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De pepenadores a recicladores, faltan políticas inclusivas

Juan Hernández

Sonora

De pepenadores a recicladores, faltan políticas inclusivas

Aunque hay propuestas sobre el reciclaje en Hermosillo, aún falta avanzar con la definición de reglamentos y políticas públicas que tengan impacto social, económico y ambiental.

Por TANYA VÁSQUEZ, EDUARDO LÓPEZ Y JUAN ENRIQUE HERNÁNDEZ

HERMOSILLO, Sonora.- Cuando en el otoño de 2018 el Gobierno de Hermosillo inició con el programa “Hermosillo Recicla”, decenas de pepenadores se apostaron frente a las instalaciones del Ayuntamiento, en el Centro de la ciudad, para mostrar su inconformidad. 


Su queja era que con este plan ellos dejarían de recibir los desechos en el relleno sanitario, con lo que sus ingresos, necesarios para mantener a sus familias, disminuirían.


El proyecto incluyó la instalación de los “Reciclacentros”, sitios a donde los ciudadanos llevan el material para reciclar y de ahí lo recogen las compañías de concentración de residuos.

 
Hermosillo recicla… sin reglamentos ni inclusión social

La Dirección de Servicios Públicos Municipales cedió a la petición de los recolectores y les permitió instalarse en los nuevos centros de acopio para tomar el cartón, papel, plástico, metal y otros residuos que les sirven para su subsistencia.


En uno de los tres “Reciclacentros” de Hermosillo, la capital del Estado de Sonora, en el Norte de México, trabaja los sábados Carmen Yáñez, quien proviene de una familia de recolectores, oficio al que también se le conoce como “pepenador”.

Carmen Yáñez proviene de una familia de recolectores. Desde 2018 ya no trabaja en el relleno sanitario, sino en un "Reciclacentro". | Eduardo López 

Suena trillado, pero donde el resto de la gente ve desechos, Carmen y su familia de doce integrantes ven dinero. Ella recoge cada sábado hasta tres sacos de 1.5 metros de alto por uno de ancho con cartón, papel y plástico PET, principalmente.


Si bien depende del precio en que estén en el mercado los materiales, ya sea en uno de estos centros o en el relleno sanitario, un recolector consigue por día de 300 a 400 pesos, monto que varía según cuánto tiempo trabaje.


“Allá (en el relleno sanitario) tenemos que buscar los materiales, aquí llegan, es mejor aquí”, dice Carmen.

 

 


Hermosillo no cuenta con reglamentos que exijan a sus ciudadanos reciclar o para que este proceso se dé lugar en otro punto de la cadena que abarca desde la recolección hasta la disposición de la basura en el vertedero final.

Pepenadores en el relleno sanitario y ahora en los "Reciclacentros", es la parte formal del reciclamiento en la ciudad | Juan E. Hernández.

Quienes entienden del tema reconocen que desde hace 20 años hay esfuerzos para fomentar el reciclaje de los residuos sólidos urbanos y de incluir a los pepenadores para generar un impacto social, económico y ambiental, señalan también que éstos han sido escasos, lentos y no trascienden a los tres años de una administración municipal.


Un grupo de pepenadores que operan en el relleno sanitario y ahora en los “Reciclacentros”, es la parte formal del reciclamiento de materiales en la ciudad.
 
 
Una actividad esencial
En el basurero generalmente está Francisco Caperón Ochoa, quien preside la Unión de Recolectores de Desechos Industriales y Domésticos del Basurero Municipal de Hermosillo, una especie de sindicato en el que están agremiados los recolectores.

Francisco Caperón Ochoa, líder de la Unión
de Recolectores | Eduardo López 


Él sabe que su trabajo es clave en la llamada “economía circular” porque se encargan de separar aquellos materiales que se pueden reutilizar y que de no hacerlo significarían más consumo de recursos naturales o rodarían como basura por las calles de la ciudad.


Este concepto, de acuerdo con la Fundación para la Economía Circular en Europa, incluye a la sostenibilidad y su objetivo es que el valor de productos, materiales y recursos se mantengan circulando en la economía el mayor tiempo posible.


