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Se une a bolsa de trabajo de FB, lo contactan y termina trabajando para CJNG

Luis tenía la ilusión de ganar 4 mil pesos a la semana como guardia de seguridad, pero fue engañado y terminó trabajando para el cártel.

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Por Redacción GH

En julio de 2017, la Fiscalía de Jalisco realizó operativos y halló campamentos de entrenamientos, ahí detuvieron a 15 hombres, de los cuales tres tenían reporte de desaparecidos.(Pixabay)

En julio de 2017, la Fiscalía de Jalisco realizó operativos y halló campamentos de entrenamientos, ahí detuvieron a 15 hombres, de los cuales tres tenían reporte de desaparecidos. | Pixabay

Un hombre que buscó trabajo a través de redes sociales fue secuestrado por el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), lo esclavizaron y capacitaron para hacerse sicario, contó a la Fiscalía de Jalisco que podía identificar a 17 personas desaparecidas que vio morir con sus propios ojos.


Según publicó El País, los hechos ocurrieron a principios del 2017, cuando Luis ( el nombre es falso por cuestiones de seguridad) buscó trabajo a través de la página de Facebook Bolsa de Trabajo GDL y Trabajos Guadalajara

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Le mandaron un inbox y le ofrecieron una oferta laboral donde ganaría 4 mil pesos a la semana como guardia de seguridad. Contactó a la mujer que le envió el mensaje y ella le pidió que se comunicara con Mario, el supervisor de la empresa. Una semana después lo agregaron a un grupo de WhatsApp junto con otras 15 personas interesadas en el trabajo. Les pidieron acudir a un entrenamiento al municipio de Tala y les pagaría el dinero por adelantado.


"Al contactarme para el trabajo pregunté si todo era legal. Mira, si fuera ilegal no te mandábamos a entrenamiento para que puedas portar un arma. No te apures, todo será legal”. Le dije: 'Oiga, pero ¿todo va a estar bien? Tengo a mi mamá enferma y necesito comunicación con ella'. Ahí fue cuando me dijo Mario que le caí a toda ma…, que iba a llegar recomendado por él. Agarré un taxi al periférico. A los 10 minutos llegó un carro. Me preguntaron si me llamaba Luis. Les dije que sí. Me subí y fuimos por otro muchacho, nos metimos a un lugar muy enredoso. Salió un güero con barba, pelo poco chinito, gordito, de ojos verdes, ahora sé que se llama Ignacio. Dos mujeres salieron a despedirlo, no se quitaron de la entrada hasta que nos fuimos. Vi nervioso al chófer, fumaba un cigarro tras otro. Le hice plática y me dijo que tenía apenas una semana trabajando, pero que no le habían pagado viajes anteriores. Era el primero de mayo. Nos dejaron en la carretera y ahí llegó una pick up con otros tres muchachos que venían del Estado de México. Uno tenía ojo postizo, otro era delgado con pierna postiza y el tercero era gordito con un mechón de pelo que le salía de la frente. El chófer era un gordo sucio que nos ordenó subirnos a la caja. En el camino supimos que los cinco habíamos estado en el WhatsApp un día anterior y habíamos sido contactados por medio de bolsas de trabajo a las que nos inscribimos en Facebook para el trabajo de escolta o guardia de seguridad por 4 mil  a la semana. Era muy atractivo para mis necesidades", dijo Luis a El País.


Luis iba ilusionado a su primer día de trabajo, pero jamás se imagino que los secuestrarían y los meterían a una casa de seguridad, para después llevarlos a campamentos de la sierra de Ahuisculco, pero no para matarlos, sino para entrenarlos y obligarlos a trabajar para el CJNG.


“Nos cambiaron a otro carro. Dimos vuelta rumbo a Tala, nos metimos en una brecha y llegamos a una finca abandonada, con alambres de púas, palos de madera, había un hombre con cuerno de chivo que nos decía que siguiéramos hacia adentro. Observé que no había muebles, solo personas en el piso, 38 amontonadas en el suelo. Fue cuando me di cuenta que me había metido en un problema porque no era normal eso. Al entrar al cuarto nos ordenaron guardar silencio y sentarnos, diciéndonos que no podíamos ni ir al baño a menos que pidiéramos permiso. Éramos puras personas humildes y pobres, había gente que tenían cara de malandrines y otros que tenían cara de que no tenían nada que perder en la vida. Me di cuenta que había cruzado la línea de no regresar y que quizá pasaría algo malo, de hecho se percibía un olor extraño, se veía la mirada de tristeza y miseria en las personas".


Las familias de algunos de ellos comenzaron a buscarlos. 


Cuando Luis estuvo secuestrado en su primera casa de seguridad se dio cuenta de que quienes los vigilaban eran hombres capturados como él.

Campamento de seguridad del CJNG/ Especial


"Todo el día hacíamos ejercicio y decían que quienes obedecían salían de vacaciones o descanso. Estábamos clasificados por nuevos, seminuevos y viejos. A los nuevos nos golpeaban todo el tiempo, siempre había hombres armados vigilando. A la semana me regresaron en camioneta a mí y a cuatro compañeros; otros armados me dejaron en una casa de seguridad donde pude bañarme, ahí ya nos habíamos dado cuenta que era otro rollo, escuché voces que decían que trabajaríamos para el cartel de ellos. Fue cuando me dio miedo. Los que cuidaban usaban drogas y yo nunca he usado: trabajo, tengo familia, hijos. El 23 me regresaron al monte, a un nuevo campamento, nos pusieron a construirlo con palos, nylon, ramas, a acarrear agua, comida, me golpearon todo el cuerpo, me decían 'vales ver…, órale pend…, perros'. No podíamos dormir hasta las 12 de la noche, quien lo hacía lo ponían para darle con gotcha o lo mataban. Los que cuidaban le tiraron balazos a dos porque se fueron al Oxxo sin permiso. A los demás les pedían que bajaran los cuerpos a una barranca donde pasa un arroyo, a mí me pusieron a cortar leña, ramas, ahí los quemaron… Ya entre pláticas supe que a todos los llevaron con engaños, éramos 20 igual que yo", comentó Luis.


En julio de 2017, la Fiscalía de Jalisco realizó operativos y halló campamentos de entrenamientos, ahí detuvieron a 15 hombres, de los cuales tres tenían reporte de desaparecidos.


Los tres hombres fueron liberados y contaron su testimonio a las autoridades. Gracias a sus relatos se sabe que los sicarios se llevaron a  la sierra de Ahuisculco a jornaleros, desempleados, lavacoches, albañiles, cargadores del mercado, migrantes, ex policías, ex militares, y que la esclavitud y el trabajo forzado han sido un modus operandi del Cartel Jalisco Nueva Generación.
 

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