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Columnas Guardia Nacional nacerá coja

Análisis sin Fronteras

Por Ana María Salazar

Señor Presidente, abandone la idea de crear la Guardia Nacional. Esta institución, que todavía no tiene el aval constitucional, tuvo una muerte súbita esta semana debido a comentarios que hizo durante su conferencia de prensa mañanera. Fueron sus aseveraciones de que no usaría la fuerza en contra de los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), a pesar del bloqueo a las vías del ferrocarril que realizan -insiste que es un problema estatal que tiene que resolver el gobernador Silvano Aureoles-, y a pesar de que los suministros y combustibles no llegan al centro del País, lo que está teniendo un impacto devastador. Usted, Presidente, insistió que la CNTE tiene una actitud conservadora y provocadora. Hizo un llamado a que se consultara a su base sobre si debería de continuar el bloqueo. ¡Qué! El bloqueo a las vías ferroviarias es un delito federal, son estructuras estratégicas para el País y las acciones de la CNTE tienen un impacto en la economía nacional. Lo interesante es que la CNTE era una organización políticamente afín al presidente Andrés Manuel López Obrador, ya que le dieron su apoyo ante la promesa echar atrás la reforma educativa. Sin entrar en los detalles de la negociación que se está llevando a cabo entre el Gobierno de Michoacán y la CNTE, y si este sindicato está chantajeando (de nuevo), claramente el Presidente no le quiso echar la mano a Aureoles. Durante la conferencia mañanera, Andrés Manuel López Obrador hizo un extraño comentario, aludiendo a que el Gobernador estaba en gira por Europa cuando se desató el bloqueo por parte de la CNTE. ¿Insinúa que el Gobernador es un fifí y por lo tanto exime al Estado de intervenir? Creo que es un buen momento para recordarle al Presidente que sus afirmaciones, todas, todas sus afirmaciones, tienen un impacto y envían diferentes mensajes. El pueblo, los empresarios, los gobernadores, y en este caso los sindicatos, lo escuchan. Ha insistido tanto el Presidente que no usará la fuerza, no se enfrentará “el mal con el mal” o la “violencia con la violencia”, que finalmente organizaciones entendieron el mensaje. Lo entendieron los huachicoleros, quien seguirán pinchando ductos, pues saben que los soldados o la Policía Federal no los enfrentarán si hay una turba de pobladores. Lo entendió la CNTE de Oaxaca, que inició movilizaciones, cerrando la central de autobuses, tomando de gasolineras y manifestándose en el aeropuerto. En 2016, hubo muchas lecciones que se aprendieron de las protestas de la CNTE, no sólo en la Ciudad de México, sino en más de 20 ciudades del País. Fue la Policía Federal, en un operativo de menos de tres horas, haciendo uso de la fuerza y tanquetas de agua, que aseguró el desalojo (temporal) de la plancha del Zócalo capitalino. La pregunta es: ¿Por qué se tuvo que llegar a estos extremos? ¿Falló la política de negociación? No, el error es pensar que todos los conflictos tienen una solución negociada. Escribí sobre este tema hace algunos años: “De hecho, en estos casos un proceso de negociación es una alternativa de no hacer uso legítimo de la fuerza ante personas que estaban violando la ley y el derecho de terceros. “Un aspecto fundamental de toda negociación exitosa con actores que están dispuestos a violar la ley, o los derechos de terceros, para proteger y promover sus intereses, es que el Estado está dispuesto a hacer uso de la fuerza”. Señor Presidente, si enviar a la Gendarmería (institución netamente civil) a Michoacán a enfrentar a la CNTE es algo que políticamente no puede aceptar, ¿imagínese lo difícil que será mandar a la Guardia Nacional, una institución que será supervisada y entrenada por militares?

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