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Glenda Eleazar Escobar

Sonora

Cáncer de mama: Pandemia y falta de medicamentos limitan atención

Mientras el mundo ha cambiado por la emergencia de Covid-19, el cáncer de mama no se detiene y este año suma 117 defunciones en mujeres sonorenses.

Por Eliana Alvarado

HERMOSILLO, Sonora.- En el cáncer de mama, el tiempo puede ser determinante. Este año, la pandemia de Covid-19 ha postergado los estudios de diagnóstico, mientras que la falta medicamentos en algunos casos retrasa el tratamiento para las pacientes.

Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, entre 2013 y 2018 el número de sonorenses fallecidos por esta causa aumentó en un 15.6%. En lo que va de 2020, de acuerdo con la Secretaría de Salud, han muerto 117 mujeres por cáncer de mama, siete de ellas menores de 40 años.

La emergencia sanitaria que se vive actualmente podría empeorar la situación, pues en todo el mundo muchas personas han optado por no hacerse los estudios de detección de cáncer por miedo a contagiarse de coronavirus en un hospital.

“El 35% de las personas que se hacían sus estudios de detección no los están haciendo por la pandemia, y eso nos va a traer diagnósticos avanzados y posiblemente mayor incremento en la mortalidad dentro de los próximos años”, dijo en una conferencia de prensa el oncólogo Enrique Ávila Monteverde.

Según datos del CIAD, sólo el 4.7% de las mujeres sonorenses se realizan anualmente la mamografía | Eliana Alvarado

A ello se le suman los problemas que algunas pacientes en tratamiento activo enfrentan para acceder a medicamentos y estudios.

Es el caso de Carmen Dávalos, quien empezó a tratarse en este año y señala que algunas veces es muy difícil encontrar los fármacos: “Tuve que conseguir un frasquito del medicamento para la quimioterapia por 700 dólares, porque no había ni siquiera en México”.

En medio de la situación, hay iniciativas que en los últimos años han surgido desde la sociedad civil y la academia para brindar acompañamiento a las pacientes, hacer conciencia en la detección oportuna y buscar más alternativas de tratamientos.

CARMEN: HAY ACTITUD, FALTA EL MEDICAMENTO

A Carmen le dijeron que su cáncer era muy agresivo. Le hicieron una mastectomía radical, le aplicaron varias quimioterapias. Nada de eso la hizo llorar ni bajar su ánimo, siempre pensó que la actitud era lo más importante.

“Tengo una amiga (con cáncer), a ella sí se la andaba llevando la fre… porque se deprimió muchísimo, se estaba dejando morir. Pero yo no, ni modo, a darle para adelante, lo que venga”, dice.

Carmen ya terminó sus quimioterapias pero continúa en el tratamiento | Teodoro Borbón

Lo único que ha alterado su estado de ánimo es la impotencia por no tener todos los medicamentos que le recetan y por no poderse hacer un estudio para saber si el cáncer de mama avanzó hacia los huesos.

Carmen Alicia Dávalos Navarro tiene 52 años de edad. En el verano de 2019 fue a un centro de salud a preguntar qué estudios tenía que hacerse, y ese mismo día le dijeron que necesitaba hacerse una mamografía, luego siguió un ultrasonido y después una biopsia.

Unos meses después, en diciembre, le confirmaron el diagnóstico: Cáncer de mama. Para el 2 de enero de este año ya estaba iniciando su tratamiento en el Centro Estatal de Oncología, aunque algunas veces se vio entorpecido por la falta del medicamento.

Dicen que nunca había habido faltantes, pero no sé si a mí me tocó bailar con la más fea, porque me hicieron falta algunas quimioterapias porque no había medicamentos, me atrasaron y tuve que andar consiguiendo dinero para comprarlos”, refiere.

El problema no ha sido sólo de ella, asegura, pues cuando le aplicaban las quimioterapias se dio cuenta de que otras pacientes habían pasado por lo mismo: “Nos pasábamos los teléfonos de los representantes médicos para conseguir, porque no había medicamento”.

Ya en el proceso de radioterapia, Carmen ahora tiene otro problema: Le recetaron Anastrozol, un medicamento que debe tomar durante cinco años, pero no lo ha podido conseguir. También necesita un estudio de gammagrama óseo y no puede pagarlo.

