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Mientras la SEP alista el regreso de “Aprende en Casa” para un inusual ciclo escolar, cientos de familias en Sonora y México enfrentan el reto de acceder a las clases sin tener las herramientas.

Mientras la SEP alista el regreso de “Aprende en Casa” para un inusual ciclo escolar, cientos de familias en Sonora y México enfrentan el reto de acceder a las clases sin tener las herramientas.

Sonora

La realidad que desafía a la escuela a distancia

Mientras la SEP alista el regreso de “Aprende en Casa” para un inusual ciclo escolar, cientos de familias en Sonora y México enfrentan el reto de acceder a las clases sin tener las herramientas.

Por ELIANA ALVARADO, EDUARDO LÓPEZ Y JESÚS PALOMARES

HERMOSILLO, Sonora.-Melany carga a la Marciana a cualquier lado. En tiempos de confinamiento, cualquier lado significa ir del cuarto al patio y de regreso. La abraza, la acaricia o sólo la sostiene. Desde que se suspendieron las clases presenciales, la gatita es su principal compañera de juegos.

Ella vive con sus hermanas mayores y sus papás en una invasión al Norte de Hermosillo, la Guayacán. Su casa es una construcción de cartón, madera, lámina, cobijas, algunas vigas; cualquier material que proteja de las lluvias, el calor y el frío, según la temporada.

Con 8 años recién cumplidos, Melany está por empezar el tercer grado de primaria. Va a tener clases con la misma maestra de segundo, algo que su mamá agradece porque, dice, la profesora fue muy empática el ciclo pasado.

Melany carga a la Marciana, su mascota, a cualquier lado.

“Muy buena maestra, muy comprensiva, ahí le estamos echando las ganas con ella”, comenta Manuela, la mamá de Melany, aunque su preocupación principal es otra: Cómo harán sus hijas para no atrasarse en la escuela en este ciclo.

Manuela menciona que para las clases a distancia necesitan una televisión, y en su casa la hay, sólo que es análoga, funciona cuando hay cable. A veces pueden pagar el servicio, pero el paquete más económico es de 100 pesos por semana.

El problema es cuando hay que tomar decisiones: “Pues lo ocupamos mejor para frijoles, harina, para ellas, para que tengan qué comer, pensamos más en que ellas se nutran. También (queremos) que estén bien capacitadas, pero yo prefiero que coman…”

YA TIENEN LA TELE, PERO…

Conchita Bedoy y su esposo por fin pudieron comprar una televisión digital este verano. Eso la tranquiliza un poco, aunque con tres hijos en la escuela, quiere ver la posibilidad de tener también una computadora.

Perla, de 14 años; Abdiel, de 11, y Emilio, de 7, terminaron el ciclo pasado por WhatsApp, detalla Conchita: Por medio de esa aplicación se comunicaban con sus profesores y recibían y enviaban sus tareas.

Aparte va a ser el Internet. Y más aquí que no pueden poner el Internet, se tiene que comprar un aparato y pues sí sale carito”, agrega.

Los tres hijos mayores de Conchita, junto con otros 30 millones de estudiantes mexicanos, iniciarán este lunes un histórico ciclo escolar en el País sin clases presenciales, con el modelo a distancia “Aprende en Casa II”.

Conchita Bedoy y su esposo por fin pudieron comprar una televisión digital este verano.

Este programa fue anunciado por la Secretaría de Educación Pública el 10 de agosto. Por medio de la televisión, se indicó, se tendrá una cobertura del 94% para transmitir las clases de educación básica. Para el otro 6%, la opción será la radio.

Pero incluso así, es difícil asegurar que ningún niño o niña en edad escolar se quedará sin estudiar este año.

Los tres hijos mayores de Conchita iniciarán este lunes .

UN “AULA” EN EL TEJABÁN

“No sabemos cómo van a estar las clases, no tenemos celular ni tablet, nada más la pura televisión que dio el Gobierno, pero no tenemos teléfono ni Internet”, lamenta Alicia Buitimea, abuela de Hiram y Abigail.

Bajo un tejabán de carrizo y cartón, en su casa en el municipio de Etchojoa, Alicia ayuda a estudiar a sus nietos, de 10 y 4 años de edad, pero explica que es difícil concentrarse cuando el calor sofoca con temperaturas de 41 grados.

Alicia Buitimea, abuela de Hiram y Abigail.

Ellos pertenecen a la etnia Mayo y se sostienen con el ingreso que el esposo de Alicia obtiene en el campo, unos mil 200 pesos a la semana. No han podido comprar un aire acondicionado y ven prácticamente imposible contratar Internet.