Al lograrlo, se busca reducir al mínimo la generación de residuos a través de acciones como la reutilización, el reuso y el reciclaje.


“Imagínate cuántos árboles dejan de talarse con que tú juntes cartón y todo eso… yo creo que en realidad también somos ecologistas”, dice el hombre mientras recorre con la mirada las miles de toneladas de basura depositadas en el relleno sanitario, como si fueran su imperio.

 

 


En realidad, Hermosillo recicla poco. De acuerdo con datos de la Dirección de Servicios Públicos del Gobierno municipal, en un mes se recolectan 21 mil toneladas de basura de todo tipo, pero en estos centros de reciclaje apenas se reúnen doce toneladas en el mismo periodo.


Al relleno sanitario acuden por día unos 450 recolectores que reúnen, cada uno, 80 kilos de material de reciclaje en promedio, cifra que suma unas 36 toneladas diarias y mil 80 por mes, en total mil 92 toneladas mensuales.


Esta cantidad significa apenas el 5.2% del total de la basura que se recolecta en la ciudad en un mes, aun cuando no toda sirva para reciclar.


Información de la Confederación Nacional de Industriales de Metales y Recicladores destaca que en México se recicla entre 19% y 23% del total de los residuos urbanos. Hermosillo se queda muy por debajo de este promedio.


Si bien la autoridad municipal ha comenzado con un esfuerzo por educar hacia el reciclaje, con el programa “Hermosillo Recicla” apenas se separa la basura en 8 mil 100 viviendas de las 273 mil donde se presta el servicio de recolección.
 
El impulso al reciclaje

A través de los llamados “Reciclacentros”, el Gobierno municipal busca estimular una cultura del reciclaje, que está aún en ciernes, a través del intercambio de residuos sólidos por árboles, bolsas reutilizables o incluso becas para estudiantes.

Con una cultura del reciclaje en nacimiento, el Gobierno municipal de Hermosillo busca estimular a sus ciudadanos con los reciclacentros | Eduardo López 


Los ciudadanos no reciben alguna remuneración económica por lo que entregan como cartón, papel, aluminio o plástico, ya que este material es donado a la Unión de Recolectores.


Los pepenadores trabajan a diario en el relleno sanitario, un terreno de 50 hectáreas ubicado a unos 25 kilómetros del área urbana, en la zona Norte de la ciudad y que opera desde el año 2000.


En este lugar empiezan su jornada diaria con los primeros rayos del Sol. Un autobús los lleva desde su casa al relleno, donde esperan a los camiones recolectores para hurgar entre la basura y separar aquello que les pueda servir.

Una vez que los recolectores acumulan sus residuos, empleados de empresas de transferencia pagan el equivalente a los pepenadores | Eduardo López 


Pero las condiciones en las que trabajan no son seguras: El olor penetra en la nariz aun cuando se use protección, y se arriesgan a sufrir una herida con algún objeto filoso. Se juegan la vida al esquivar la máquina compactadora que pasa detrás de cada camión recolector.
 
Un buen inicio
Aarón Montaño Duarte, coordinador del programa “Hermosillo Recicla”, refiere que antes de este programa se reciclaba 0% en Hermosillo, por lo que llegar a un 5% es un avance.

Aarón Montaño Duarte, coordinador del programa
"Hermosillo Recicla". | Banco Digital.


El funcionario reconoce que no existe en los reglamentos locales alguna cláusula que haga obligatorio el reciclaje, por lo que considera imperativo incluirla.


Señala que existe una propuesta para agregar al Reglamento para el Servicio Público de Limpia del Municipio de Hermosillo un apartado que incluya como obligatoria la separación de residuos desde los hogares.


“Que sea una política pública, de tal manera que si la siguiente administración no continúa con esto, que el ciudadano pueda exigir que regresen los programas y cambiando el Reglamento ya haríamos que las colonias que están en este programa lo cumplan, porque actualmente ellos pueden decir que no y nosotros tenemos que recolectar la basura”, destaca.

