Columnas Pensiones en la Unison

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Francisco Arturo Montoy Norzagaray tiene casi 36 años como profesor de la Universidad de Sonora. En mayo de 2018, solicitó su jubilación al Isssteson por un problema de salud que le impide seguir frente a grupo en las aulas.

Por Juan Carlos Zúñiga

Francisco Arturo Montoy Norzagaray tiene casi 36 años como profesor de la Universidad de Sonora. En mayo de 2018, solicitó su jubilación al Isssteson por un problema de salud que le impide seguir frente a grupo en las aulas. El día 1 de mayo recibió un cheque por 7 mil 900 pesos de pensión en lugar de los 29 mil que esperaba.

El catedrático del Departamento de Ingeniería Química y Metalurgia rechazó el cheque y pidió su alta nuevamente en la nómina de la Unison, a pesar de que presenta graves problemas intestinales y de la espalda que lo han llevado a dos hospitalizaciones de octubre a la fecha.

El profesor gana 46 mil 800 pesos mensuales y, de acuerdo con el convenio entre el Isssteson y la Unison de 1990, le corresponde una pensión del 62% de su sueldo, es decir, de 29 mil pesos, pero le calcularon un monto de 7 mil 900 pesos porque en los últimos trece años la Casa de Estudios y el Instituto no renovaron el convenio y los trabajadores y el patrón -en este caso la Universidad- están pagando cuotas y aportaciones por debajo de los otros 140 organismos afiliados.

A Montoy Norzagaray le calcularon su pensión con base en el 4% que le descuentan mensualmente y el otro 4% que aporta la Unison, es decir, por un 8% de su sueldo, y no por el 27% que dice la Ley 38 -reformada en 2005- que deben aportar los derechohabientes del Isssteson.

En los últimos trece años, la Unison y sus trabajadores no han aportado al Instituto lo que dice la ley bajo la complacencia de por lo menos seis directores del Isssteson (Roberto Ruibal, Daniel Hidalgo, Otto Claussen, Teresa Lizárraga, Enrique Claussen y Pedro Contreras) y tres rectores del Alma Máter (Pedro Ortega, Heriberto Grijalva y Enrique Velázquez), y ahora el hilo se está cortando por lo más delgado, es decir, por los empleados universitarios.

De acuerdo con datos de Pedro Ángel Contreras, director del Isssteson, la Unison debería pagar en materia de pensiones mensualmente 32 millones de pesos y sólo aporta 19 millones, quedando pendientes 13 millones de pesos, lo que suma un faltante de 156 millones de pesos al año.

La justificación de la Casa de Estudios es que el monto que paga se desprende del convenio de 1990 que no ha sido renovado y el Instituto dice que tal documento no vale porque la Ley 38 reformada en 2005 es la que debe regir a los trabajadores universitarios.

Además, Contreras cita a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), que el 15 de marzo publicó la tesis de Jurisprudencia 2a./J. 40/2019 (10a.) en el Semanario Judicial de la Federación que señala en el tema de pensiones: "Su monto sólo se calcula sobre lo que efectivamente se cotizó, en términos de la Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado de Sonora".

El rector Enrique Velázquez Contreras acepta que es necesario actualizar el convenio con el Instituto y que, para hacer frente a una aportación del 27% del sueldo de los trabajadores universitarios, la administración de la Unison requiere de 170 millones de pesos adicionales al año que finalmente tendrá que aportar el Gobierno del Estado.

Por lo pronto, sostiene, el Congreso del Estado aprobó una bolsa de 50 millones de pesos para que la Unison actualice su convenio con el Isssteson, a quien propone aportar conforme a la Ley 38 de manera gradual hasta llegar a los porcentajes exigidos.

El próximo martes habrá una reunión entre el rector y el director del Isssteson con el secretario de Gobierno, Miguel Pompa Corella, en donde se pondrán sobre la mesa algunos grises, porque no todo es blanco y negro, dice Enrique Velázquez, pues 400 trabajadores siguen cotizando al Isssteson a pesar de estar en edad de jubilarse y sus cuotas y aportaciones se han pagado y la Casa de Estudios le ha ahorrado al Instituto gastos médicos por el seguro de gastos médicos mayores que tiene el personal.

Un tercer componente que no ha sido tomado en cuenta en esta discusión es el estudiantado. Y es que 400 trabajadores están en edad de jubilarse en la Unison -120 han hecho el trámite ya- y hoy con montos de pensión sobre el 30% del sueldo menos se querrán  ir a sus casas, envejeciendo aún más la planta académica con los efectos negativos correspondientes en el aprovechamiento escolar.

*Juan Carlos Zúñiga es Director de Noticias de Uniradio. Premio Nacional de Periodismo 2002. Conductor del noticiero Reporte 100 por Stereo 100.

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