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Hermosillo

Comunican plan de reactivación en la Arquidiócesis de Hermosillo

El arzobispo de Hermosillo, Ruy Rendón Leal, da a conocer la forma en que gradualmente se retomarán actividades presenciales.

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Por Sonora

Ruy Rendón, arzobispo de Hermosillo.

Ruy Rendón, arzobispo de Hermosillo.

En un mensaje al pueblo que forma parte de la Arquidiócesis de Hermosillo se informa este plan de reactivación de la pastoral presencial diocesana. 

La Arquidiócesis de Hermosillo comprende 16 municipios de Sonora: Hermosillo, Carbó, Benjamín Hill, Santa Ana, Magdalena de Kino, San Miguel de Horcasitas, Rayón, Opodepe, Cucurpe, Ures, Baviácora, Aconchi, San Felipe, Huépac, Banámichi y Arizpe.

Muy queridos hermanos y hermanas:

La Iglesia Católica de Hermosillo, siguiendo las indicaciones de nuestras autoridades de los tres niveles de Gobierno, ha mantenido con paciencia, responsabilidad y esperanza, la disposición de guardar durante estos meses el confinamiento social a causa de la pandemia de Covid-19, conservando cerrados los templos y las demás instalaciones donde solemos desplegar una intensa labor pastoral centrada en el anuncio, la celebración y la vivencia del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

Esta circunstancia, sin duda, nos ha desconcertado profundamente, ya que, pastores y fieles, estamos acostumbrados al encuentro, la cercanía, el acompañamiento y la transmisión de la gracia sacramental a través de signos que vemos, oímos, tocamos, olemos, y probamos.

Ahora bien, nuestra Iglesia a pesar de esto, no ha dejado de cumplir su misión utilizando herramientas y medios que nos han ayudado a comprender que, en las cosas de Dios, cuando una puerta se cierra, se abren otras muchas que debemos aprovechar para continuar la obra de evangelización.

Quiero, en esta ocasión, presentar oficialmente a todo el Pueblo de Dios de la Arquidiócesis de Hermosillo el Plan de Reactivación de la Pastoral Presencial Diocesana. Este Plan nace a partir de la consulta que hace varias semanas llevamos a cabo en los diversos sectores de nuestra Iglesia, laicos, consagrados y sacerdotes. Contiene tres etapas.

Primera etapa: Etapa Individual. “Yo me encuentro con Dios”
En esta Primera Etapa, señalada con el color anaranjado, se abren las puertas del templo y la oficina parroquial de lunes a sábado, con un horario limitado, previamente establecido por cada parroquia, para que, individualmente, cada fiel se acerque a orar, confesarse y realizar o solicitar algún trámite.

Esta Primera Etapa exige, de parte de cada parroquia, con su sacerdote al frente, una intensa preparación a través de la capacitación de un equipo parroquial de apoyo, la sanitización del templo y la oficina, así como también, la adquisición de insumos básicos. Y por parte de los fieles y sacerdotes, guardar, estrictamente y con gran responsabilidad, los protocolos de salud y el distanciamiento social (sana distancia), ya conocidos.

Esta Etapa Individual iniciará, Dios mediante, cuando la línea de contagios y defunciones vaya en descenso en el Estado de Sonora. Se avisará oportunamente a través de los medios diocesanos y parroquiales.

Segunda etapa: Etapa comunitaria. “La comunidad se encuentra con Dios”

En esta segunda etapa, señalada con el color amarillo, se mantienen abiertos el templo, la oficina y demás instalaciones parroquiales durante toda la semana, con un horario limitado, previamente establecido por cada parroquia, para que, en familia y grupos reducidos, nos acerquemos a celebrar la eucaristía y otros sacramentos, dar y recibir formación, y encontrarnos como comunidad.

Esta segunda etapa exige, de parte de cada parroquia, con su sacerdote al frente, una continua capacitación del equipo parroquial de apoyo, la sanitización del templo y demás instalaciones parroquiales, así como también, seguir contando con insumos básicos. Y por parte de los fieles, sacerdotes y demás colaboradores, guardar, estrictamente y con gran responsabilidad, los protocolos de salud y el distanciamiento social (sana distancia), ya conocidos.

Esta etapa comunitaria iniciará, Dios mediante, cuando el color del semáforo en el Estado de Sonora sea amarillo. Se avisará oportunamente a través de los medios diocesanos y parroquiales.

Tercera etapa: Etapa misionera. “La comunidad sale a compartir a Dios”

En esta tercera etapa, señalada con el color verde, se mantienen abiertos el templo, la oficina y demás instalaciones, tanto de la sede parroquial, como de los centros, con los horarios habituales previos a la pandemia, para que, en comunidad, nos acerquemos a celebrar los sacramentos, organizar los servicios pastorales, dar y recibir formación, y salir a evangelizar favoreciendo la caridad.

Esta tercera etapa exige, de parte de cada parroquia, con su sacerdote al frente y los fieles de los consejos, equipos y agrupaciones parroquiales, mantener la higiene y limpieza de los templos y demás instalaciones. Y por parte de los fieles, sacerdotes y agentes de pastoral, guardar, estrictamente y con gran responsabilidad, los protocolos que en su momento se nos indicarán para esta etapa.

Esta etapa misionera iniciará, Dios mediante, cuando el color del semáforo en el Estado de Sonora sea verde. Se avisará oportunamente a través de los medios diocesanos y parroquiales.

Aspectos complementarios a las tres etapas

Es importante subrayar que, durante la primera y la segunda etapa, las misas se seguirán transmitiendo de modo virtual para todas aquellas personas que, por algún motivo, estén imposibilitadas para participar presencialmente en ellas. Así mismo, muchas de nuestras reuniones, encuentros, clases, retiros, asambleas, se podrán seguir realizando virtualmente, sobre todo cuando el número de participantes exceda la cantidad estipulada en los protocolos.

La atención a los enfermos, personas y familias necesitadas, por ser acciones pastorales prioritarias, se mantienen permanentemente a nivel parroquial, decanal y diocesano, pero siempre guardando los protocolos debidos.

Con nuestro anhelo, vehemente, de que este tiempo difícil que nos ha tocado vivir termine, y se abra una nueva etapa para la humanidad y para nuestra Iglesia, sigamos orando y poniendo nuestra confianza en las manos del Señor.

Que la Santísima Virgen María de Guadalupe, consuelo y protección de los que sufren, se apiade e interceda por nuestra Patria y por el mundo entero. Así sea.

Ruy Rendón Leal
Arzobispo de Hermosillo

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