“Ahorita no hay trabajo en el campo, no sabemos cómo le vamos a hacer”, dice. “Yo trabajo mientras como empleada doméstica, pero no alcanza ni para mal comer”.

EL RETO DE LLEGAR A TODOS

Antes de que el mundo registrara el primer caso de Covid-19 y obligara al cierre de escuelas, México ya tenía rezagos en educación. Uno de ellos es la deficiencia en los aprendizajes de comprensión lectora y matemáticas, según advierte el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

Astrid Hollander jefa de Educación en la representación mexicana
del la Unicef.

Astrid Hollander, jefa de Educación en la representación mexicana del organismo, reconoce que la estrategia de la SEP para llevar las clases en la pandemia es “bastante robusta y diversificada”, pero que uno de los desafíos es el acceso para todos.

Refiere que, en el ciclo pasado, la Unicef y la Universidad Iberoamericana realizaron una encuesta a una muestra la población. De acuerdo con los resultados, por cada 10 hogares con niños, niñas y adolescentes, seis habían accedido a la oferta de “Aprende en Casa”.

“Y se nota que ahí la participación es un poco menor en los hogares de los niveles socioeconómicos más bajos”, puntualiza Hollander, “en el nivel más bajo, sólo el 54% indica que los niños, niñas y adolescentes han usado la plataforma de educación a distancia, y sobre todo a través de la tele”.

De acuerdo con la experta, hay esfuerzos desde el Gobierno por llegar a todas las comunidades, incluyendo poblaciones indígenas y estudiantes con discapacidad, pero la cobertura todavía es un aspecto que preocupa.

Hollander cita que entre los principales obstáculos reportados por las familias están la falta de acceso a Internet o incluso al aparato, “porque una cosa es que llegue Internet, pero no significa que directamente un niño o niña tenga acceso a una tablet o computadora o teléfono inteligente”.

DOCENTES DESDIBUJADOS

Pero si el no contar con algún dispositivo y la conexión a internet son una primera barrera, todas las herramientas tecnológicas tampoco es garantía de que se podrán aprovechar las clases a distancia.

Gabriela de la Cruz Flores es pedagoga e investigadora en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se ha enfocado en estudiar la inclusión y exclusión educativa.

Expone que una de las grandes dudas que aún quedan del programa de educación a distancia de la SEP es cuál será el rol de los maestros en este modelo, pues hasta ahora, considera, ha quedado “desdibujado”.

“Voy a dar el beneficio de la duda de que todavía está en proceso de construcción, pero este tipo de alternativa, centrarse exclusivamente en la televisión, requiere otro tipo de estrategias que coadyuven, como es, sin duda, el apoyo de los maestros”, opina.

De la Cruz Flores resalta que, hasta el momento, la apuesta de “Aprende en Casa” parece ser 100% la televisión, aun cuando a finales del ciclo pasado los docentes sí tuvieron un papel importante y adquirieron experiencia en ese sentido.

Asegura: “Sin duda hay aprendizajes por parte de los colectivos docentes que fueron aprendiendo y ajustando sobre la marcha, pero ese tipo de conocimientos, de experiencias, incluso de trabajo colaborativo, pues no aparece en esta estrategia, y me parece que es una ausencia que se echa de menos”.

ESTUDIAR, SU SUEÑO

“El no estar en la escuela, se nos va a hacer un poco más difícil que, por ejemplo, no entienda algo y no le pueda preguntar a la maestra”, dice Evelyn Alejandra, la hermana mayor de Melany.

Por falta de recursos, Evelyn ya perdió un año al salir de la secundaria. Esta vez, su obstáculo para estudiar la preparatoria podría ser la falta de Internet, de computadora y teléfono inteligente para sus clases.

Según su mamá, Manuela, en la familia cuentan con un solo celular, que “a veces sirve y a veces no”. El único ingreso es el de su esposo, quien trabaja de chofer y de ayudante de albañil, pero apenas hace un par de semanas consiguió trabajo, tras haber sido recortado al inicio de la contingencia.

Evelyn Alejandra, la hermana mayor de Melany.

Manuela sueña con que sus tres hijas estudien una carrera y tengan mejores oportunidades que ella.

Su deseo es compartido especialmente por Evelyn, quien tiene la ilusión de estudiar criminología o para chef para mejorar la calidad de vida de su familia: “Es lo que más quiero, principalmente eso, ayudar a mis papás”.

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ELIANA ALVARADO, EDUARDO LÓPEZ Y JESÚS PALOMARES

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