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El detalle detrás del dato

Indicadores Covid en Sonora

Llegará el momento de evaluar en frío la política pública implementada por el Gobierno estatal.

Por Mario Campa

La pandemia continúa ganando intensidad. Al momento de escribir esta columna, la Organización Mundial de la Salud (OMS) registró 1.66 millones nuevos contagios la semana del 20 al 26 de julio, un salto de 6% comparado con los siete días previos. La mitad de los casos se concentran en el continente americano y los contagios escalan de Alaska a Tierra del Fuego.


Comparar los números entre países es aún prematuro. Mientras la epidemia apenas comienza a ganar intensidad en África y el Sur de Asia, segundas olas amenazan a otros países. Sin embargo, los comparativos subnacionales (es decir, entre estados) son más adecuados con la reserva geográfica aplicable a naciones extensas. Por citar un ejemplo de lo anterior, mientras en Nueva York los casos y defunciones han vuelto a la nulidad después de un pico pronunciado, estados del Sur como Texas, Florida y California apenas se aproximan al punto de máxima contagiosidad.

En México, transcurridas ya 21 semanas de epidemia activa, podemos contrastar la evolución de la pandemia a nivel estatal empleando dos indicadores fundamentales: Incidencia (número de casos confirmados), y mortalidad (defunciones). Ambos expresan las cifras sobre una base poblacional de típicamente 100 mil habitantes.

Datos de la plataforma abierta de Conacyt con corte al 26 de julio situaban a Sonora con la tercera incidencia más alta en México con 537 casos por cada 100 mil habitantes, ubicándose sólo detrás de la Ciudad de México (764) y Tabasco (760). Es decir, Sonora es la entidad fronteriza con mayor intensidad epidémica, muy por encima de Tamaulipas (366), Baja California (356), Coahuila (352), Nuevo León (270) y Chihuahua (128). Si agregamos al vecino del Sur (Sinaloa, 389), es claro que Sonora queda visiblemente rezagada.

Habrá quien tenga desconfianza del conteo de casos debido a problemas de registro asociados al levantamiento de pruebas, considerando las variadas políticas de detección y rastreo. Por ello, utilizar un segundo indicador es aconsejable.

Las cifras de mortalidad en México confirman la posición desfavorable de Sonora.  Con misma fuente y fecha de corte, una mortalidad de 56.0 por cada 100 mil habitantes coloca a la entidad en quinto lugar nacional, sólo detrás de la Ciudad de México (78.1), Baja California (70.2), Tabasco (70.0) y Sinaloa (64.2). Entre entidades federativas, Tamaulipas (23.9), Chihuahua (22.5) Coahuila (17.7) y Nuevo León (16.4) han logrado resultados satisfactorios.

¿Dónde dejan estos indicadores a Sonora? Si sumamos la mortalidad de los cuatro estados fronterizos estadounidenses tomando como fuente Covid Tracking Project, nuestra entidad nuevamente queda mal parada: Arizona (45.4), Nuevo México (28.9), California (21.3) y Texas (17.4) obtienen un mejor registro. 

Llegará el momento de evaluar en frío la política pública implementada por el Gobierno estatal.

Por ahora, la alta incidencia sugiere que la movilidad no se redujo lo suficiente y que faltaron campañas pedagógicas estatales. Por su parte, la escalofriante mortalidad apunta a: 1) alta incidencia, 2) problemas administrativos del sistema sanitario y 3) alta obesidad estatal.
Las autoridades estatales eventualmente tendrán que darnos su versión ante el vacío argumentativo.

Mario Campa


El autor es asesor independiente, especialista en finanzas internacionales y política económica. Tiene estudios en el ITAM y la Universidad de Columbia, y colaboró con el Ministerio de Hacienda de Chile.

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