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Mexicali La señora Maria Celia y su familia está en proceso de construcción de su casa. Sin ventanas ni puerta, sufren frío y temen a robos

Viven prematuro invierno debido a carencias e inseguridad

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Por Fernanda Acosta

Viven prematuro invierno debido a carencias e inseguridad

Viven prematuro invierno debido a carencias e inseguridad

Las condiciones de su entorno, temperaturas cada vez más bajas y una vivienda a medio construir, hacen que la señora María Celia Álvarez y su familia padezcan un prematuro invierno.

Con 62 años de edad, y de estado civil viuda, la mujer se dedica al hogar y al cuidado de su nieto que cursa el jardín de niños, mientras que su hija Claudia trabaja como empleada en una fábrica para solventar los gastos familiares.

Debido a daños estructurales, hace un par de años tuvieron que derribar la vivienda que con esfuerzos habían construido en el lote número 225 de la calle Bajos de Pasadina.

Poco a poco, como ella misma señala, han ido levantando su nuevo hogar, en la misma dirección.

“El frío apenas va empezando, lo que a nosotros nos hace batallar es que estamos construyendo y no tenemos puerta, ni ventana, eso hace más fría la casa. Nos hacemos bolita en el cuarto que sí está terminado”.

Con dos cobijas ‘gruesas’, mitiga junto a su familia los primeros esbozos del invierno. Además de las inclemencias climatológicas, la falta de instalaciones en su casa hace vulnerables a las mujeres y el menor ante una gran problemática: la inseguridad.

“Aquí hay mucho ratero, a veces intentan meterse a las casas estando uno adentro. Ya no se puede estar tranquilo, ni adentro ni afuera. Es cierto que nos afecta el frío pero también por eso nos urge poner ventanas y puerta donde faltan”, explicó.

María Celia considera que, como todas las personas, tiene necesidades económicas y de salud, que con buena actitud y un poco de esfuerzo, hace llevaderas.

Gracias a que su hija cuenta con seguridad social, está afiliada al IMSS, donde le proporcionan el tratamiento necesario para cuidar la diabetes que padece. “Me mantengo en mi peso, y con lo que tenemos, me cuido lo más que puedo, hago mi mejor esfuerzo”.

La vecina de la colonia Pasadina agradeció el apoyo que los lectores de La Crónica brindan a las personas que lo necesitan.

“Si nos pueden ayudar, yo estoy agradecidísima. Con las cobijas, la ventana y la puerta vamos a poder estar mejor. No pido más, no soy abusona”, finalizó.

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