Columnas A días, gracias a Dios

Águilas y serpientes

Por Rafael Liceaga

A días de las elecciones, se supone que todos deberíamos de estar demandando a todos los actores políticos que respeten las reglas del juego, para que la votación se realice pacífica y ordenadamente. Pero, en cambio, muchos siguen sembrando confusión, encono, odio y desorden, lo que ha sido característico en esta campaña 2018. En ninguna elección en la historia había habido tantos asesinatos de participantes. La violencia política aumentó considerablemente en este proceso electoral. Por eso, una última petición, sería la de que la jornada electoral se lleve a cabo en un ambiente de paz y de orden social, para garantizar los derechos de todos. En este tenor, las redes sociales han sido la fuente de falsas noticias y tergiversaciones, que todas las personas de mala voluntad han estado subiendo para denostar al rival. Todas las ofensas e inexactitudes no abonan a una mejor idea de las cosas, ni al derecho a una información cierta, para elegir libre e informadamente. Pareciera que más que demostrar qué partido o candidato es el mejor para la política, la contienda fue para demostrar quién puede engañar más y mejor a la gente. De lo que se trata en un proceso electoral es determinar lo que quiere el pueblo, respetarlo y ejercerlo. Los partidos políticos no son los protagonistas de la representación. El partido político es simplemente el cauce de un proceso, pero no el fin de este, que es la voluntad popular. El poder del voto siempre se lo han apropiado los partidos políticos, imponiendo su voluntad. Por eso hoy se vive el rechazo a los de siempre. Diariamente somos testigos de la falta de sensibilidad política de muchos candidatos, en la aceptación de las razones de la sociedad; en la estabilidad política, la que solo les importa si gana o está gobernando su partido político. Se necesitan conjuntar inercias que procuren un andar recto y firme, que disipe las sombras que han dejado los políticos actuales con liviandades, banalidades, impunidades y corrupción. Nada nos gustaría más a los mexicanos, que tener la confianza en nuestros representantes, en ser testigos de un desarrollo respetuoso y edificante de una nueva identidad política, en los tres poderes, a todos los niveles. El éxito de los proyectos depende de cada uno de nosotros. Esta luz que deseamos todos, alumbraría desde la presidencia de la República hasta el más humilde de los ayuntamientos, sobre todo a las organizaciones municipales, que son el núcleo de las voluntades del ciudadano. México se encuentra a días de una elección importante. Más de 3 mil 400 cargos a nivel local y federal están en juego. Es por eso por lo que votar es indispensable, para que rompamos la inercia del abstencionismo en las últimas elecciones, gracias a los malos manejos de muchos. Repito una vez más lo dicho hasta ahora, con cualquiera que gane estaremos mejor que ahora, si cada uno de nosotros hace su parte. * El autor es asesor administrativo, presidente de Tijuana Opina y Coordinador de Tijuana en Movimiento.

Comentarios