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Un modelo de enseñanza que amenaza al futuro
Sonora

Un modelo de enseñanza que amenaza al futuro

La contingencia de salud por el Covid-19 obligó a las autoridades a experimentar con un modelo educativo emergente por radio y televisión que, según expertos, supone rezagos que incidirán en el desarrollo económico del País.

Por EDUARDO LÓPEZ, ELIANA ALVARADO Y JESÚS PALOMARES

HERMOSILLO, Sonora.-Guadalupe dice que lo que bien se aprende no se olvida. Ella recuerda muy bien sus clases de matemáticas, sabe de aritmética, álgebra y un poco de trigonometría. Eso le ha permitido apoyar en sus clases a los hijos de su vecina Karina.

Karina está por cumplir los 50 años, es madre de seis hijos, de los cuales, cuatro van a la escuela: Dos a la primaria, uno a la secundaria y una jovencita que recién ingresó a la preparatoria, los otros dos vástagos trabajan.

Ella estudió hasta la secundaria y dice que no recuerda muchas de sus lecciones, por lo que recurre a Guadalupe, su también mejor amiga, para las tareas de matemáticas, en especial las de su hijo que hace unos meses concluyó a distancia el cuarto grado.

Pero ella le hace de maestra, más o menos les explica y si no le entienden pues ya de plano no agarraron”, esboza.

A CLASES… SIN TELEVISIÓN

Claudia Pérez tiene su casa por la misma calle que Karina, en un sector al Suroriente de Ciudad Obregón calificado por las autoridades municipales como de alta marginación, y es mamá de Alexis Nohemí, de 11 años, que comenzará el sexto grado.

Claudia está preocupada, en su casa no cuenta con televisión y apenas tienen un teléfono celular, y dinero para adquirir un aparato no hay por ahora. Pero más le preocupa su creencia de que su hija no aprenderá “nada”.

Señala que en el sector donde viven tampoco hay quien ayude, si no son los maestros por WhatsApp, pero para eso se necesita tener salgo y “megas” en los teléfonos. Lo vivió en el cierre del ciclo pasado ya que entre los vecinos, nadie apoyaba con las tareas.

“Y cosas que no le entendía y ayyy, nos quebramos la cabeza, ‘ve con fulanita, que te diga’, y ‘ve con el de ahí’, pues no, no sabe y se quedaba con la tarea a medias. ‘Ve con tal niña, muchachita’ y tampoco, que no saben, que estaban en secundaria, en prepa, pues digo yo, ¿pues cómo?, era una batalla, nos quebramos mucho la cabeza”, relata.

Alexis es una niña aplicada, así la considera su madre, es dedicada con sus tareas y muestra gusto por ir a la escuela, pero ahora existe la incertidumbre sobre el futuro de su educación y aprendizaje, porque no tienen los recursos tecnológicos.

La madre de familia cree que con este sistema los niños no aprenderán: “No aprenden enfrente del maestro, menos en la tele. Y luego dicen que tienen que ayudarles, sí está uno, pero no es la misma, pues, en la escuela está todo el grupo y todo, pero así no”.

AGUDIZARÁ REZAGOS

Igual que Karina y Claudia, miles de padres de familia comparten la incertidumbre con respecto a la educación de sus hijos con clases por televisión y radio. De por sí la educación en México, según la Unicef, ya tenía rezagos en comprensión lectora y matemáticas,  los expertos prevén que esta condición podría agravarse.

“¿Qué va a aprender un niño o niña en una zona de bajos recursos viendo la televisión una vez al día en un lugar que no es propicio para una actividad de enseñanza, con estrés económico?, la experiencia que hay nos dice que es prácticamente de cero”, considera Miguel Székely Pardo.

El especialista es director del Centro de Estudios Económicos y Sociales y entre 2012 y 2018 fue subdirector de Educación Media Superior en México. Prevé que el principal impacto estará en la calidad de los aprendizajes y en el abandono escolar en todos los niveles.

Pero va más allá: Cree que en un futuro cercano las carencias educativas, aunque sean por un sólo ciclo escolar, se observarán en el crecimiento y desarrollo de México, especialmente en indicadores como el empleo para los jóvenes.

“Esto va a tener implicaciones para el sector productivo también y nuevamente es pérdida del capital humano del País, es pérdida de aprendizaje para una generación que va a tener consecuencias para su desarrollo profesional y para cualquier actividad que quieran tener en el futuro”, advierte.

Los retos a futuro para la economía, dijo, son principalmente tres: La caída del empleo para los jóvenes, la falta de capital humano preparado para el sector productivo y con ello, la dificultad para atraer inversiones de alto valor agregado.

UN CAMBIO DE PARADIGMA

Pero, si bien el futuro supone un reto para los sistemas educativo y productivo, el desafío inmediato está en un nuevo modelo que pasa de presencial a virtual, como asegura Guadalupe González Lizárraga, quien dirige la Licenciatura en Educación en la Universidad de Sonora.

“El reto más importante es el cambio de paradigma: ¿Quién enseña?, ¿quién da clases?, ¿cómo se forma? No es tanto quién enseña, sino quién está a cargo de la formación, porque no es solamente lo que estás recibiendo a través de una pantalla o a través de un medio, sino es la explicación, la comprensión que vas a desarrollar”, explica.

En el contexto actual, más que preocuparse por el aprendizaje de contenidos, padres y maestros deberían estar atentos a la formación, considera, ya que muchos niños, niñas, adolescentes y jóvenes no estarán en las condiciones para construir un proceso educativo ideal.

