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Hermosillo

"Sí me gusta vender el periódico": Samuel, voceador de EL IMPARCIAL

Samuel Abraham es uno de los valiosos voceadores de esta Casa Editorial.

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Por Jorge López

Samuel Abraham Luna Yáñez vende periódicos desde hace 7 años en Rebeico y Olivares.(Anahí Velásquez)

Samuel Abraham Luna Yáñez vende periódicos desde hace 7 años en Rebeico y Olivares. | Anahí Velásquez

Para Samuel Abraham Luna Yáñez, de 26 años de edad, no hay imposibles y a pesar de los retos de salud, lucha cada día por sobrevivir y vende periódico en una esquina cerca de su casa para ayudar a su mamá.

Desde hace siete años, Samuel Abraham vende EL IMPARCIAL y La i, en el cruce de las calles López del Castillo y Rebeico, y por su esfuerzo y dedicación, es uno de los vendedores más valiosos de esta Casa Editorial.

Al nacer, el joven fue diagnosticado con la mielomeningocele (espina bífida) e hidrocefalia, lo que le dificulta caminar, pero eso no ha sido un obstáculo para él.

"Conocí a un hermano de la Iglesia a la que voy y él vende periódico, y me ofreció trabajo y pues ya acepté y empecé a vender. Yo tengo mielomeningocele e hidrocefalia, pero eso no me impide buscar el sustento de cada día.

"Vivo con mi mamá y entre los dos contribuimos en la casa. Sí me gusta vender periódico", expresó.

Para las 05:30 horas, Samuel Abraham ya vende EL IMPARCIAL y La i a sus clientes, quienes ya lo conocen y lo buscan para comprar alguno de los dos diarios. Su jornada laboral termina entre las 10:00 y 11:00 horas.

"Ya tengo algunos clientes, pero unos se me fueron porque dejé de vender y quiero recuperar ese punto", comentó.

CLIENTE GENEROSO

Algo que recuerda con mucho cariño Samuel Abraham, es a un cliente anónimo, quien un día llegó y le compró todos los periódicos, y hasta propina le dejó, situación que se ha repetido en algunas ocasiones.

"Una vez llegó un señor ahí y se paró, y me dijo: ‘¿Cuántos te quedan?’, y yo le dije: ‘No, pues, me quedan tantos’. ‘Dámelos’, me dijo, ‘para que te vayas’. Y sacó un billete de 500 y me dijo: ‘Quédate con la feria’, y me vine, ese día salí temprano, muy contento.

"Ha venido dos o tres veces y me ha dejado dinero, 200 o 500", indicó, "yo le diría que muchas gracias por el apoyo, y que apoye a alguien más que lo necesite y le agradezco, a él, que me eche la mano".

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