Desconfianza, principal barrera
Para Maribel Pallanez Murrieta, investigadora de la Universidad Estatal de Sonora (UES) y experta en Ecología, los recolectores son clave para un programa de economía circular, pero la principal barrera para aumentar su participación es la desconfianza hacia autoridades y privados.


Creo que hace falta un programa general, sistemático, desde el punto del desarrollo humano, generación de talentos humanos en los pepenadores, hasta un diagnóstico de sus necesidades sociales, económicas, de condiciones de vida… una serie de acuerdos con ellos de cómo se les va a apoyar, cómo ellos van a apoyar en el proceso”, expresa.

 

 


Es necesario generar confianza para lograr esto, considera, porque difícilmente los recolectores se abrirán en tanto el Gobierno local no les presente un programa, una opción o un contrato que les signifique seguridad.


Esta falta de confianza viene también de otras vías, como el sector privado, la cual resume en una frase el líder de la Unión de Recolectores: “Hay mucha gente que sí se beneficia más y que nunca ha metido las manos a la basura”.


Caperón Ochoa dice que sí ha habido intentos de privados por trabajar con ellos, ofreciéndoles mejorar las condiciones en las que laboran en el relleno, mediante la colocación de bandas, por ejemplo, pero no han logrado convencerlos.

Pablo, de 24 años de edad, trabaja desde hace 13 años como pepenador, su jornada diaria abarca entre 10 a 12 horas de su día. | Eduardo López. 


Cree que la ignorancia de los recolectores también pesa y que a eso apuestan los inversionistas privados para entrar a trabajar al basurero y buscar apropiarse de sus ganancias.


“Lo que pasa es que aquí la mayoría de la gente no tiene estudios y si te van a contratar nomás para meterse a trabajar ellos aquí y ya cuando estén ellos adentro van a contratar a otra gente… la verdad yo creo que aquí no necesitamos mucho estudio para esculcar la basura”, comenta.

 

 


Trabajar libres de riesgos
Otro factor que no permite aumentar la cantidad de residuos para reciclaje en Hermosillo son las malas condiciones en que laboran los recolectores, principalmente en el relleno.


Carmen Yáñez acepta que es mejor trabajar en el “Reciclacentro”, porque ahí las personas ya llevan los desechos separados y es casi nula la posibilidad de sufrir un accidente: “Es mejor aquí, porque allá corremos mucho riesgo”.

En los "Reciclacentros" los ciudadanos llevan los residuos sólidos ya clasificados, lo que facilita el trabajo a los pepenadores. | Eduardo López.


Caperón Ochoa señala que para ganar el máximo en un día, que fluctúa entre los 300 y 400 pesos, una persona debe laborar unas doce horas en montañas de basura que contiene vidrios y metales y entre otros peligros como enormes máquinas, las cuales ya han cobrado la vida de personas.


Para la investigadora Maribel Pallanez hay un concepto que está fuera del contexto en el que trabajan estas personas y se llama justicia socioambiental, ya que se busca reducir la contaminación por residuos sólidos en la ciudad, pero poco se ha volteado a ver la forma en que trabajan los recolectores, actores clave en este proceso.

 

 


“Este concepto nos dice que los más desprotegidos son los que menos tienen un ambiente saludable y en este caso los pepenadores son un grupo social vulnerable que no está en condiciones de vivir de manera saludable bajo el esquema en el que trabajan”, expresa.
 
Un esfuerzo conjunto
En la ciudad también se han dado esfuerzos privados por aumentar la cultura del reciclaje e involucrar a los recolectores en un sistema que permita un mayor aprovechamiento tanto de los materiales, como económico.

REM, una de las 25 concentradoras que hay en Hermosillo, coloca contenedores para acopiar residuos en zonas residenciales de la ciudad. | Eduardo López.


