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Columnas Vía libre

Estrés presupuestal

En 2021 tendremos un gasto que reflejará las dificultades por las que atraviesan las finanzas nacionales; la falta de liquidez es también una secuela de la estrategia gubernamental de no endeudarse más.

Por Alvaro Bracamonte Sierra

El martes 8 el Gobierno federal entregó, como lo marca la Constitución, el Paquete Económico que regirá el próximo año. Las metas macroeconómicas son claras: El PIB se prevé que tendrá un crecimiento de 4.6%; el tipo de cambio se ubicó en poco menos de 22 pesos por dólar; el precio del barril de petróleo en cerca de 42 dólares y la inflación en 3%.

No habrá aumento en los impuestos, decisión que, junto con la limitada recuperación de la economía, implicará menores ingresos fiscales e impedirá un Presupuesto de Egresos más holgado con la consecuente afectación al presupuesto programable en el 2021.

En ese escenario, casi todos los rubros de la administración pública federal resentirán un ajuste en sus asignaciones. Salvo los proyectos emblemáticos del Gobierno, el Tren Maya, el Aeropuerto Felipe Ángeles y la refinería Dos Bocas, el resto de los programas, o casi todos, verán disminuciones significativas.

Tendremos pues un gasto que reflejará las dificultades por las que atraviesan las finanzas nacionales; la falta de liquidez es también una secuela de la estrategia gubernamental de no endeudarse más ya que ello resulta más oneroso para las arcas del país en el mediano y largo plazos.

Las entidades federativas también resentirán esos apuros financieros, ahora sí forzados por la declinación de los ingresos tributarios. Los ingresos de los estados se integran esencialmente de las Contribuciones que la Federación les asigna conforme a lo dispuesto en la Ley de Coordinación Fiscal, vigente desde 1980. La Federación regresa a las entidades parte de lo que recauda, vía impuestos indirectos (IVA) y directos (ISR), el 20%.

Una parte de este recurso son las llamadas Participaciones, que se integran de recursos de libre disposición, y de las aportaciones que vienen etiquetadas para cumplir con los programas federales que están a cargo de los gobiernos locales; por ejemplo, el gasto en salud de Sonora se financia en parte con esos fondos. Son recursos que no se pueden desviar hacia otras acciones, por más urgentes y prioritarias que sean.

Pese a que la austeridad republicana ha dominado el decir y el hacer de la actual administración federal, con los consabidos recortes a varias partidas y programas, lo cierto es que las Contribuciones federales a los estados habían aumentado en términos reales tanto en el 2019 como en el año en curso.

Ahora, de acuerdo con el paquete recibido en San Lázaro el pasado 8 de septiembre, viene una reducción significativa para casi todas las entidades. Para Sonora esta disminución es del orden del 7% lo cual seguramente será un factor que estresará el de por sí complicado panorama financiero que se cierne sobre suelo sonorense.

En esta ocasión, aunque no lo quisiera, la administración estatal deberá aplicar un verdadero programa de austeridad y optimizar los magros recursos que recibirá, aplicándolos en sectores de la sociedad que más han sufrido la pandemia.

Por su parte los diputados locales deberán estar muy atentos para que el gasto superfluo se elimine; que el gasto en publicidad, que se lleva buena tajada, disminuya sustancialmente y se determinen medidas de total transparencia en el recurso ejercido en esa partida. Resultará paradójico que en un año electoral como será el 2021, el Gobierno, acostumbrado a gastar por encima de sus ingresos, tendrá que ajustarse el cinturón y no despilfarrar el presupuesto en rubros injustificados.

El que deberá poner el ejemplo es el Congreso local que, como es ampliamente conocido, es de los más caros del País. Este año se autoaprobó alrededor de 800 millones de pesos cuando todos los análisis indican que con la mitad puede operar sin ningún problema.

Formular un presupuesto distinto es crucial para las estrategias político electorales de los partidos de cara al 2021. Sin duda obligará al Gobierno estatal a ser más austero a fin de salir adelante con los apuros financieros que enfrentará el próximo año. Hay que estar muy, pero muy atentos.

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