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Hermosillo

Palomo, un amor que llegó en talla extra grande

Consume tres kilos de croquetas al día y por ello su dueño sale a hacer actividades extra.

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Por Tanya Vásquez

Propietario de PalomoJavier Espinoza y su perro Palomo venden rollos de guayaba en un crucero, como parte de las actividades para poder comprar los tres kilos de croquetas que consume a diario.(Especial)

Propietario de PalomoJavier Espinoza y su perro Palomo venden rollos de guayaba en un crucero, como parte de las actividades para poder comprar los tres kilos de croquetas que consume a diario. | Especial

HERMOSILLO,Sonora.- No es un chivo ni un potrillo, es Palomo, un perro gran danés de dos años que con su gran tamaño, su pelo y ojos claros se roba las miradas de quienes pasan por el cruce de Reforma y calle de la Cultura.


A diario Palomo acompaña a su dueño Javier Espinoza a este punto para vender rollos de guayaba, pues necesitan esforzarse al máximo para poder mantenerlo.


“Tiene dos años, pero todavía le falta crecer un poco más, mide 98 centímetros de cruz y en dos patas casi los dos metros”, platica orgulloso el señor Javier.


Palomo es albino, por eso su color de ojos y pelo es claro, pero además tiene otra condición que ha dificultado un poco su crianza, es sordo.


A base de señas y un silbato que apenas escucha, los dueños de Palomo lo han podido educar para que sea un perro sociable y protector.


Su sordera no ha impedido su convivencia con otros perros e incluso niños.


Este gran danés alemán llegó a la familia de Javier hace dos años, su hijo de 20 años quería un perro y como ya tenían la experiencia con un gran danés rescatado, se decidieron por un perro de esta misma raza.


“Hace tiempo me encontré un perro de la misma raza en la calle y nadie lo quería, le puse Pequeño y me di cuenta que era una raza muy noble, muy buena, pero se me murió y me di a la tarea de conseguir otro y así encontré a Palomo”, comparte.


Su cuidado sí es un poco difícil, sobre todo por la comida, pues a diario un perro del tamaño de Palomo llega a consumir hasta tres kilos de croquetas y su familia debe hacer actividades extra.


POR LA CROQUETA DIARIA
Todos los días Javier y Palomo acuden al cruce de Reforma y Cultura a vender rollos de guayaba y mesas campestres que hace Javier, además de aprovechar las salidas para pasear y distraer a Palomo.


“Estamos vendiendo rollos de guayaba para que nos ayude a alimentarlo. Tengo una tienda de abarrotes y vendo también en los semáforos, hago mesas campestres y sí se venden bien”, mencionó.


Palomo también es el atractivo de este punto de venta, platica Javier, pues los que pasan por ahí se detienen a observarlo y hasta lo llegan a confundir con un chivo o potrillo.


Y aunque Palomo necesita de un espacio grande para jugar, paseos diarios para distraerse, gastar energía y mucha comida, Javier está contento con su mascota pues es un perro protector, juguetón y muy noble.

“Es un perro albino y tiene una cualidad, es sordo, pero nos entiende a nosotros que tenemos tiempo con él y a señas nos hace caso. Al principio no sabíamos que era sordo”.Javier Espinoza


Propietario de PalomoJavier Espinoza y su perro Palomo venden rollos de guayaba en un crucero, como parte de las actividades para poder comprar los tres kilos de croquetas que consume a diario.

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