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Cuatro Carriles

Hace unos días tuve la oportunidad de recorrer la Cuatro Carriles desde Hermosillo a la frontera.

Hace unos días tuve la oportunidad de recorrer la Cuatro Carriles desde Hermosillo a la frontera. El cielo despejado y un calor abrazador presagiaban un viaje bochornoso, pero todo cambió en cuanto tomamos la carretera pues el cielo empezó a encapotarse; pronto las gotas de lluvia empaparon el vehículo y el clima se volvió bastante agradable. 

En el trayecto pudimos comprobar que las garitas de peaje de Hermosillo y Magdalena siguen tomadas por un grupo de mujeres y hombres que no se sabe, bien a bien, si pertenecen a una organización civil o partidaria. La aguja que retiene el tráfico se mantiene arriba así que el paso se supone libre, aunque al pasar aparece un joven que con un bote solicita una cooperación voluntaria; no accedimos por no estar de acuerdo con esa forma de protesta. Prefería pagarle al Gobierno pese a que es conocido que esos recursos constituían la caja chica de los corruptos que han gobernado a México.

Si el actual no lo es, entonces valdría la pena pagar el peaje para que las carreteras se mantengan en buenas condiciones. Ojalá pronto se resuelva este entuerto y quienes tienen tomadas las casetas finalmente las liberen, a fin de dar paso a la política que en esa materia formule el nuevo gobierno. En caso de que sigamos  pagando, que se revise si el monto es justo y si se aplicará correctamente en la modernización de la Cuatro Carriles. Dicho en otras palabras en este negocio urge transparencia. 

La famosa carretera está hoy, como se sabe, en cirugía mayor. Hace unos cinco años se le ocurrió a Peña Nieto anunciar que esa vía se reconstruiría con concreto hidráulico desde Estación Don hasta la entrada a Nogales: Más de 600 kilómetros. Dijo el entonces Presidente que el proyecto implicaría más de 13 mil millones de pesos; luego del anuncio saltaron rápido las dudas: El tramo entre Navojoa y Ciudad Obregón, por ejemplo, no debía considerarse ya que Felipe Calderón lo había inaugurado a finales de su administración y se había construido con ese material; la decisión de modernizarla con concreto resultaba extraña, además, debido a que en ese momento se hallaban en mantenimiento largos tramos. A simple vista sonaba por lo menos raro que los trabajos volvieran a hacerse pero con concreto; parecía un despilfarro innecesario. 

En tercer lugar, los 600 kilómetros no fueron tales. Ya avanzados los trabajos de modernización se filtró tímidamente en los medios, como para que nadie se percatara, que el tramo entre Hermosillo y Santa Ana no sería intervenido ni siquiera con asfalto; es decir, sólo serían poco más de 360 kilómetros los beneficiados con el proyecto de Peña Nieto, descontados los 165 de Hermosillo a Santa Ana y los 70 de Ciudad Obregón a Navojoa. 

Originalmente se dijo que en tres años quedarían concluida la carretera 15. Han pasado más de cinco años y es la hora que no terminan. En este periodo los costos se han incrementado significativamente. La ultima noticia disponible indica que la inversión total sería de alrededor de 20 mil millones de pesos.

La pregunta es si esa cifra corresponde a los 600 kilómetros inicialmente programados o sólo a los 360 efectivamente intervenidos. Dado que la presidencia de EPN está considerada como una de las más desaseadas de la historia nacional, me temo que muchos de esos recursos se fueron al bolsillo de algún político involucrado o al de varios constructores que nunca cumplieron con el plan de construcción pactado. 

El actual Gobierno federal anunció que a más tardar el 30 de agosto quedará concluida la modernización de la Cuatro Carriles. Se tiene programado que AMLO la inaugure el 2 de septiembre. Desconozco el grado de avance de Hermosillo-Ciudad Obregón y Navojoa-Estación Don. No obstante, en el recorrido realizado de la capital a la frontera se advierten varios tramos que aun requieren de bastante trabajo. Por lo mismo es probable que no queden listos para el día de la inauguración. Ojalá me equivoque. 

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