Carmen no tiene trabajo, son sus hermanos quienes le ayudan cuando pueden a conseguir los medicamentos | Teodoro Borbón

Con toda esa situación, tuvo que pasar además por algo atípico: La pandemia de Covid-19 y el escuchar constantemente que por su enfermedad ya es población de riesgo en caso de contagiarse del virus, lo que la obligó a extremar las precauciones.

Aunque, como ha sido su actitud desde el diagnóstico, trató de encontrarle algo positivo: “No me afectó tantísimo eso de haberme quedado pelona, porque con el pretexto de la pandemia nadie iba a la casa”.

GLENDA: EL TEMOR DE UNA RECAÍDA

Glenda ya se había rapado la cabeza una vez. Por eso a muchos de sus conocidos, incluyendo a sus dos hijos, no les pareció raro que de pronto se quedara sin cabello. Apenas hace unos meses que pudo decirles la verdad: “Tuve cáncer de mama”.

El 11 de mayo de 2019 le dieron el diagnóstico y el 11 de mayo de 2020 recibió el alta. Fueron 366 días difíciles, señala, pero llenos de aprendizajes y de valoración hacia lo más importante: Su salud y su familia.

“Esto te enseña a soltar, a dejar, a agarrar lo que te haga feliz y que el mundo ruede”, dice ahora Glenda Denise Beilis Espejo, de 38 años de edad.

Glenda recién fue dada de alta en mayo de este año, debe cuidarse mucho de no contagiarse Covid-19 | Eleazar Escobar

La alerta fue un golpe de suerte. Un día en que su hijo menor se acostó al lado de ella en la cama y accidentalmente provocó que ella se tocara una bolita del lado izquierdo del pecho. Era el sábado de Semana Santa del año pasado, y esa noche no durmió nada.

No dejar pasar el tiempo fue la clave, pues el siguiente lunes ya estaba haciéndose un ultrasonido mamario. El propio radiólogo le recomendó ir de inmediato con un oncólogo y en ese momento ella pensó que venía lo peor.

Se me vino el mundo encima. Me senté en la banqueta a llorar, yo ya tenía el resultado en mi cabeza, (pensé) ‘me voy a morir, ¿qué va a pasar con mis hijos?, tengo mucho miedo’, y mi mamá andaba de viaje”, relata.

"Esto hace que cambies tu chip y sobre todo a quererte tú como eres", dice Glenda | Eleazar Escobar

Lo que siguió fue un proceso largo y complicado, pero rápido a la vez, que incluyó una operación, seis quimioterapias y 30 radiaciones. Pocas personas supieron en ese momento por todo lo que estaba pasando, no quería que sus hijos se enteraran.

Sólo hasta que la dieron de alta habló con ellos: “Les dije que todas las veces que yo me sentía decaída, que me pasaba durmiendo y todo eso, era porque me hacían radiaciones o quimioterapias”.

Glenda Denise asegura que el cáncer cambió su manera de ver la vida, que sirvió para unir más a su familia y que lo enfrentó con mucha valentía… Pero es ahora cuando se siente vulnerable, ante la posibilidad de que la enfermedad vuelva algún día.

Agrega: “Yo le pido a Dios que me dé 'chanza' 15 años más para ver crecer a mis hijos. Si me vuelve a dar, nomás dame chanza de verlos crecer, es todo”.

EL IMPACTO DE UNA CRISIS

La pandemia de Covid-19 también impactó de forma negativa en la detección de cáncer de mama, pues debido al temor a acudir a los hospitales muchas mujeres dejaron de hacerse los estudios de diagnóstico en los últimos meses.

Las pacientes empiezan a venir ahorita, cuando se palparon cualquier bolita empezando la pandemia y por miedo a no a acudir a algún hospital se quedaron con la bolita, y hasta ahorita es cuando están empezando a checarse”, dijo Fernanda Ungson García, médica radióloga especializada en mama del Isssteson.

Indicó que el factor tiempo tiene mucha relación con la sobrevida de la paciente y su pronóstico, porque entre menos haya avanzado la enfermedad más serán las opciones de tratamiento.

