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Hermosillo

Las mil y una caras de la depresión

Hay quienes hacen un esfuerzo enorme para conservar la alegría y el optimismo, se llama depresión enmascarada.

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Por Eliana Alvarado

Las mil y un caras de la depresión.(Pixabay)

Las mil y un caras de la depresión. | Pixabay

Entre el gruñón de la oficina, el tímido que no habla con nadie y el que siempre se ve sonriente y feliz, ¿cuál es más probable que tenga depresión? La respuesta: Cualquiera de ellos.

El síntoma que más se asocia con la depresión –y probablemente el más notorio– es la tristeza persistente, pero existen casos en que identificar a una persona con este problema es más complicado porque, aparentemente, no se siente mal.

"Hay algo que se llama depresión enmascarada, esta ocurre cuando la persona hace un sobreesfuerzo grandísimo por conservar la alegría, el optimismo, siguen sonriendo", explica Adrián Chávez Cuevas, sicólogo de la Universidad de Sonora.

Esta es una variación del trastorno, señala el especialista, y agrega: "Es más, la sonrisa está casi congelada y se convierte en una defensa para precisamente enmascarar su depresión y hacer como si no la tuviera".

Y cuando existen consecuencias como autolesiones, intento de suicidio o un suicidio consumado, surge la pregunta: "¿Cómo?... si siempre andaba sonriendo…".

"ANDAR AL 100"

El sicólogo refiere que la forma de identificar la enfermedad es principalmente por la pérdida del optimismo, de la esperanza, la motivación y, en general, cuando hay cambios en los comportamientos y la tristeza está presente.

Pero añade que también hay una exigencia social se sentirse siempre bien y esto puede llevar a disfrazar la tristeza con otra emoción más aceptada.

Yo creo que hay que decirle a la población que no siempre tienes que andar al 100. Nuestros estados de ánimo son variables alrededor de la semana, durante el mes, y tenemos momentos donde no nos sentimos a gusto, andamos tristes, un poco irritados, etcétera", dice.

Incluso en algunas ocasiones el círculo social o familiar impide a las personas sentir y vivir sus emociones, y es al reprimirlas y acumularlas que se empiezan a formar los cuadros de depresión o ansiedad.

LOS FACTORES

Según la Organización Mundial de la Salud, la depresión afecta a unas 300 millones de personas en todo el mundo, pero más de la mitad no recibe tratamiento.

Chávez Cuevas menciona que existen tres tipos de factores que inciden en este trastorno: El genético, que no se modifica, así como los personales y los sicosociales.

Los personales, comenta, tienen que ver con características que se desarrollan a lo largo de la vida como la resiliencia, la capacidad de resolver problemas, el autoestima y las habilidades sociales.

"Nos pueden hacer más fuertes o que resolvamos situaciones más fácil o rápido, y eso puede evitar o prevenir la depresión. O en su caso, si no las tenemos, posibilitan que aparezca una situación anímica adversa", resalta.

Por último, los factores sicosociales se relacionan con los sucesos alrededor de la persona que pueden ejercer presión: Violencia intrafamiliar, violencia social o comunitaria, problemas económicos, la pérdida del trabajo.

"Junto con los personales, si son muchos los factores sicosociales y además la persona no tiene los recursos suficientes, aumenta exponencialmente la posibilidad de tener un cuadro depresivo", advierte el sicólogo.

¿Cuándo buscar ayuda? Adrián Chávez considera que lo ideal es trabajar en la prevención, pero si el problema ya está ahí, lo más importante es identificarlo. Una clave es darse cuenta de si la tristeza ya escaló a varios días, si se empiezan a dejar las responsabilidades y, en general, si se perdió la capacidad de disfrutar.

"QUIERO YO TAMBIÉN PODERME SENTIR ASÍ, FELIZ"

Hace tiempo quiso terminar con su vida, pero inmediatamente después de hacerse daño se dio cuenta de que en realidad no era eso lo que quería y decidió buscar ayuda por primera vez.

Dice que la relación distante con sus padres marcó el inicio de su depresión cuando era niña, y otras situaciones familiares recientes fueron el detonante para que se autolesionara. Sentía que sólo causaba problemas.

"Me creaba impotencia no poder sentirme bien, y que los momentos en que me sentía bien eran lapsos muy cortos. Era frustrante no poder ser feliz como yo veía que mi familia es feliz", expresa.

Desde hace algunos meses, "Alicia" toma terapia sicológica y también es atendida por un siquiatra. Su diagnóstico: Depresión crónica. Y aunque algunos aspectos de su vida han mejorado desde que empezó, aclara que el proceso es poco a poco.

Los medicamentos antidepresivos le ayudan a no pensar tanto en ideas negativas, explica. Un familiar cercano está al pendiente de que siga su tratamiento. Pero sabe que lo más importante es lo que ella haga por su salud mental.

"(Quiero) cambiar la manera no sólo en la que veo a los demás siendo más felices que yo, sino yo también poderme sentir así, feliz, y el cambiar cómo me veo a mí. Y quitar todos esos pensamientos de que soy un estorbo".

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  • Día Mundial de la Depresión

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