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Columnas Proyecto Puente

La tragedia de Torreón y la "Monarquía del Miedo"

Estamos intoxicados. Intoxicados de tanta información negativa que preocupa que normalizamos el consumo de noticias como una muerte más.

Por Luis A. Medina

Estamos intoxicados. Intoxicados de tanta información negativa que preocupa que normalizamos el consumo de noticias como una muerte más. Cuando creemos que lo hemos visto todo una noticia fatal desplaza a la otra. O caemos en una miopía social que hasta que no nos ponemos los propios anteojos, vemos la magnitud de una tragedia. Lo ocurrido en Torreón sacude, de nuevo, a la sociedad mexicana. José Ángel, un alumno de 11 años de sexto de primaria del Colegio Cervantes en Torreón, Coahuila, disparó nueve balas con dos pistolas. Mató a una maestra. Hirió a cinco estudiantes y un profesor. Luego se quitó la vida. De un balazo en la cabeza murió el niño, según la Fiscalía coahuilense. No detalla cuántos balazos recibieron la maestra de inglés asesinada María Aassaf Medina y los heridos. Las armas utilizadas son calibre .40, usadas por las policías de Estados Unidos, prohibidas en México para estas corporaciones, pero sí las porta el crimen organizado, y calibre .25 que son de letalidad menor que los ciudadanos pueden portarlas con permiso para defensa personal, según la descripción que hizo ayer el periódico Reforma. Han señalado que José Ángel era consumidor de videojuegos y en eso se inspiró. Las políticas públicas, programas y presupuestos aplicados en los Gobiernos no están entendiendo ni acabando con el problema de las crisis en la familia. José Ángel no debió morir. Era sólo un niño. No sabemos aún el entorno donde crecía. Quedan muchas preguntas en el aire. La primera es cómo consiguió el arma y por qué se quitó la vida y acabó con la de su maestra. En los días se pudiera aclarar esta tragedia. ¿Cómo hemos llegado a este punto? ¿Por dónde debemos empezar? En diciembre descubrí una autora americana con una gran obra. Se llama Martha Nussbaum. Ha escrito numerosos libros que van encaminados a impulsar cambios sociales en el Mundo. En su obra “La Monarquía del Miedo”: Una mirada filosófica a la crisis actual, advierte del perfil de gobernantes y sus políticas públicas que están dejando de lado la esperanza, el amor, la fe, la ayuda entre los individuos, el servicio comunitario, el arte. La doctora Nussbaum narra el origen de la primera emoción de los humanos al nacer: El miedo. Y cómo esta reacción se relaciona con nosotros a lo largo de la vida. A su vez, el miedo como política pública y base de nuestra toma de decisiones cotidianas, sin darnos cuenta, nos afecta. En la manera de relacionarnos. En la manera en que trabajamos. Nussbaum lo detalla de manera fascinante el origen e impacto del miedo en el mundo. Propone también una especie de servicio nacional ciudadano obligatorio para que todos los jóvenes se les ponga en contacto con personas de diferente edad, etnia, nivel socioeconómico, para prestar un servicio productivo de ayuda, sensibilidad, de ver cómo vive, piensa, qué necesitan las otras personas. En lugar de tener un servicio nacional que los prepare para la guerra, dice Martha Nussbaum, que se tenga una nueva modalidad que genere empatía social nacional. Se basa en la decadencia de valores en la política y la sociedad que vive Estados Unidos, pero su tesis bien puede aplicarse a México. Lo que hasta hoy hemos hecho es insuficiente. Por eso es momento de preguntarnos qué tipo de sociedad estamos construyendo. Los medios somos corresponsables de esto. Vivimos en un País de estímulos distorsionados: Se premia lo malo. Entre más resaltemos también las buenas prácticas ciudadanas, lo bueno que tenemos en nuestras comunidades, que pongamos otros líderes a seguir, a idealizar, esto podrá ir cambiando. No se trata de censurar contenidos en medios o televisión. Bendita la libertad de escoger cada quién lo que consume. Es crear una alternativa de prácticas ciudadanas diferentes. De contenidos distintos. Que nuestros gobernantes también entiendan que la polarización, enfrentamientos, persecuciones, el saqueo de las arcas públicas no nos hará mejor sociedad. Todo lo contrario. Llegó la hora en que los gobernantes, políticos, los que toman decisiones en base a políticas públicas entiendan que deben humanizar su aplicación. No ayuda el encono. Ya no. Estamos en emergencia social. Urge rescate de valores. Es momento de voltear a ver otra literatura. Me despido con este mensaje de Wayne Dyer en su libro “Piensa diferente, vive diferente”: “Te insisto en que te esfuerces por elegir para cargos públicos, a todos los niveles, a personas que transmitan sensibilidad y bondad en sus mensajes al público”. Dice Dyer: “Que las instituciones reflejen un actitud humana”. 

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