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México Mina Pasta de Conchos

"Gómez Urrutia quiere lavar su conciencia con Pasta de Conchos"

El Obispo de Saltillo, Raúl Vera, pidió que se inicie un juicio político en contra del actual senador de Morena. 

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Por EL UNIVERSAL

El obispo de Saltillo pidió que se inicie juicio político contra Napoléón Gómez Urrutia y proceso penal contra Grupo México.

El obispo de Saltillo pidió que se inicie juicio político contra Napoléón Gómez Urrutia y proceso penal contra Grupo México.

CIUDAD DE MÉXICO.- Napoleón Gómez Urrutia, líder del Sindicato Minero, quiere "lavar su conciencia" con el rescate de los 65 cuerpos que quedaron sepultados en la mina Pasta de Conchos, afirmó Raúl Vera, obispo de Saltillo.

En entrevista con EL UNIVERSAL, el prelado pidió que se inicie un juicio político contra el actual senador morenista y el proceso penal contra Grupo México por haber suspendido el rescate de los mineros tras el colapso de la mina hace 13 años.

Consideró que el sindicato no cumplió con su deber de proteger a los trabajadores y rescatar los cuerpos cuando ocurrió la explosión. Resaltó que para hacer justicia, en cualquier caso, se debe castigar a los culpables.

"Quiere lavar su conciencia [Gómez Urrutia]. Le vamos a demostrar que es un criminal, junto con todo el sindicato. No hicieron nada para sacar a los sobrevivientes y no hizo nada para sacar los restos. Jamás entraron", dijo.

El pasado primero de mayo, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció el rescate de los 65 cuerpos de mineros que quedaron atrapados al colapsar la mina Pasta de Conchos en 2006, a fin de cumplir con la promesa que hizo a los seres queridos de estos trabajadores.

Subrayó que los familiares y sobrevivientes deben participar en la búsqueda de los restos, puesto que son ellos quienes conocen la estructura de la mina.

"Las familias no pueden estar ausentes, [porque] tienen que decir cómo estaba la mina con una visión crítica. Deben llevar especialistas que [determinen] las condiciones en las que estaba esta mina. También tienen que estar los mineros. Si realmente quieren justicia, se debe enjuiciar al sindicato con las pruebas en la mano. [Deben tomar en cuenta todo] para no empezar de cero".

Vera advirtió que si el mandatario busca hacer justicia debe investigar por qué se suspendió el rescate de los cuerpos, así como la responsabilidad que tanto la empresa de Germán Larrea como el sindicato minero tienen en el siniestro de la mina, pues afirma que ésta no contaba con las condiciones óptimas para su funcionamiento. Pidió que se junten las pruebas necesarias para enjuiciar a quienes resulten culpables.

Sobre Gómez Urrutia añadió: "Aquí no vamos hacer carrera política. Están de por medio los restos y todos los que estuvimos aquí. Que quede claro que nosotros sabemos cómo se comportaron: no movieron un dedo para el rescate de los cuerpos; no movieron un dedo para evitar que se convirtiera en un asesinato. [Dejaron a] sobrevivientes ahí dentro".

"Hemos visto pasar a cuatro presidentes". Para Cristina Auerbach, abogada de la organización Familia Pasta de Conchos, lo que ocurrió en ese pueblo de Coahuila fue un "desastre humanitario", y menciona que a pesar de que han pasado 13 años de la explosión que dejó a docenas de familias sin padres, esposos y abuelos, parece ser que la justicia se avizora, tras el anuncio del gobierno federal de que se recuperarán los cuerpos de los mineros atrapados.

"Fue un desastre humanitario que dejó al descubierto la nula protección con la que cuentan los mineros, porque viven en condiciones terribles y trabajan como bestias todo el día. Es una labor que está hecha de tal manera que las empresas ni siquiera se hacen responsables de los accidentes de los mineros, porque no hay condiciones de seguridad".

Afirma que entre los culpables, además de Grupo México y del gobierno federal, está el sindicato y su líder, el ahora senador Napoleón Gómez Urrutia, "a quien sólo le interesaba pelearse con Grupo México y obtener las cuotas sindicales. Después de Pasta de Conchos, trató de [hacerse] la víctima, pero a él nunca le importaron los mineros, y sigue sin importarle".

Señala que los acuerdos a los que han llegado con las autoridades son porque "no queremos que estén la empresa ni el sindicato. Esto debe ser sólo entre gobierno y familias.

"Es un acto que llega tarde. Hemos pasado por cuatro presidentes: Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y ahora López Obrador. Un día que no tenga nada que hacer, voy a contar cuántos secretarios de Gobernación y del Trabajo vimos pasar y que no nos hicieron caso".

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