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Columnas No canten victoria

Apuntes

Por Ángel González

Quienes no simpatizan con Freddy Armando Lugo Valenzuela, que son muchos, echaron las campanas al vuelo con el pronunciamiento del Diputado Carlos Torres en la sesión del Congreso del Estado. El pronunciamiento del legislador tijuanense fue secundado por otros Diputados, referente a que Controlaría lo requiera para comprobar el millón de pesos que recibió como apoyo del Gobierno del Estado entre 2012 y 2013. Ya apuntamos que en esos años gobernaba Baja California José Guadalupe Osuna Millán, amigazo de un hermano de Lugo Valenzuela, así que el paladín ni siquiera se preocupó por comprobar, ya que en ese tiempo era intocable. En su exposición, Carlos Torres señaló que pedirán a las autoridades deportivas la destitución del presidente de la Asociación Estatal de Béisbol de Baja California, además de practicar auditoria a la gestión del paladín. Pero la situación está así. El requerimiento para comprobar el millón de pesos no podrá evadirlo el paladín, ni que lo auditen por los apoyos que recibe del Instituto del Deporte y Cultura Física de Baja California, que también los entrega anualmente a otras asociaciones estatales. Investigarán sobre las denuncias en contra del paladín que han sido presentado en Derechos Humanos, pero no pasará de que emitan una recomendación, ya que no pueden hacer otra cosa. Lo más que podrán hacer al paladín es exhibirlo con el asunto del billete, pero con todo y la solicitud de los diputados a las autoridades deportivas de destituirlo, esto no se dará. Los únicos que pueden destituirlo son los presidentes de las ligas afiliadas a la Asociación Estatal y estos directivos no se distinguen precisamente por su valentía, ya que la mayoría son agachones y otros se conforman con no ser molestados por el paladín. La Asociación Estatal es una asociación civil y no pueden intervenir las autoridades, que lo más que pueden hacer es una recomendación. Más simple, los que pueden votar y ser votados, es decir, los presidentes de ligas afiliadas, son quienes pueden decidir la salida o permanencia del paladín al frente de la AEB. Y para que se preparen, el paladín se irá cuando él quiera o consiga otra posición en la pelota mexicana. Bueno, de hecho ya la tiene, como secretario de la Federación Mexicana de Béisbol. Algo parecido sucede a otros niveles del deporte mexicano, en federaciones, donde siguen aferrados a la presidencia Jorge Toussaint, el Pachuco, en la de básquetbol y Ricardo Contreras en la de box. No tienen reconocimiento oficial, pero ellos siguen siendo los presidentes, pese a los esfuerzos de quienes han querido tumbarlos. En el mismo caso están otras federaciones, como las de atletismo y levantamiento de pesas, aunque no hace muchos lograron tumbar al de judo, eso porque las asociaciones estatales unificaron criterios. Por eso el paladín anda tan campante, despidiendo a la selección que representará a Baja California en el Nacional de Béisbol de Primera Fuerza, que el sábado se puso en marcha en San Luis Potosí. Todavía ni iniciaba el evento, programado del 13 al 20 de abril y ya se habían dado tres bajas, al anunciar que no asistirían los equipos de Sonora, Baja California Sur y el Instituto Politécnico Nacional. La fórmula que no fallaría es estar afiliado a la Asociación Estatal, hacer labor de convencimiento, empresa harto difícil y desde dentro pedir la destitución del paladín. El espacio se ha terminado y cortamos los Apuntes…por hoy.

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