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Sonora

Navojoense adiestró caballos a Joan Sebastian, ahora a José Manuel Figueroa

Obediencia, paso español, 'passage' y baile es el entrenamiento que el adiestrador da a los animales.

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Por Jesús Palomares

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Todos los días muy temprano "Pillín" Osuna inicia su trabajo en las caballerizas.(Jesús Palomares)

Todos los días muy temprano "Pillín" Osuna inicia su trabajo en las caballerizas. | Jesús Palomares

"Pillín" Osuna siente un gran cariño por los caballos.(Jesús Palomares)

"Pillín" Osuna siente un gran cariño por los caballos. | Jesús Palomares

En diversos eventos tiene la oportunidad de mostrar a finos caballos Jesús Severo Osuna, este es el último con el que trabajo su padre.(Especial)

En diversos eventos tiene la oportunidad de mostrar a finos caballos Jesús Severo Osuna, este es el último con el que trabajo su padre. | Especial

NAVOJOA, Sonora.- Con el canto de los gallos Jesús Severo "Pillín" Osuna se levanta a diario para entrenar caballos a la alta escuela, oficio que además de ser su pasión es la herencia más preciada que le dejó su padre Elpidio Osuna Mendívil, "El Pío", quien incluso le entrenó caballos a Antonio Aguilar.

Toda la vida hemos andado en ese negocio y hemos tenido la oportunidad de trabajar con gente importante, mi padre con Antonio Aguilar, yo con Joan Sebastian hasta que falleció, pero seguí con su hijo José Manuel Figueroa; también con Ezequiel Peña", abundó.

Obediencia, paso español, 'passage' y baile es el entrenamiento que el adiestrador da a los animales en una jornada que inicia a las 05:30 horas y termina a las 18:00 horas, indicó.

"Ahorita tengo aquí tres caballos de José Manuel Figueroa con los que estamos trabajando", añadió, "el show de ellos es más bien alta escuela, bailarlos, pasos elegantes, que levanten bien sus patas, tengan buena coordinación y estén bien educados".

El proceso

Temprano a las 05:30 horas “El Pillín” se levanta y da un recorrido por sus caballerizas ubicadas en la comunidad de San Ignacio Cohuirimpo, luego de percatarse de que los caballos están bien, los prepara.

"Empezamos a peinar a los caballos, cepillarlos, ensillarlos y la rutina diaria montarlos y trabajar en lo que vamos a enseñarles", explicó.

Al montar a un ejemplar es como si hombre y bestia se unieran en uno, para ejecutar pasos sincronizados que con las repeticiones el caballo va aprendiendo.

"Es una comunicación que tenemos con el animal, comunicación visual o con el tacto", añadió, "la verdad es que formamos un vínculo especial que se puede llamar amistad".

Son sesiones de 45 a 60 minutos las que tiene con cada uno de los 20 caballos que en la actualidad están a su cargo, los cuales son de razas española, frisones holandeses y de Puerto Rico, apuntó.

"El entrenamiento dura de un año a uno y medio año", subrayó, "y los animales deben empezar a entrenarse a los tres años de edad sin excederse de trabajo".

Lo más difícil, reconoció, es hacer bailar de manera elegante a las bestias.

"Bueno, hacerlo bailar elegante, porque hacerlo bailar por bailar lo pueden hacer muchos", enfatizó, "pero bien piafado (movimiento que hace un caballo alzando alternativamente las patas delanteras y dejándolas caer con fuerza sin avanzar), bien coordinado no es fácil".

Técnica española

"Mi padre me contaba que él se fue a México (por varios años) allá con Pedro Domecq", narró, "estando allá a mi papá lo enseñó un señor de origen español llamado Pedro Louceiro, un gran rejoneador".

En la región del Mayo que comprende los municipios de Álamos, Benito Juárez, Etchojoa, Huatabampo y Navojoa, Severo Osuna es el único adiestrador a la alta escuela española, destacó.

"Fuimos perfeccionando preguntando con gente que sabe, yendo a otras partes", comentó, "cuando te quieres superar te metes de lleno y poniendo en práctica, y la vida te enseña".

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