Mexico Ellos fueron los extranjeros, principalmente jóvenes soldados irlandeses y una minoría de otras nacionalidades, que lucharon por el País.

El Batallón de San Patricio, héroes y amigos de México

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Por Eduardo López

El Batallón de San Patricio, héroes y amigos de México

El Batallón de San Patricio, héroes y amigos de México

En Irlanda no se comerciaba con los hombres en el siglo XIX, ni se les criaba como animales para venderlos como esclavos tal como lo hacía Estados Unidos, expresó Miguel Ángel Menéndez en un acto conmemorativo del Batallón de San Patricio.

El autor del discurso leído en la Plaza de San Jacinto de la Ciudad de México, en memoria de los 800 soldados irlandeses que defendieron a México en una cruenta batalla contra los Estados Unidos, califica a la esclavitud como el hecho clave que vieron los irlandeses para separarse de Estados Unidos y apoyar a México.

Cuando en 1846 el ejército americano invadió suelo azteca en una guerra que tenía el objetivo de ampliar su territorio, un joven soldado irlandés de nombre John O’Rilley formaba parte de esa milicia, junto con Patrick Dalton y otros 800 hombres.

La historia narra que los estadounidenses daban malos tratos a los irlandeses por ser católicos y no protestantes, situación que pudo haber significado la formación del conocido después como Batallón de San Patricio.

El nombre de este escuadrón se debió al santo patrono de Irlanda, San Patricio. Utilizaban una bandera de color verde donde se estampaba un arpa de color dorado y una paloma y las palabras Erin Go Bragh que significan "Irlanda por siempre".

Este Batallón estaba formado principalmente por jóvenes soldados irlandeses y una minoría de franceses, italianos, canadienses, polacos y de otras nacionalidades. La leyenda cuenta que, con permiso de sus superiores, O’Rilley visitaba la parroquia católica de Matamoros, cuando el Ejército norteamericano ocupó este territorio.

"Estos dos soldados se dieron cuenta que ellos se identificaban más con los mexicanos que con los norteamericanos, por la religión católica, entonces desertaron y se unieron al Ejército Mexicano, formado por unos tres mil hombres", relata Ignacio Lagarda Lagarda.

El historiador señala que una vez unidos a la milicia mexicana, al mando del coronel José López Uranga, los irlandeses lucharon las más importantes batallas de la guerra contra Estados Unidos, como la de Monterrey, Nuevo León, en septiembre de 1846.

Luego vino la Batalla de La Angostura, resalta, donde se enfrentaron los dos ejércitos en el Puerto de La Angostura, cerca de la ciudad de Saltillo, Coahuila, en febrero de 1847. Posteriormente en la Batalla de Cerro Gordo, en abril del mismo año.

LA ÚLTIMA BATALLA

Cuenta que la última batalla de este escuadrón junto con el Ejército Mexicano la libraron el 20 de agosto de 1847 en Churubusco, en la Ciudad de México. Las tropas locales estaban replegadas en el Convento de Santa María y habían perdido a más de la mitad de sus elementos.

Los mexicanos ya no tenían parque. La lucha fue prácticamente cuerpo a cuerpo, fue cruenta. Los estadounidenses, por muchos hombres, superaban a la milicia de México. Luego de varias horas de combate estos últimos se rindieron.

Ahí el general Pedro María Anaya, al mando de los militares mexicanos se vio obligado a rendir la plaza ante los americanos al mando del militar David Emmanuel Twiggs. La frase del general Anaya quedó para la historia: "Si hubiera parque, no estaría usted aquí", le señaló.

Perdida la batalla, explica Lagarda Lagarda, los militares mexicanos, así como los integrantes del Batallón de San Patricio comenzaron a ser aprehendidos por los americanos. Algunos fueron ahorcados, otros torturados y ejecutados. Algunos lograron escapar. A otros se les herró la letra D en la mejilla, inicial de desertor.

"Este famoso batallón fue reconocido y sus integrantes tratados como héroes en este País por la ayuda que prestaron al Ejército Mexicano en la invasión de Estados Unidos a México, como agradecimiento del apoyo de los irlandeses a México en la lucha por la defensa del territorio",
cita el historiador.

Aún cuando la Guerra contra Estados Unidos se perdió y este país se adueñó de toda la parte Norte de México, y lograron colocar su bandera en Palacio Nacional, México ganó entrañables héroes y amigos, estoicos y luchadores incansables: Los irlandeses.

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