Desde hace más de un año y medio la recicladora REM, propiedad de Israel Escobar y una de las 25 empresas de este tipo qué hay en Hermosillo, ha colocado contenedores para captar residuos como plástico, papel, cartón y aluminio en diversos fraccionamientos de la ciudad.

Israel Escobar, director de la empresa concentradora
de residuos REM. | Eduardo López.

A la fecha se ubican cerca de 520 contenedores en colonias de Hermosillo que en promedio acopian cerca de 250 kilos de material a la semana.


En 2013 y en busca de mecanismos para la colecta de material, Israel tuvo un primer acercamiento con los recolectores del relleno sanitario, y aunque trabajaron en conjunto dos años, no se logró formalizar una alianza entre ambos.


"Trabajamos juntos un tiempo para poder acopiar el material, pero después de dos años el mercado no nos dejó trabajar en conjunto; ellos siguieron y nosotros en nuestra labor, trabajando más directamente con la sociedad y actualmente reactivamos nuestras labores con gente del relleno, donde nosotros recibimos parte del material que acopian", explica.

Para el empresario la falta de confianza de parte de los pepenadores hacia entes externos como empresas, e incluso el Gobierno, ha sido la barrera principal por la que no se ha logrado una alianza efectiva que les permita dignificar su trabajo.

 

 


Y así lo señala Francisco Caperón, el líder de los recolectores, pues les han prometido colocar bandas de separación de basura y hasta instalar un restaurante en el relleno sanitario, pero así como llegan esas promesas también son descartadas por el gremio.


“Si a mí me dicen ‘te voy a contratar a toda la Unión por el tiempo que le quede al relleno sanitario, y cuando se acabe aquí los voy a poner en otro’, pues estaría bien, pero si me dicen ‘voy a venir y les voy a meter banda’... ya nos han dicho eso y no nos han convencido, la verdad, nos han dicho 'vamos a venir y vamos a ponerles bandas, vamos a ponerles un restaurante'... así, cosas, que para nosotros se nos hace imposible, la verdad”, reflexiona.

 

 

 
Necesaria política pública
Aunque esfuerzos como el programa “Hermosillo Recicla” o los contenedores que coloca la empresa REM sí han representado un progreso en materia de separación de residuos, la doctora Maribel Pallanez considera que mientras no se convierta este programa en una política pública o un reglamento municipal, con la llegada de nuevas administraciones este avance se perderá.


“Necesitamos un todo que amarre, y no hablo sólo de una política pública, sino de un programa que contenga un presupuesto asignado para ello. Necesitamos de un programa que amalgame las necesidades sociales de los que llamamos pepenadores con la realidad de los residuos en Hermosillo de tal manera que haya un programa que pueda dirigir la política pública hacia el apoyo de estas personas”, considera.


Para ello se tendrían que ver desde el inicio las necesidades de los recolectores, desde el ámbito social, de salud y por supuesto laboral, recomienda, ya que no se puede dejar de lado que actualmente este sector es el eje principal en la cadena de economía circular en torno a los residuos sólidos urbanos.


“Son una parte muy importante en el ciclo, porque entonces quién va a acopiar los residuos, quién los va a separar y en este caso quién los va a regresar al ciclo productivo si no son ellos, en este momento de la historia”, cuestiona.


Israel Escobar coincide en la necesidad de crear un reglamento para que el Municipio aproveche los residuos sólidos urbanos de una forma correcta y no terminen en el relleno sanitario o en las calles.


Cree que el programa "Hermosillo Recicla" y la colecta de su empresa a través de contenedores en las colonias han demostrado que gran parte de los ciudadanos tienen voluntad de separar sus residuos, pero se requiere de reglas para que los programas trasciendan las administraciones y haya un avance real en el reciclaje en Hermosillo.

* Este reportaje fue ganador de las Becas Latitud R de Investigación Periodística sobre Reciclaje Inclusivo en México.

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  • Reciclaje Inclusivo
  • Economía Circular
  • Reciclacentros
Acerca del autor
TANYA VÁSQUEZ, EDUARDO LÓPEZ Y JUAN ENRIQUE HERNÁNDEZ

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