La experta apuesta a la cohesión social para que este proyecto de educación funcione para asegurar que, en especial los niños, puedan acceder a las clases, por medio de redes de apoyo familiares, vecinales o institucionales.

Pero también, expone, se debe perder el miedo a que los estudiantes “no van a aprender”, ya que al emplearse un método distinto, se deberán cambiar las métricas para evaluar la calidad de la educación.

“La escolarización se va a recuperar cuando los niños vuelvan a la escuela y van a aprender y vamos a tener que obligarnos los profesores a enseñar de manera más rápida ciertos procesos y dejar aquello que realmente no es tan importante o lo pueden aprender en otro escenario”, destaca.

PUEDEN DEJAR LA ESCUELA

Otro reto que avizoran los expertos es la deserción escolar y aunque la prevén más en niveles de educación media superior y superior, en las zonas marginadas y con alta concentración de pobreza el abandono escolar afectaría en los niveles básicos.

Un ejemplo está en Huatabampo, municipio al Sur de Sonora y que forma parte del territorio indígena de la tribu Mayo, donde según el informe del Coneval 2015, más de la mitad de la población vive en situación de pobreza.

Ahí, el regidor étnico de ese municipio, Abel Torres Ramírez, considera que un 40% de los alumnos indígenas de todos los niveles educativos abandonarán sus estudios, principalmente por la falta de acceso a televisores, computadoras, teléfonos celulares e Internet.

“En preparatoria los jóvenes no tenían para un teléfono inteligente, ni acceso a Internet y en este ciclo que pasó a muchos no los reprobaron, pero ahora en las escuelas ya se los sentenciaron que tenían que actualizarse”, asegura.

El 70% de los habitantes mayos, comenta, no cuenta con equipos y aunque maestros y directivos escolares fueron comprensivos al inicio de la pandemia, será inevitable que les exijan el uso de tecnología.

EL EXTRA: IMPACTO SICOLÓGICO

Pero hay otros factores que amenazan el futuro, más allá de los educativos, que se reflejarán en los niños, padres de familia y los maestros, principalmente, afirma Sergio Oliver Burruel, sicoterapeuta e investigador y catedrático de la Universidad de Sonora.

“Qué otro impacto hay aquí, pues el impacto psicológico, evidentemente, el aspecto de la salud mental”, resalta.

En estos tres actores, expone, el incremento de la ansiedad, el estrés, el enojo, la poca tolerancia y otras manifestaciones como la depresión están presentes porque se enfrentan a un nuevo modelo, para muchos desconocido.

José Santiago, de 10 años de edad, toma entusiasmado sus clases de quinto grado mediante televisión, ya que no cuenta con algún otro medio digital.

Los principales efectos se verán en los niños, dice, porque estos vienen de un largo periodo de confinamiento.

“El hecho de estar confinado el niño también le impide, y eso es muy importante, la socialización. La socialización es fundamental, es clave, por no decir casi urgente y necesaria, porque los niños lo necesitan, así como la comida, es igual para ellos”, refiere.

Para el sicólogo clínico y catedrático de la Universidad de Sonora Adrián Chávez Cuevas, el factor ambiental incidirá en el desarrollo cognitivo de los niños y adolescentes, porque muchos de ellos no tendrán en casa un espacio privado en casa para estudiar.

“Los factores ambientales y del contexto familiar son muy importantes, no son los esenciales como tal, pero sí son muy importantes porque facilitan, si el niño está viendo en la televisión sus clases, si está en una plataforma, necesita esa privacidad”, destaca.

MEJOR POR WHATSAPP

Esa privacidad no existe en casa de Karina y sus seis hijos. La vivienda es de dos cuartos y cuenta sólo con una pequeña televisión, la cual pretende ser la formadora de tres de sus hijos que van a educación básica.

“Ahí está el problema, ¿cómo le vamos a hacer? Sí tenía una tele chiquita, pero nunca le encontré el canal y luego para estar haciendo la tarea de los tres plebes, de los cuatro, pues por eso las estuve haciendo en teléfono porque no le sabía a la tele”.

La madre de familia apuesta a que, como lo hizo en el cierre del ciclo escolar pasado, de nuevo los maestros envíen tareas y trabajos vía WhatsApp y por el mismo medio entreguen los alumnos, porque es lo que tiene a mano.

Karina dice que aún no tiene todos los materiales escolares –ya que hay que comprarles como si fueran a la escuela–, debido a que es madre soltera y se mantienen de su ingreso como vendedora de tortillas de harina, que es de unos mil 500 pesos a la semana.

“Y ahora pues vamos a volver a empezar, pues a lo mismo, ahora sí estoy agarrando fuerzas, les digo, a ver qué tomo para no estresarme porque sí salí bien estresada y otra vez con esto, no sé qué tanto vayamos a durar otra vez en línea”.

Hay rezagos

+4 millones de niños, niñas y adolescentes no asisten a la escuela, mientras que 600 mil están en riesgo de dejarla por factores como la falta de recursos, lejanía de las escuelas y violencia.

8 de cada 10 niños y niñas de sexto grado de educación primaria no alcanzan los logros esperados en las áreas de lenguaje y comunicación.

+/- 3 de cada 10 adolescentes de entre 15 y 17 años de edad, se encuentran fuera de la escuela.

Fuente: Unicef.

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EDUARDO LÓPEZ, ELIANA ALVARADO Y JESÚS PALOMARES

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