desemboque en más negociaciones y esperamos que lleve a China a modificar sus políticas”. Estas afirmaciones solo demuestran la cerrazón y falta de entendimiento de la economía y que además de que la Economía Norteamericana, ha deja do de ser el centro hegemónico de la economía mundial y hoy en estos tiempos han emergido nuevas economías con ritmos de crecimiento mayores que habrán de tomarse en cuenta. El tema deja para mucho y esperamos tomarlo en las próximas colaboraciones. * El autor es economista de profesión, fue presidente del Colegio Estatal de Economistas y vicepresidente del Colegio Nacional de Economistas.

Comentarios