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Sonora

Tiene Hermosillo nuevo sacerdote y dos diáconos

La ceremonia fue presidida por el arzobispo Ruy Rendón Leal, quien fue acompañado por otros presbíteros.

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Por Gamaliel González

Julio Alfonso Villa Acuña y los diáconos José Carlos Martínez Clark y Gabriel Gerardo Ruiz Medina junto al arzobispo Ruy Rendón Leal.(Alejandro Carbajal)

Julio Alfonso Villa Acuña y los diáconos José Carlos Martínez Clark y Gabriel Gerardo Ruiz Medina junto al arzobispo Ruy Rendón Leal. | Alejandro Carbajal

Una emotiva ceremonia de ordenación presbiteral de Julio Alfonso Villa Acuña y diaconal de los seminaristas José Carlos Martínez Clark y Gabriel Gerardo Ruiz Medina se ofició ayer en la Catedral de Hermosillo.

En punto de las 17:00 horas empezó la celebración eucarística en la Catedral metropolitana Nuestra Señora de la Asunción, en donde el arzobispo de Hermosillo, Ruy Rendón Leal, impuso las manos a los nuevos diáconos y presbítero.

Julio Alfonso Villa fue digno de recibir la estola presbiteral con la cual podrá impartir misas, unir en santo matrimonio y administrar el sacramento de la Eucaristía, entre otros.

"Con el auxilio de Dios y nuestro Salvador elegimos a este hermano nuestro para el orden de los presbíteros", dijo Leal Rendón.

En un templo lleno de feligreses, familiares y sacerdotes, los ordenados en unísona voz dieron gracias a Dios por el acto que estuvo lleno de solemnidad y emotividad.

Queridos hermanos ahora estos hijos nuestros de los cuales muchos de ustedes son familiares y amigos van a ser ordenados diáconos y presbíteros, conviene considerar con gran atención que es un grato ministerio el que reciben", explicó el arzobispo de Hermosillo.

Invitó a los diáconos servir a Dios con amor y alegría, negarse a la avaricia, conservar el celibato que es el símbolo de calidad pastoral, se muevan con un amor sincero y vivan con total entrega a Cristo.

"Sí quiero" repitieron públicamente los ordenados para declarar ante la Iglesia su anhelo de servir a Dios y a los hombres a través de su ministerio.

Hincados, prometieron obedecer y respetar a sus superiores, después se pusieron de pie para después postrarse en el piso como símbolo de humildad.

Para finalizar cada sacerdote presente dio su bendición a Julio Alfonso Villa, quien tomó la posesión de presbítero, en medio de un silencio le impusieron las manos sobre la cabeza.

Al finalizar los ahora diáconos y el sacerdote recibieron numerosos abrazos y felicitaciones de parte de familiares y amigos por esta vida que hoy comienzan.

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