Columnas Sin acuerdos y golpeados

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Con todo se le fueron los diputados de las diferentes fracciones a Marco Antonio Corona Bolaños Cacho, presidente de la Mesa Directiva del Congreso Estatal, por la falta de sesiones. El grupo parlamentario del PAN, PRD y MC culparon directamente a Edgar Benjamín Gómez Macías, coordinador de la bancada del PRI, y al presidente del Congreso, por no asistir a la Junta de Coordinación Política (Jucopo). El presidente de la Jucopo, Ignacio García Dworak, y la vicepresidente del PRD, Rocío López Gorosave, decidieron cancelar la convocatoria a sesión extraordinaria para renovar mesa directiva. También acusaron a Corona Bolaños Cacho de que por su inasistencia al edificio de poder Legislativo durante el jueves, no se convocara a sesión solemne por el Día del Constituyente. Por otro lado, Transformemos, PT y Morena acusaron al PRI, PAN, PRD y MC de falta de voluntad para generar una sesión solemne, porque afirmaron que existen mecanismos para convocar a una sesión ante la ausencia de un presidente de mesa directiva. La realidad es que efectivamente Corona Bolaños Cacho no asistió al edificio del Congreso, confirmado por su personal de la oficina de Presidencia. Si el presidente del Congreso tuvo acuerdo político para no presentarse mientras llegaban a un consenso para la sucesión en la mesa directiva, le salió el tiro por la culata al ser el señalado y criticado por todos sus compañeros diputados. Esto les da más tiempo a los partidos para destrabar el punto toral, definir qué mujer sería la próxima presidenta de la mesa directiva: Rocío López Gorosave que propuso el PAN o Claudia Agatón Muñiz, impulsada por los partidos de izquierda. Además, con los posicionamientos deja abierto el vacío de una mesa directiva formalmente establecida y sin fecha para alcanzar acuerdo, y sin fecha de sesión ordinaria para trabajos legislativos que son los verdaderamente importante y por los cuales sí continúan cobrando. En trabajo de campo Muy al estilo de James Bond opera el director de Seguridad Pública de Rosarito, Adrián Hernández, no solo patrulla la ciudad como cualquier agente policiaco municipal, sino que hasta trae consigo un block para infraccionar a cualquier conductor que cometa una infracción al Reglamento de Tránsito. Quizá, en esencia, el militar en situación de retiro pudiera estar actuando como se debe, lo malo es que se aleja de sus facultades reales que son administrar y traer a raya a sus muchachos. Y es precisamente ahí, donde “la puerca torció el rabo”. Resulta que Hernández Pérez no está facultado para infraccionar a los conductores mal portados, pues para ello existe la sección respectiva a cargo de policías en motocicletas y por eso trae en jaque a los jueces calificadores que no hayan cómo justificar el procedimiento. Y mientras él se dedica a llenar boletas de infracción y a inspeccionar vehículos “sospechosos”, los policías aprovechan para hacer de las suyas y sembrar terror en retenes que se instalan en diversos puntos de la ciudad. En la Sindicatura, las quejas por abuso de autoridad y hasta por “sembrar” evidencias están a la orden del día, pero parece ser que Adrián Hernández no sabe o no quiere saber, qué es lo que hacen sus agentes cuando están lejos de su mirada. Bueno, al menos esas han sido las quejas de organismos empresariales y civiles, así como de líderes de colonias, que ya no sienten lo duro sino lo tupido, por tanta impunidad.

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