Todas las mujeres mayores de 20 años deben autoexplorarse cada mes para detectar alguna anormalidad | Banco digital

La especialista destacó que el cáncer de mama es más común en las mayores de 40 años, pero se han detectado casos en mujeres de 23, 26 años, e incluso en hombres, por lo que todas las personas deben tomar conciencia de la importancia de autoexplorarse.

Alejandra Murillo Quijada, responsable estatal del Programa de Cáncer de la Mujer, coincidió en que la pandemia limitó los servicios de salud en general y los estudios de detección de cáncer no fueron la excepción.

“Nuestros mastógrafos están ubicados en los hospitales, muchos hospitales fueron utilizados como unidades de reconversión, y como fue algo inesperado, no se tenía un área separada para ingresar al área de mastografía, agregando la crisis que enfrentó la población al quedarse en su casa”, refirió.

La doctora expuso que todas las personas que tienen pendiente hacerse la mastografía este año, o que retrasaron algún tratamiento por la pandemia, pueden comunicarse al número 66-21-27-32-70 para recibir orientación de a dónde acudir, pues es importante no detener este proceso.

“Ahorita en muchos servicios de salud (las pacientes) están a la espera de qué va a pasar con las clínicas de mama a las que iban, las terapias a las que iban, y para esto nos va a ayudar esta línea telefónica”, comentó.

Murillo Quijada afirmó que el diagnóstico de cáncer de mama no necesariamente es sinónimo de muerte, pero se debe detectar en sus primeras etapas y sobre todo atender una vez que se confirma.

Añadió que como parte de las actividades de la Secretaría de Salud por el mes de octubre, el próximo día 31 se realizará una ‘caravana rosa’, que partirá a las 9:00 horas de la zona hotelera de Hermosillo y terminará en el Centro de Gobierno.

Cada 19 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer de Mama | Pixabay

GRUPO RETO, PIONERO EN LA LUCHA, LLAMA A HACER MÁS

Hace poco más de dos décadas, Alma Irene Salazar Domínguez y sus primeras compañeras activistas contra el cáncer de mama se reunían en la casa de alguna de ellas o en algún café. Soñaban, planeaban.

Alma Irene señala que Grupo Reto ha apoyado a miles de mujeres en la detección oportuna y con apoyo asistencial | Eliana Alvarado

“Me decían ‘estás loca, cómo sueñas’, porque yo les decía ‘ojalá que un día las empresas iluminen de color rosa o pongan una lona’. Y gracias a Dios, hoy por hoy son las empresas las que nos buscan a nosotras para hacer sus programas”, refiere.

Alma Irene ha sobrevivido tres veces al cáncer y desde 1999 lucha para hacer conciencia y que todas las personas se hagan los estudios de detección oportuna. No ha sido fácil, admite, pero a la fecha han tenido más de 200 mil beneficiados con diferentes programas.

Ella es actualmente la presidenta del Grupo Reto (Recuperación Total), pionero en el apoyo a pacientes con cáncer de mama. Son principalmente mujeres las personas que han ayudado, pero ya no es tan raro ver a hombres con este diagnóstico, señala. Y sobre todo, es cada vez más frecuente que las afectadas sean más jóvenes.

“No se confíen en que porque tienes 20, 30 años, no te va a dar cáncer de mama, tenemos casos de personas en esas edades”, puntualiza.

Alma Irene menciona que gran parte del apoyo es a través de programas asistenciales, pero lo principal es la educación. El cáncer de mama no se puede prevenir, aclara, pero se puede detectar a tiempo y con ello hacer la diferencia para salvar una vida.

“Hoy en día, el 75% de los casos que se detectan son en etapas tardías, por eso es que hay tantas muertes”, expresa.

Este año, lamenta, los apoyos para las asociaciones civiles como Grupo Reto han disminuido mucho y además las unidades de salud tienen menos capacidad de atención.

Todo ello repercute en la calidad de vida que se le pueda dar a los pacientes, agrega Salazar Domínguez, porque puede haber una detección oportuna pero falta lo más difícil, que es el tratamiento.

Queremos que volteen a ver este Centro Estatal de Oncología y hagan de él el mejor del Noroeste, porque la verdad, da tristeza a veces, desesperación e impotencia el ver que va decayendo y el único afectado es el paciente”, afirma.

Este año las actividades masivas de Grupo Reto se han detenido por la pandemia, pero la lucha y el apoyo a los pacientes continúan | Banco digital
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